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14 de enero 2026
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OpiniónEvelin PegueroEvelin Peguero

No somos infalibles

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RESUMEN

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Hablaba con una amiga sobre esa falsa creencia que solemos cargar: pensamos que somos infalibles ante las situaciones que pueden presentarse en la vida. Siempre creemos que a cualquiera le puede suceder, pero a nosotros no. ¡A mí no!, solemos repetir con ingenuidad.

Sin embargo, cuando nos toca, cuando nos vemos amenazados ante un evento catastrófico, la historia cambia. En días pasados viví uno de los momentos más vulnerables de mi vida. Entre chequeos médicos, resultados y visitas a diferentes especialistas, mi mente me jugó la peor pasada.

Durante ese proceso atravesé angustias que nunca antes había sentido, imaginé escenarios catastróficos y descubrí lo frágiles que podemos llegar a ser.

Frágiles ante una enfermedad, en ese momento queremos ser mejores seres humanos.

Honestamente, puedo decir que, gracias a la divinidad, siempre he trabajado en lo que amo, Dios me ha hecho cumplir mis sueños y me ha ayudado no a medirlos con el tiempo de otros, claro que hay otros que me faltan, pero he descubierto que he avanzado bastante porque estoy trabajando mi mente, esa que me hizo una pasada.

Hoy quiero hablar de salud mental, un tema que, sin temor a equivocarme, afecta a muchísimas personas, aunque se hable poco de ello, es real.

Aclaro: no soy psicóloga ni especialista, solo quiero exponer mi experiencia.

Quiero hablar de lo vulnerables que somos, la mente nos juega sucio. En medio del proceso, empecé a sentir síntomas que no estaban ahí, a crear miedos que se hicieron cuerpo. Tuve un ataque de ansiedad. Y sí, quiero llamarlo por su nombre, sin ocultar lo que me pasó.

Dicen que el hombre sabio elige la calma. Pero es fácil decirlo, mas no tan fácil aplicarlo. Quisiéramos dominar nuestra mente, porque quien logra hacerlo domina cualquier tormenta. Sin embargo, solo el que se encuentra en medio de su propio caos puede entender lo difícil que resulta.

Reconocerlo, nombrarlo y contarlo es también una forma de resistencia. Es aceptar que no somos infalibles, que podemos quebrarnos, y que está bien pedir ayuda, hablarlo y recordar que no somos los únicos atravesando esas batallas invisibles.

A ti, querido lector, si estás pasando por un momento oscuro, pide ayuda, háblalo, escríbelo si es necesario. Yo estoy escribiendo, porque esta es una forma de sanar.

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