Nuestros Pueblos agonizan…sus patrimonios culturales e históricos en vías de extinción…
Nuestros pueblos sucumben envueltos en una espiral de deterioro social, cultural y económico manifestado en la pérdida de tradiciones, desaparición de nuestro patrimonio, el aumento de la pobreza, la desigualdad de oportunidades y la degradación en todos los aspectos. Este fenómeno, a menudo exacerbado por la falta de visión de desarrollo, de identidad, de planificación, de políticas públicas adecuadas, afecta la cohesión social, la identidad cultural y el bienestar general de nuestros pueblos. Este articulo nace de la profunda necesidad de levantar la voz, de preguntar que estamos haciendo con nuestro patrimonio histórico, hasta cuando hemos de soportar esta inercia y esta falta de visión para entender que nuestro patrimonio cultural e histórico son detonantes de desarrollo, que pueden impulsar el dinamismo de la economía y son catalizadores importantes porque su impacto representara la revitalización de nuestros pueblos, atrayendo a miles de personas locales y extranjeros generando así un crecimiento económico significativo en las localidades.
Para ello, es necesario entender que la historia no solo se preserva en libros, existen una gran parte de la historia en los monumentos y construcciones que revelan de una manera palpable como eran los periodos pasados y son testigos de los eventos clave que la han marcado a lo largo de los años y son símbolos del patrimonio nacional que reflejan nuestra identidad y que deben preservarse. Sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la riqueza cultural de sus comunidades podría ser el eslabón para hacer de la cultura un detonante del desarrollo comunitario. Cuando cayó la dictadura, en el año 1961, todo lo que se asoció a Trujillo y su régimen desapareció, casi como por arte de magia, instaurándose una especie de política de olvido, con el derrocado dictador se inició con sus dificultades la transición hacia la democracia sin memorias, sin pasado.
Parecía que tres décadas podían quedar ocultas bajo velos de silencios. Había un pueblo oprimido, con ansias de libertad y entendió que borrando su memoria era como una catarsis, por otro lado, lloraba una población que aplaudía y veneraba la dictadura y al dictador; y por el otro, sectores que sufrían el exilio por no comulgar con la ideología del régimen. En medio, se dejaba ver una población silenciada, que no opinaba, aunque era testigo cotidiano de actos tiránicos, porque el cuestionar podría significar la cárcel, la tortura o el asesinato. No obstante, de lo que se trata este artículo es llevar a la conciencia del gobierno la importancia que implica para San Cristóbal rescatar y restaurar todas las propiedades y casas asociadas con el período de Rafael Leónidas Trujillo, las cuales se están deteriorando y cayendo a pedazos. Es una lástima que no le demos la importancia que implica estos iconos para impulsar el desarrollo de la comunidad y sobre todo para que las nuevas generaciones conozcan uno de los periodos más sanguinarios y brutales que vivió el pueblo dominicano.
Existen muchas opiniones encontradas en torno al rescate de todas las edificaciones que fueron propiedad del dictador Rafael Leónidas Trujillo, por un lado, el Museo de la Resistencia Dominicana manifestó su oposición a que sean restauradas y preservadas las viviendas por entender que las mismas fueron fruto del robo del erario cometido por este último durante su tiranía de 31 años. En adicción el Consejo Internacional de Museos informó que se opone a la idea de convertir en museos las que fueran residencias personales del dictador Rafael Leónidas, basando su posición en que el rol de los museos deben ser espacios democráticos e inclusivos y que las edificaciones de un dictador, por su propia naturaleza, son la antítesis de la democracia. Y que convertir esas viviendas en museos podría legitimar el régimen. Desde nuestro punto y con todo el respeto que me merecen ambas entidades, la argumentación presentada es una discursiva que tiene como propósito criticar un punto de vista contrario, y disuadir a los demás de adoptar el propio y más aún son suposiciones que no tienen, razonamientos lógicos, conscientes y demostrables.
Nuestro interés es precisamente todo lo contrario, entendemos que la construcción de esa memoria social e histórica y su mantenimiento por medio de fijación de rituales, inauguración de museos, celebración de exposiciones, organización de visitas guiadas a rutas y lugares de memoria en torno a hechos y acontecimientos de la dictadura, proporcionara una leyenda histórica patente de los hechos que caracterizaron una época de opresión y terror para las generaciones que desconocen su historia, es decir, pueden ser materiales, simbólicos, y funcionales a la vez, y, posiblemente más importante que los libros y son creados con la intención de rememorar la dictadura de Trujillo, esto incluye analizar sus causas, consecuencias y el impacto en la sociedad, así como también recordar a las víctimas y promover la no repetición. Si como dice el Consejo de Internacional de Museos que estos deben ser espacios democráticos entonces deberían permitir y promover la libertad de expresión y el libre pensamiento.
