Según ha confesado la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, que en el esquema de corrupción en el SeNaSa un paciente fue sometido a cinco procedimientos de cateterismo, necesitando uno, con el propósito de cobrar los recursos.
La corrupción es un ilícito criminal, pero la exposición abusiva de un paciente rompe todos los sentidos éticos del ejercicio de la medicina, tanto el personal médico que se prestó a tal acción como el centro que sirvió de escenario.
Y no perdamos la oportunidad de juzgar este expediente sólo por la sustracción de fondos del sistema y de los sectores menos favorecidos, hagámoslo también por acciones como esta que denuncia la jefe del Ministerio Público.
