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31 de enero 2026
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OpiniónAlejandro A. TagliaviniAlejandro A. Tagliavini

No castiguen a Irán, ni a Groenlandia, sino a estos ayatolás

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RESUMEN

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El pueblo iraní ha demostrado un coraje y determinación superior, y siguen protestando a pesar de miles de muertos, asesinados por los terroristas del Estado liderados por dementes que se hacen llamar ayatolás.

En el yacimiento de gas de South Pars, compartido entre Irán y Catar, ya hubo protestas y huelgas significativas especialmente en noviembre de 2025, con miles de trabajadores participando, afectando la producción en uno de los yacimientos de gas más grandes del mundo. Y desde el 28 de diciembre, el pueblo iraní en su conjunto se ha movilizado contra una “República Islámica” -Estado genocida, en rigor- debilitada.

Como bien dijo Friedrich Merz, “Cuando un régimen sólo puede mantenerse en el poder a través de la violencia, entonces está efectivamente acabado”. Los sistemas autoritarios se basan en la coerción, y en el miedo que es un mecanismo adaptativo que nos alerta del peligro, pero se vuelve muy contraproducente si no se desactiva con razón y coraje, y da origen a una reacción primitiva: la violencia.

Como al pueblo iraní lo asiste la razón y la verdad, está venciendo ese miedo, por el contrario, el régimen terrorista, irracional y asustado a más no poder, apela a la violencia. Y, para esconder esta violencia, produjeron un apagón informativo de modo que los sectores más duros dentro de los servicios de represión del Estado puedan lanzar una represión sangrienta.

Obviamente, el uso de Starlink en Irán no está autorizado, de ahí que contar con el equipamiento necesario y su uso sean ilegales. A pesar de ello, en plena revuelta, su despliegue se había mostrado más amplio que en episodios previos de manifestaciones y apagones en el país, ofreciendo una alternativa a las conexiones y las comunicaciones para la población. Y este tipo de cosas debe facilitar Occidente a los iraníes.

Como era de esperarse, el régimen islámico apeló a bloqueadores militares con el objetivo de evitar el acceso a Starlink interrumpiendo las señales GPS, básicas para un funcionamiento óptimo de la red de internet satelital de la compañía de Musk, cuyos receptores utilizan GPS para localizar y conectarse a los satélites.

Entretanto, Trump estudia maniobras como ciberataques contra instalaciones militares y civiles y opciones como bombardear el país o una operación más específica contra sus principales líderes, lo que decapitaría al régimen y, al mismo tiempo, ofrecería a los EE.UU. la oportunidad de negociar con los remanentes del liderazgo de la República Islámica al estilo de lo que se hizo en Venezuela.

Este último plan parece ser la opción preferida, según varios analistas, pero, y lamento decirlo, la reciente historia del país caribeño muestra claramente que capturar o matar a unos pocos líderes no cambia el régimen completamente.

El heredero del Sha, Reza Pahlavi, se está haciendo notar y viene demostrando una posición moderada y realista, pero, insisto en una intervención al estilo Venezuela el heredero terminaría como Corina Machado, viendo, al margen, la continuación – “moderada” para la propaganda- del régimen chavista.

Una intervención militar más amplia podría provocar el deceso de muchos civiles. La acción militar israelí-estadounidense de junio causó la muerte de más de mil personas al bombardear ciudades como Teherán. Pero, por sobre todo, las autoridades estadounidenses temen que una intervención directa pueda exacerbar la región -de hecho, otros países árabes ya lo han advertido- y provocar una respuesta militar iraní que pueda ser excusa para una mayor masacre de los ciudadanos que protestan.

Aunque resulta muy llamativo que, ante las amenazas y probabilidad de represalias por parte de los ayatolás, los EE.UU. están evacuando sus bases cercanas, se diría que, así como los ayatolás produjeron un apagón de internet para que no se difundiera su salvaje represión, los EE.UU. estarían preparando un ataque militar.

Como preludio, Trump decidió aumentar los aranceles contra los países que continúan comerciando con Irán, hasta en 25%. Pero estas sanciones, al igual que las que ya estaban vigentes por parte de muchos otros países, van a empeorar la situación económica del país, afectando aún más a los ciudadanos comunes, quienes ya se encuentran sufriendo el impacto de las sanciones y su implementación por parte del corrupto régimen islámico.

Y, por cierto, el arancel del 25% a los socios comerciales de Irán, que incluyen a China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos e Irak no solo perjudican a los ciudadanos iraníes sino a otros países. Por caso, al gran aliado de Trump, Argentina, ya que Irán representa el noveno destino de exportación de su harina de soja, el principal producto agroindustrial del país.

Por el contrario, Trump debería dejar de distraer al mundo con su capricho sobre Groenlandia -y respetar la propiedad privada y libertad de sus ciudadanos, que ellos decidan su futuro- y los países occidentales deberían esforzarse por facilitar -liberar- al máximo posible las relaciones de los ciudadanos comunes de Irán con el resto del planeta, porque esto les permitiría reforzarse, contactarse y difundir más información frente al apagón que están intentando estos ayatolás dementes.

Útiles son las acciones como las que adelantó el secretario del Tesoro de los EE.UU., que afirmó que están monitoreando la fuerte salida de fondos por parte de la dirigencia de la República islámica, y aseguró que los bloquearan. El mundo entero debería cerrar las embajadas y toda oficina del Estado iraní, no tiene sentido dialogar con dementes. Y, finalmente, Occidente debe dejar de apoyar a la tiranía saudí, sin dudas el mayor promotor global del fanatismo islámico.

Y condenar moralmente a personajes nefastos como Pablo Iglesias, y sus secuaces de Podemos y las fuerzas escoradas a la izquierda del PSOE, a los que no les importa la sangre del pueblo iraní que los mancha, sino sus propios negociados. A finales de 2012, Iglesias llegó a un acuerdo con ‘Hispan TV’, el canal público iraní, y claro, negocios no solo hacen los capitalistas: según publicó ABC a principios de 2016, habría recibido cerca de 100.000 euros procedentes del régimen de los ayatolás.

Finalmente, la humanidad tiene que repensar el concepto de Estado y democracia, no es posible que dementes como Hitler, Stalin y estos ayatolás, ganen elecciones o no, obtengan el mando de fuerzas armadas y policiales -estatales- con las que luego reprimen salvajemente a sus ciudadanos, cometiendo impunemente crímenes a diestra y siniestra y, para colmo de las ironías, lo hacen de manera “legal”, si hasta realizan farsas judiciales.

Por si quedara alguna duda de que se impone una reconsideración de las actuales instituciones, agreguemos que, según el Barómetro de Corrupción de Transparencia Internacional, los partidos políticos son las instituciones más deshonestas a nivel global: 68% de las personas encuestadas lo cree así. Les siguen la administración pública y el Poder Legislativo, percibidos como instituciones corruptas por el 63% y 60%, respectivamente.


Por Alejandro A. Tagliavini*

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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