En contraste con las generaciones pasadas que tenían una conexión profunda con la historia de nuestra nación, la población actual tiene desconexión total con el pasado, es algo muy lejano que no se pueden imaginar, por lo que debe existir la necesidad de recordarlo. Las residencias del dictador no solo son viviendas eran el epicentro de su poder, el lugar desde donde se orquestaron decisiones que llevaron a la represión, la tortura y la muerte. Al convertirla en museos serán espacios destinados a dar visibilidad a las violaciones a los derechos humanos cometidas por el Estado entre 1930 y 1961 a dignificar a las víctimas y sus familias; y a estimular la reflexión y el debate sobre la importancia del respeto y la tolerancia, para que estos hechos nunca más se repitan. Para lograr este propósito, los museos deberán albergar fílmicas, fotografías de las torturas en la cárcel de la cuarenta, una gran colección de objetos y documentos, charlas, nombre de las víctimas, sus biografías, y la multiplicidad de relatos que componen la memoria histórica, nombre y biografía de los esbirros en su diversidad y particularidad, que dan testimonio de la vida durante el periodo de dictadura, en todo el territorio nacional.
El pasado existe, negarlo es un acto irresponsable, la única forma de revivirlo es rescatarlo y darle vida para que nos hagamos la idea de cómo era la vida en aquella época de opresión y vejaciones, Su estadía en el poder se caracterizó por el quebrantamiento del sistema democrático, la proscripción de los partidos políticos, la restricción de los derechos civiles y políticos, libertad de expresión, información, reunión y movimiento y la violación de los derechos humanos donde el culto a la imagen de Trujillo era lo más parecido a una idolatría.
Actualmente todas las propiedades que eran de Trujillo a excepción del El Castillo del Cerro están en condiciones deplorables y lastimosas, La Antigua Casa de las Caobas, lugar de descanso del tirano ubicada en una meseta en una escabrosa ladera, esta convertida en escombros, fue depredada y sus caobas vendidas a los aserraderos y sus cimientos se caen a pedazos. La devastación del edificio es el más fiel testimonio de la falta de apoyo oficial, pues no se ha entendido que su conservación y protección ayuda a que los jóvenes de hoy puedan conocer cómo eran aquellos tiempos y puedan ponerse en contacto directo con la degradación de aquellos años, que nunca el tiempo podrá borrar mientras mantengamos viva la memoria histórica.
El saqueo de los bienes de Trujillo por manos de dominicanos ricos y pobres, funcionarios y legisladores, y hasta por la gente común, comenzó desde los primeros meses del ajusticiamiento. La falta de sentido de la historia de muchas de nuestras autoridades políticas ha permitido que no solo ésta, sino otras residencias ubicadas en San Cristóbal y otros puntos del país, estén en estado de abandono total, o en el peor de los casos, de refugio para damnificados de los fenómenos atmosféricos. En San Cristóbal también se ubica el Castillo El Cerro, que, aunque nunca fue habitada por Trujillo se dice que esa seria la residencia familiar, fue construido en uno de los cerros más altos de los que bordean el valle sancristobalense. Con un área original era de cinco mil metros cuadrados aproximadamente, fue vaciado totalmente en hormigón armado, con muros que miden sesenta centímetros de espesor. La edificación, de siete niveles, costó cinco millones de dólares, lo cual significaba a la tasa del peso cinco millones de pesos, una inversión muy alta para la época y fue costeada por el partido dominicano.
Actualmente en esa edificación en lugar de existir un museo que narre la historia del Tirano alberga la Escuela Nacional de Penitenciaria, órgano de formación de los agentes penitenciarios, quienes están a cargo de las labores de seguridad y control de los diferentes centros de corrección y rehabilitación del país, dependiente de la Procuraduría General de la República. ¿Cómo es posible que una de las construcciones más emblemáticas de esa época este siendo usada como escuela de agentes para las cárceles? Esa edificación no puede tener otro uso que no sea el de un museo relativo a la época de Trujillo.
Luego tenemos la casa de playa de Najayo también en completo deterioro, en una época fungió como un destacamento policial pero es una lastima las condiciones en que se encuentra, actualmente es utilizado de vertedero, es una podredumbre total al igual que la Hacienda María, que debería de ser preservada porque justo en esa hacienda fueron asesinados por Ranfis Trujillo los héroes nacionales de la gesta del 30 de mayo que silenciaron la vida del dictador y que precisamente en esos terrenos fue levantado un monumento en su honor, y lo más sorprendente es que ese simbólico lugar fue cedido al CODIA para ser usado como un centro de Convenciones. Las condiciones en que se encuentra es deplorable. Otro icono histórico de San Cristóbal que debe dársele el esplendor que implica es la iglesia Sagrado Corazón de Jesús esta es la más antigua construcción de la ciudad construida en el 1826.
En otro orden celebramos con beneplácito el apoyo y la importancia dada por el gobierno al rescate de la Cuevas del Pomier, capital prehistórica de las Antillas, una reserva antropológica, localizada en la Sección Borbón, de la Provincia San Cristóbal, la cual constituye el legado prehistórico más importante de Las Antillas, con más de 6,000 pinturas prehistóricas y alrededor de 500 grabados rupestres, tan sólo en la Cueva Número Uno de esta Reserva hay 590 pictografías, que es una cantidad superior a todas las manifestaciones rupestres de las cuevas de las Antillas Menores. Es importante señalar que el interés cultural de estas cuevas traspasó los límites nacionales hasta situarse en el ámbito internacional como uno de los sitios rupestres más importantes del mundo, por lo que el tratamiento de estas cuevas y su legajo prehistórico, histórico y natural es sumamente importante para la comunidad y para el país.
