RESUMEN
Hoy es viernes 13. Hay quienes hablan de mala suerte.
Pero si algo he aprendido en años trabajando con migrantes es que la mayoría de las personas que viven sin documentación en regla en España no están ahí por suerte ni por capricho. Están ahí porque tomaron una decisión difícil: salir de su país buscando estabilidad.
Y no siempre el camino salió como lo planearon.
España ha anunciado un proceso de regularización extraordinaria dirigido a personas que hayan entrado antes del 31 de diciembre de 2025 y que actualmente se encuentren en situación irregular.
Y quiero decir algo con claridad, para quienes leen desde República Dominicana:
esto no es una invitación a venir ahora.
No es un “llamado” a cruzar fronteras.
No es una estrategia electoral ni una concesión improvisada.
Es una medida pensada para quienes ya están en territorio español, para quienes ya forman parte de la realidad económica y social del país.
Porque la verdad es esta:
esas personas no se iban a ir.
Ya estaban aquí.
Ya trabajan, muchos en la sombra.
Ya alquilan, ya consumen, ya pagan indirectamente impuestos.
Ya tienen hijos en colegios españoles.
La regularización no crea el fenómeno.
Lo ordena.
¿Quién puede acogerse?
Podrán solicitar esta autorización quienes:
Hayan entrado a España antes del 31 de diciembre de 2025.
Carezcan de antecedentes penales en España y en su país de origen.
Acrediten cinco meses de permanencia en España en el momento de presentar la solicitud
Presenten el expediente entre abril y junio (ese será el único período habilitado).
Es importante entender esto:
los cinco meses deben cumplirse cuando presentes la solicitud. No basta con haber estado antes. No se puede proyectar hacia el futuro.
La fecha es técnica. El cálculo debe ser exacto.
¿Qué ocurre con los hijos?
Si los hijos están en España en situación irregular junto a sus padres, podrán regularizarse dentro del mismo procedimiento.
Si están ya regulares con uno de los progenitores, su situación se mantiene protegida.
La familia es parte de la ecuación.
Y eso no es un detalle menor.
¿Por qué se hace una regularización?
Aquí es donde quiero detenerme.
Las regularizaciones extraordinarias no son un premio.
Son herramientas de política pública.
Cuando un país tiene miles de personas viviendo en la economía informal, sin acceso pleno a derechos, sin cotizar, sin estabilidad, el problema no desaparece ignorándolo.
Se gestiona.
España ha hecho procesos similares en el pasado.
No para atraer más migración.
Sino para integrar a quienes ya están dentro y no se irán.
Porque una persona regularizada:
Cotiza.
Firma contratos legales.
Accede a empleo formal.
Sale de la explotación.
Puede planificar su vida.
Eso no es debilidad del Estado.
Es gestión responsable.
Lo que no es esta regularización
No es automática.
No es para todo el mundo.
No elimina antecedentes penales.
No sustituye la asesoría adecuada.
Y sobre todo:
no es una invitación para venir ahora pensando que habrá otra oportunidad.
Esta medida está pensada para quienes ya cruzaron la puerta antes del 31 de diciembre de 2025.
Lo que sí representa
Representa dignidad.
Representa estabilidad.
Representa poder trabajar sin miedo.
Representa poder abrir una cuenta bancaria sin temblar.
Representa poder decir: “Estoy legal.”
Para miles de dominicanos en España, esto puede significar el inicio real de su proyecto migratorio.
No es suerte.
Es política pública con condiciones claras.
Y como toda oportunidad jurídica, hay que entenderla bien. Porque un error en fechas, en antecedentes o en acreditación de permanencia puede dejarte fuera.
La diferencia entre vivir en la sombra o con estabilidad no la marca el viernes 13.
La marca la información correcta.
Y este proceso, si se hace bien, puede cambiar el rumbo de muchas familias dominicanas que ya forman parte de la realidad española.
Por Neyvi Tolentino
Asesora legal en Extranjería
Tolentino Abogados
