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20 de enero 2026
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OpiniónAlfredo GarcíaAlfredo García

No te preocupes, ocúpate

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RESUMEN

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“Enfrentarse, siempre enfrentarse, es el modo de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!” -Joseph Conrad

“Un problema deja de serlo si no tiene solución” -Eduardo Mendoza

 

Es increíble todo lo que podemos lograr cuando ponemos en movimiento nuestra energía con un propósito.
Muchas veces nos sentimos agobiados y preocupados por situaciones que cuando nos ponemos a resolverlas, nos damos cuenta de que no valía la pena estresarnos tanto por algo que en la práctica era de fácil solución.

Hay un aforismo que dice que existen dos tipos de problemas, los que tienen solución y los que no lo tienen; si estas ante uno con solución, no debes preocuparte porque la solución ya la tienes o eventualmente la encontrarás, pero si por el contrario te encuentras un problema sin solución, para qué preocuparte, pues no lo podrás resolver.

Por ello la famosa oración en la que se le pide a Dios “serenidad para afrontar las cosas que no puedo cambiar, coraje para cambiar las que sí puedo, y sabiduría para diferenciar entre una y otra”.
De esta manera debemos entender que lo que se escapa de nuestras manos en modo alguno debe preocuparnos, sino dejar que lo que no podemos cambiar siga su curso. Ahora bien aquello que tenemos el poder para solucionarlo, ocuparnos con determinación y coraje.

Por ello, si tienes un problema con solución, en lugar de preocuparte, lo que debes hacer es ocuparte pues en la medida que entras en acción desatas poderes que Dios puso en ti para que lo uses de acuerdo a cada circunstancia, que conforme lo usas, se vigorizan y van esclareciendo tu panorama, llenándote de confianza.

Te sorprenderá ver cómo, cuando te ocupas de un problema, activas en ti dos fuerzas que potencian tu voluntad, primero el entusiasmo, pues cuando sientes que vas avanzando experimentas más placer en seguir resolviendo, y segundo, el de la seguridad de ver cómo cuando te lo propones, todo lo puedes resolver.

Recuerda que no hay esfuerzo en vano, de manera que tu impacto está asegurado cuando te muevas en una dirección y empiezas a dar pasos con determinación y consistencia.

En lo particular, siempre que una situación empieza a preocuparme, de inmediato pongo manos a la obra y me sorprende cómo voy descubriendo habilidades y destrezas que desconocía en mí, dejándome como beneficio que cuando se repite una situación similar ya no me estresa igual, porque siento que puedo resolverlo con facilidad.

Toma en cuenta que muchas de tus preocupaciones vienen dadas por que no crees tener las capacidades necesarias para afrontar y resolver las situaciones que se te presentan.

Y esa inseguridad va a durar en ti hasta que te atrevas a afrontar las preocupaciones que te quitan tu paz. Hay que ser voluntarioso y enfrentar los miedos para convertirlos en fortalezas.

Es sorprendente lo terapéutico que puede llegar a ser el mero hecho de ocuparte de los temas pendientes y de cómo ello vigoriza tu seguridad al tiempo que propicia un sentimiento de libertad suprema.

Saberte capaz es una de las mejores sensaciones que un ser humano pueda experimentar porque da un aire de autosuficiencia propio del que tiene claro cuál es su propósito de vida.

Recuerda que la mejor manera de descubrir cuál es tu destino es caminando y dejando que, como dice Sting, “el corazón sea tu piloto”, pues el instinto es una guía efectiva que pocas veces se equivoca y cuando lo hace, es para dejarte una enseñanza que luego facilitará tu vida.

 

Por Alfredo García

@alfreditogarciapr

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