San Cristóbal está pidiendo a gritos atención, se sumerge en aguas profundas sin rescate, luego de la caída del régimen y del cierre de una buena parte del sector productivo e industrial de pueblo, hubo una alta tasa de desempleo y sufrió una migración muy fuerte de sus familias tradicionales hacia Santo Domingo, que, como centro político y económico del país, les ofreció una mayor concentración de empleos, mejores oportunidades, mejores salarios y mayor oferta de servicios básicos como salud, educación. Otras familias procedentes de los campos ocuparon la ciudad y hubo un cambio radical en sus costumbres y tradiciones, allá queda un pueblo desnaturalizado, y con el los sueños de los que se negaron a emigrar y que aún esperan el regreso de sus hijos inmersos en el lejano ayer de sus sueños, sin sospechar que la migración tiene la facultad de adaptar a las personas a otra vida a otra mentalidad a otro hábitat distinto aunque permanezca dentro de nosotros un apego que no se quebranta ni con el tiempo ni con el espacio porque el corazón se queda donde echo sus raíces.
Cuántas tradiciones perdidas! ya no queda ni banda musical, ni juegos de baloncestos, ni juegos de ajedrez, ni tertulias con quien conversar, ni abuelas en las iglesias, ni verbenas en los colegios, ni concursos de villancicos, ni baile de disfraces, ni poesía coreada, ni tuna estudiantil, ni liceo Musical donde se impartían de manera gratuita clases de música, ¿dónde quedaron las fiestas patronales, el teatro, la danza y bailes folclóricos? ¿Dónde las procesiones religiosas, los rituales como el palo encebao, el baile de las cintas y las actividades lúdicas que formaban parte de nuestra identidad cultural y que eran transmitidas de generación en generación fortaleciendo nuestro sentido de pertenencia, lo cual facilitaba la transmisión de valores y conocimientos? Sólo está ahí el lugar que ocupábamos con nuevos ocupantes extraños para mi generación, solo quedan los recuerdos infantiles de una época de gloria y los recuerdos de los amigos perdidos en la vorágine de la vida, solo queda algún vecino insistente y tenaz con esperanzas de recuperar lo que fue nuestro pueblo querido. Hoy sus calles están llenas de tarantines y de comercios de segunda manos que ocupan las aceras y partes de las calles, las residencias familiares todas convertidas en negocios de baratijas, es como si se hubiera convertido en un mercado publico total, un panorama desgarrador y aunque el panorama es sombrío, sin embargo, pesa la enorme responsabilidad de que nuestro pueblo aún respira, aspiramos a que esta semilla germine y de frutos y sobre la noche de la incertidumbre y del miedo se levante una lumbre de esperanza que nos aliente a seguir…
Concluimos diciendo que este rescate va en doble vía para apoyar a San Cristóbal y para que la posteridad retenga la dimensión de los crímenes de Trujillo, se tienen que erigir todo tipo de museos, galerías, videos, películas, libros, materiales educativos y testimoniales online. La crónica visual y documental debe existir en todos los museos donde se puedan exhibir como parte de nuestra historia, los aciagos momentos del gobierno despótico, de Leónidas Trujillo como forma de que las nuevas generaciones puedan conocerlo. La historia de nuestros pueblos tiene que ser difundida sin fanatismo ni prejuicios, apegada a los hechos, con sus luces y sombras, teniendo en cuenta que los monumentos y propiedades suntuosas describen los excesos de su personalidad. Tenemos que mencionar que sus 31 años de gobierno son conocidos como la Era de Trujillo, son considerados como una de las tiranías más sangrientas que ha padecido ningún país de América Latina, no obstante así, para ser honestos con las historia hemos de mencionar que tuvo algunos aciertos y aspectos positivos en su gobierno, su política económica se fundamentó en la eliminación del endeudamiento externo, la sustitución de importaciones y el fomento de la producción nacional. el 15 de agosto de 1938 se inauguró el Puerto de Santo Domingo, lo que impulsó de manera significativa las actividades comerciales con el exterior. Por otro lado, y aunque parezca inverosímil tenia una parte humana, que según la vozpópuli se solidarizaba con todo aquel que acudía a él buscando ayuda económica para resolver un caso de salud, eso se hacía vía telegramas que respondía inmediatamente.
Con unos y otros esta es la sociedad en que vivimos, los lugares de nuestras vidas y aquí es donde a cada cual nos toca dispersar nuestras quimeras, hay quienes buscan riqueza, reconocimiento… otros hemos nacido para utilizar nuestra humilde inteligencia lidiando por cosas tan sencillas como buscar la justicia social, la solidaridad. La esperanza… cada cual tiene su responsabilidad con el futuro.
Por Jacoba Hasbún
