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20 de febrero 2026
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Nuestro Pedro Henríquez Ureña, discriminado y marginado en Argentina

En Argentina, su última morada, nuestro Pedro Henríquez Ureña fue discriminado y marginado, tanto por el color de su piel como por su condición de extranjero, sin embargo su pensamiento quedó impregnado en quienes fueron sus alumnos de secundaria y en grandes de las letras como Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato.El pensador nunca llegó […]

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RESUMEN

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En Argentina, su última morada, nuestro Pedro Henríquez Ureña fue discriminado y marginado, tanto por el color de su piel como por su condición de extranjero, sin embargo su pensamiento quedó impregnado en quienes fueron sus alumnos de secundaria y en grandes de las letras como Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato.

El pensador nunca llegó a ser profesor titular de ninguna Facultad de Letras de Argentina.

Para poder sobrevivir recurrió al pluriempleo. Se dice que tuvo al menos 14 trabajos simultáneos y que aún así su vida fue de mucha precariedad económica.

Su muerte en un tren se le atribuye a un infarto, a pesar de que no le fue realizada una autopsia y se piensa que pudo haber sido provocado por el estrés.

En la investigación realizada por Guerriero y publicada en Librusa en el año 2003, salió a relucir que fue un hombre muy poco expresivo y que los problemas económicos causaron posiblemente el malestar que llevaría a catalogar a su núcleo familiar como disfuncional.

El intelectual dominicano se casó con una mexicana de clase alta, la cual según dice una de sus hijas, nunca se acostumbró a la mala situación económica.

Leila Guerriero, escritora Argentina quien publicó «Pedro Henríquez Ureña, El extranjero», dijo en el conversatorio auspiciado por el Ministerio de Cultura a propósito del 130 aniversario de su nacimiento :

“Siento que a Don Pedro Henríquez Ureña en mi país se le dio la espalda en muchos sentidos: que pagó el precio de ser extranjero, que pagó el precio de no tener un color de piel como se esperaba que tuvieran los profesores en esos momentos, que nunca se le reconoció un cargo universitario como debió habérsele reconocido y pagado.

Creo que dejó lo mejor que se puede dejar. Lo que puede dejar una persona como él es el haber marcado la vida de mucha gente y marcado la vida de gente muy joven.

Y creo que eso, marcar para siempre la vida de gente joven es algo que puede hacer muy poca gente en este mundo- hacer que un grupo de gente 40 años después de haber tenido a ese profesor parado en un aula sigan recordándolo y sigan llenando sus ojos de lágrimas cuando se enteraron que había muerto su profesor en un tren».

El evento que fue realizado el jueves 26, en la sala Aida Bonnelly del Teatro Nacional, contó con la participación del escritor Andrés L Mateo y estuvo bajo la coordinación del viceministro Luis Oscar Brea Franco y moderado por la poeta Martha Rivera.

El material de Leila Guerriero llegó al país por vía del escritor Mario Vargas Llosa, quién se lo comentó a la diputada Minou Tavárez Mirabal y esta se interesó, comunicándoselo posteriormente a las autoridades culturales del país.

Este pasaje de Pedro Henríquez Ureña en Argentina también fue publicado en la revista Global.

Por: Cosette Bonnelly