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14 de marzo 2026
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OpiniónJosé FlándezJosé Flández

Nicolás Maduro: dictador cruel y abominable

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RESUMEN

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Solo dictaduras crueles y sanguinarias tal como la que hoy padece Venezuela, son capaces de producir en serie crímenes tan abominables como el cometido contra el Capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, quien murió de unedema cerebral severo con insuficiencia respiratoria aguda, debido a rabdomiólisis por politraumatismo generalizado, luego de ser presentado ante un juez en silla de ruedas sin capacidad de poder hablar, mostrando claros signos de haber sido salvajemente torturado.

El significado técnico de “rabdomiólisis” revela el horror al que fue sometido Acosta Arévalo. Se trata de un síndrome de necrosis muscular muy habitual entre las víctimas de terremotos, bombardeos y derrumbes de edificios, que mueren aplastadas. Al capitán le rompieron 16 costillas luego de ser colgado desnudo de un árbol recibiendo severos castigos corporales, incluyendo descargas eléctricas dejándoles como secuelas traumatismos generalizados.

“No hablaba, solo pedía auxilio a su abogado. No podía ponerse de pie. El capitán contestó, asintiendo con la cabeza, a la pregunta de si fue torturado por el DGCIM, pero no podía casi gesticular palabras. Su estado era ya crítico. El juez ordenó trasladarlo al hospital y falleció a la 1 de la madrugada”, denunció  en su cuenta de Twitter, Tamara Suju, delegada de la Asociación Mundial de Juristas, ante la Corte Penal Internacional, anunciando que llevará el caso a esa instancia.

El capitán Acosta Arévalo, había sido detenido por las fuerzas del DGCIM el 21 de junio, luego de ser acusado de golpista, estando aún en Venezuela Michelle Bachelet, la comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, quien supervisaba la situación de crisis humanitaria y la violación enfermiza de tales derechos ciudadanos por parte del dictador castrochavista y su criminal y miserable régimen de hambre, represión y torturas.

En 1992, Hugo Chávez llevó a cabo un cruento y feroz golpe de Estado contra el gobierno demócratamente elegido de Carlos Andrés Pérez, con el que provocó un baño de sangre, dejando el horrendo hecho decenas de muertos y heridos como secuela. Sin embargo y a pesar de lo contundente del ataque, este fue neutralizado por las fuerzas armadas y Chávez detenido y luego juzgado como manda la ley, pero no fue humillado ni torturado, como sí lo hicieron cobardemente contra el capitán.

A este militar, Chávez, que sí fue un golpista, se le respetaron todos sus derechos y fue luego hasta indultado por el ex presidente Rafael Calderas, en un hecho que ahora lamenta profundamente una nación que debido a ese error garrafal hoy sufre las mil y una noche, bajo el yugo dictatorial del régimen fruto de ese indulto imperdonable, que le permitió al extinto ganar popularidad y crear en 1997 el Movimiento V República, con el que el mesiánico dictador llegó al poder en 1999.

Sin embargo, el chavismo nunca a respetado los derechos humanos de los opositores a su dictadura, como se los respetaron a su líder y sus aliados militares golpistas en 1992, pues en su malvado régimen de oprobio han aplicado todo tipo de métodos represivos y la tortura despiadada para acallar la disidencia, llegando a la deleznable perversión de institucionalizar la tortura para infundir  el terror y el escarmiento como formas de amedrentamiento.

El demoledor informe de la socialista Bachelet retrata de cuerpo entero al asesino narco régimen madurista, marioneta de la Habana. 

Por José Flandes

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