Ningún delfín ni el PRM podrán enfrentar al león

Por Jesús M. Guerrero martes 13 de agosto, 2019

“En la pelea, se conoce al soldado; sólo en la victoria, se conoce al caballero.” Jacinto Benavente

Han cometido un craso error en política y fue minimizar la capacidad de trabajo estratégico y sobre todo menospreciar la figura del expresidente Leonel Fernández, muchos daban por hecho que la modificación constitucional para habilitar la repostulación del Presidente de turno, incumpliendo los acuerdos del 2015. Aunque la supuesta oposición todavía aboga por la habilitación de Medina, sin nadie entender las razones aparentes, o mejor dicho queremos pretender que no sabemos para no asquearnos más por el pésimo accionar opositor que ni son oposición y mucho menos modernos.

Las primarias serán celebradas el día seis de octubre del año en curso, es decir, el danilismo ha decidido “preparar” un candidato en un lapso de dos meses, para enfrentar en las elecciones internas del PLD al Dr. Leonel Fernández; lo cual no es más que una locura. Si vemos la hoja de vida del expresidente Fernández venció a Peña Gómez en el 1996, venció a Hipólito Mejía y a todo el gobierno del 2004, venció a Miguel Vargas en el 2008 con un PRD unificado y en el 2012 le quitó de las manos las elecciones a Mejía. Es necedad tan siquiera pensar que alguien que tan solo cuenta con dinero como recurso electoral pueda vencer al liderazgo más sólido del país.

Recurro al título de uno de los artículos recientes de Guido Gómez Mazara, no hay danilismo sin Danilo. Mientras las fuerzas internas del PLD están polarizadas con miras a la candidatura presidencial, el leonelismo va a la competencia interna compactado y sin dudas que su candidato es Leonel Fernández, pero el danilismo tiene alrededor de 8 precandidatos dividiendo su voto y parece que el factor tiempo será determinante y siendo uno de los peores enemigos en el quehacer político, el tiempo corre sin clemencia alguna.

Fue evidente que en la reunión del Comité Central celebrada el sábado pasado, que los puntos del acuerdo del 2015 serán cumplidos. El PLD nuevamente demostró que protege y preserva su unidad como una señorita debe cuidar su buen nombre y prestigio. Ante el escenario electoral que va rumbo al 2020 con una oposición que no ejerce su función ni exhibe unidad porque uno de sus principales dirigentes solicita la modificación para habilitar al mandatario para el 2024 y el otro no cree en el trabajo político y espera obtener el poder producto del desgaste, sin hacer el menor esfuerzo.

Cito un fragmento del trabajo División partidaria y fragmentación interna del partido (1990-1996), de Gabriel Obradovich: “Al analizar la dinámica partidaria a partir de las tomas de posición de los partidos en el campo político y de los cambios que se dan en las organizaciones y en las luchas internas. El punto de partida teórico-conceptual otorga al campo político partidario una autonomía relativa frente a los electores y afiliados del partido. Se considera que en la organización partidaria tienen lugar un conjunto de luchas, apuestas, acuerdos y estrategias que responden, en gran medida, a una lógica interna más que a una demanda externa de los electores. Sin embargo, el resultado de las luchas y apuestas internas tiene un efecto considerable en los afiliados y votantes, y en la movilización y apoyo de los mismos.”

Por esos efectos que causan las decisiones partidarias en las masas que los sustentan, es que el PLD ha actuado a las alturas de las circunstancias y por tanto, parecería ser que los delfines danilistas buscan posicionarse para ver cuál podría ser el compañero de boleta del expresidente Fernández, tal vez con intención oculta o sin caer en cuenta.

El Partido de la Liberación Dominicana ha tenidos pocas crisis internas, pero desde que ganaron en 1996, salieron del poder en el 2000 y retornaron en 2004; han dado muestras de una madurez política sin comparación en la política nacional desde la caída del régimen trujillista. Algunos podrían decir que el PRSC con Balaguer al frente, pero este un caudillo a lo interno del partido reformista.

Otros alegaran que el PRD con la Presidencia de Guzmán, luego Jorge Blanco y al finalizar Hipólito, pero si analizamos sin pasiones, del 78 al 86 salieron con una crisis que los mantuvo fuera del poder durante 14 años, para retornar en el 2000 y salir cuatro años después casi destruidos, para el partido llegar a su ocaso en el 2012; es evidente que Bosch no se equivocó al proclamar que el PLD es la antítesis del PRD. En el partido del jacho los intereses personales se impusieron cada vez por encima de los partidarios y en la organización de la estrella ha sido todo lo contrario.

Cito el artículo titulado División partidaria = derrota, autoría de Francisco Guerrero Aguirre: “Divide y vencerás, reza con razón la sabia frase que hemos aprendido desde la infancia. Sabemos que “la unión hace la fuerza” y que los caballos de Troya terminan siempre colapsando al imperio. La historia de la humanidad está llena de ejemplos que ilustran que la discordia y la falta de una visión compartida siempre tienen costos muy elevados.”

Mientras el PLD ha salido fortalecido de un proceso traumático que inició desde la reelección del 2016, vemos que la oposición tiene varios dirigentes que son sus Caballos de Troya y que eventualmente colapsaran su nueva organización, PRM, tal cual destruyeron al PRD, tal vez surja una nueva con las siglas del PRA.

Solo hay que analizar con pinzas el comentario de Martínez Pozo de algunas semanas atrás, sobre los aspirantes presidenciales que son empresarios millonarios, disponer de cuantiosas sumas de dinero ayuda en política, pero no es determinante. Podemos citar los casos de José Francisco Hernández, Jacinto Peynado Garrigosa, Miguel Vargas Maldonado y otros cuantos. Por lo visto, luego de este proceso se agregaran dos nombres más a esa lista. El liderazgo político no se compra ni se hereda, se construye y se defiende en las urnas.

“La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana.” John Fitzgerald Kennedy

Por; Jesús M. Guerrero

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