RESUMEN
El canciller de la República Dominicana, en su discurso reciente ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha dicho que Haití “está al borde del abismo”. Pero tal afirmación es incierta, pre sociológica, porque lo que sí es cierto es que la República de Haití es permanentemente difamada por Francia, Estados Unidos, Canadá y otros satélites que tienen por el continente latinoamericano.
¿Cómo que es difamada?. Difamar a una nación es hablar de todas las malquerencias y de todos los vicios y virtudes de que adolece supuestamente esa nación. Se han dicho muchas cosas de la realidad económica y social de la República de Haití que no obedecen a la verdad.
Se ha dicho que hay bandas criminales, pero lo que hay es un grupo pequeño financiado por los países occidentales y sus satélites, Estados Unidos, Francia, Canadá y demás países racistas de nuestro continente.
Sin embargo, Haití ha sufrido históricamente varios desplazamientos demográficos que han distorsionado su población. Hay inmigrantes haitianos en todas partes del continente y de espacios de otros países que, como el Canadá, han acogido segmentos muy importantes de emigrantes.
La justicia de la República africana de Kenia desautorizó el proyecto de enviar tropas policiales y soldados a la República de Haití porque ha comprendido que un traslado de soldados desde África a el Caribe, es algo arriesgado y con un costo moral muy elevado.
Pero no se deja de reconocer que es uno de los países del Caribe que tiene gran parte de sus ciudadanos como emigrantes. A los haitianos no les interesa vivir en República Dominicana, siempre tienen en mira a otro país. Si tienen un tiempo aquí es buscando el modo más fácil de salir y convertirse en migrante extranjero y progresar.
Y la verdad sea dicha: aquí se quedan los que menos pueden, los que viven en una miseria muy acentuada, muy aguda, pero la mayoría está pensando en usar el territorio de la República Dominicana como trampolín para brincar hacia otra nación.
La justicia de la República de Kenia
La justicia de la República africana de Kenia, en una sentencia reciente de enero 2024, desautorizó el proyecto imperialista de los Estados Unidos y compartes, para traer al Caribe fuerzas policiales que serían enviadas como tropas desde África hacia la República de Haití.
Decimos imperialista porque todo lo que ocurre en Haití es obra de los países occidentales. No quieren el buen vivir y la felicidad para los haitianos. Viven inventando trampas y zancadillas para el pueblo haitiano. Lo que quieren estos países intervencionistas es utilizar a Kenia para sus propósitos económicos y políticos en esa nación.
Y en ese mismo tenor, los Estados Unidos le dan libertad al señor Phillipe, quien de repente se aparece en República Dominicana desde la prisión en aquel país y dos o tres días después aparece haciendo llamamientos para la movilización de las masas en Puerto Príncipe.
Pero, aunque la suma ofrecida por Estados Unidos y la ONU que asciende a 10 millones de dólares, si bien son un delicioso afrodisiaco para la nación africana, no menos cierto es que Kenia se ha dado cuenta de la jugada intervencionista que está por detrás para agredir y engañar al pueblo vecino. Se trata de una jugada perfecta como lo es la de Phillipe.
A ver si alguien explica que un político o un politicastro preso en Estados Unidos puede aparecer de repente en Santo Domingo y días después en Haití.
No les importa que el señor Phillipe sea un aventurero, que vive de las trapisondas más descarnadas, que fue autor del golpe de Estado a Jean Beltrán Aristide y que ha hecho innumerables acciones cuestionables. Y que es un muñeco de trapo de la CIA y de las demás agencias de inteligencia de la nación imperialista del norte.
Kenia ha dicho que no es posible trasladarse a El Caribe, sino que tiene que buscar otros gobiernos que estén en disposición de realizar el fatídico papel de gendarmes y vigilantes del proceso social y político haitiano.
La República de Kenia no puede hacer ese papel. Utilizar a Kenia para agredir e intervenir en Haití es algo infame y desolador. Pero esa es la preferencia de Estados Unidos, la de hundir a las naciones pobres del mundo y arrastrarlas a la pobreza globalizada, el neocolonialismo y la servil actitud de esclavo.
Nos preguntamos: ¿Por qué no traen a Haití recursos con los cuales ayudar al pueblo haitiano a salir del estado de pobreza extrema y de la condición histórica de subdesarrollo? ¿Por qué no brindan a Haití la ayuda necesaria que requiere para su soberanía, para robustecer su soberanía alimentaria? ¿Y sus importaciones y exportaciones?
¿Por qué no contribuyen con esa República de Haití a superar los enormes problemas y dificultades económicas y sociales que afectan la economía y la sociedad haitiana?
¿Por qué no contribuyen contra el analfabetismo? ¿Por qué no ayudan a Haití al problema migratorio? ¿Por qué Francia mantiene vigente y reclama insistentemente una supuesta deuda súper millonaria que supuestamente tiene Haití con ese país desde la época colonial?.
Sabemos que el ex presidente de Haití, el señor Martelly, no respondió sino con un chiste al también presidente Hollande, cuando en una visita, éste cínicamente le reclamo a Martelly el pago o el abono de la deuda que tiene Haití con respecto a Francia parece un chiste de origen.
¿Por qué la clase política oligárquica y de derecha de Haití explota y roba las oportunidades de superación al pueblo haitiano valiéndose de la ayuda y el silencio cómplice de Estados Unidos, Canadá y Francia?.
Es muy fácil responder a esas preguntas: Haití no tiene quien la defienda, no tiene quien ayude con el brazo solidario cristiano. Siempre en estado de pobreza, de analfabetismo, de abandono social, de humillación y de desgracia económica. Las potencias occidentales, entre ellas principalmente Estados Unidos, mantienen una actitud egoísta, neoliberal para quitarle a Haití su riqueza mineral, su riqueza patrimonial, para quitarle todo lo que serviría para el buen vivir y la vida de los haitianos.
Lo que el Ministro de Relaciones Exteriores dominicano dijo
Ahora dice el ministro dominicano en la ONU que Haití está al borde del abismo, al borde de un principio profundo, al borde de la desgracia social, pero ¿por qué no ayuda a una confederación de naciones del Caribe, como proponía Eugenio María de Hostos?; ¿por qué no ayuda al pueblo haitiano a configurar una asociación de países del Caribe, a una intervención frente a la CELAC a Caricom para que estos países por si solos, sin ninguna ayuda imperialista, pueda echar para adelante? ¿Por qué no pide a Venezuela contribuir de buena manera con el desarrollo de la exploración minera y con el crecimiento y desarrollo del pueblo haitiano, que Venezuela lo haría de buen gusto?.
Se puede hacer un montón de cosas señor ministro. Se puede apartar la hipocresía y asumir una verdadera responsabilidad política hacia los males de los otros pueblos Y dejar los discursos retóricos en Naciones Unidas, en la OEA y otros organismos internacionales y dejar de raíz y de origen el neocolonialismo y la servidumbre.
Por: Ángel Moreta (Autor-Editor)
