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18 de marzo 2026
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OpiniónSuleica MartínezSuleica Martínez

Negociación inteligente: La clave del futuro en tierras raras

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RESUMEN

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Las tierras raras, ni son tierras, ni son raras, son un grupo de 17 elementos químicos esenciales para la fabricación de tecnología avanzada, desde teléfonos inteligentes hasta vehículos eléctricos y turbinas eólicas. A nivel global, su demanda ha crecido exponencialmente debido a la transición energética y la digitalización de la economía.

La República Dominicana tiene el potencial de beneficiarse enormemente de estos minerales estratégicos, pero para hacerlo, es fundamental diseñar un modelo de negocio que no solo maximice la rentabilidad, sino que también garantice la sostenibilidad ambiental y la creación de empleo de alto valor.

Dado el valor estratégico de las tierras raras en la economía global, la República Dominicana debe estructurar una negociación inteligente con los países y empresas interesadas en estos recursos. Una mala negociación podría llevar a la pérdida de riqueza nacional, mientras que un acuerdo bien diseñado podría ser el motor de un crecimiento sostenible y duradero.

¿Cómo puede la República Dominicana aprovechar sus tierras raras?

Se debe incentivar la creación de un fideicomiso de alianzas público-privadas, el cual propongo sea liderado por el Ingeniero Ramón Alburquerque, quien fue la primera persona en el país en hablar de «TIERRAS RARAS», además de que con su vasto conocimiento en el área llevándolo al pragmatismo puede lograr al junto de empresas mineras la más favorable negociación tanto económica, medioambiental y de desarrollo para esta fase inicial.

Antes de iniciar cualquier extracción, es necesario realizar estudios geológicos para identificar reservas de tierras raras y determinar su viabilidad económica.

Para esto el país debe enfocarse en dos estrategias clave:

1. Creación de una industria nacional de procesamiento

La gran mayoría de las tierras raras extraídas en el mundo son procesadas en China. Si República Dominicana quiere maximizar su ganancia, debe desarrollar capacidad de refinamiento y fabricación de componentes tecnológicos. Esto permitiría capturar más valor dentro del país y reducir la dependencia de mercados extranjeros.

2. Regulación y minería responsable

La extracción de tierras raras puede generar impactos ambientales negativos si no se gestiona adecuadamente. Un marco regulador sólido que exija prácticas sostenibles, restauración ecológica y el uso de tecnologías limpias en la minería garantizará que este sector sea una fuente de riqueza y no un riesgo para las comunidades y el medioambiente.

Como nación nos abocamos al desarrollo de la tecnología y estas tierras son elemento fundamental en sectores estratégicos para el desarrollo de la misma, como la Energía Renovable que son clave para la fabricación de turbinas eólicas y baterías de alta eficiencia, la Electrónica que la utiliza en pantallas LED, teléfonos móviles y computadoras la Industria Automotriz que son esenciales para la producción de motores eléctricos y sensores mientras que en el ámbito Aeroespacial se emplea en satélites, radares y misiles inteligentes.

Si la República Dominicana apuesta por una industria de tierras raras bien estructurada y responsable, no solo diversificará su economía, sino que también se convertirá en un actor clave en el mercado global de tecnologías del futuro. Países como Australia y Canadá han demostrado que la minería bien gestionada puede ser una fuente de desarrollo y bienestar.

La clave está en: Invertir en tecnologías limpias para reducir el impacto ambiental, garantizar que las regalías mineras se inviertan en educación, salud e infraestructura y Fomentar la transparencia y la participación comunitaria en los proyectos mineros.

¿Cómo debe ser esta negociación?

1. Control y participación estatal

• El Estado debe asegurarse de que las tierras raras no sean explotadas sin su participación activa. Se pueden establecer empresas mixtas con inversionistas extranjeros, donde el gobierno tenga una participación accionaria.

• Es fundamental que las concesiones mineras no entreguen el control total a empresas extranjeras sin garantizar beneficios significativos para el país.

2. Acuerdos de valor agregado

• No basta con exportar las tierras raras en bruto. La negociación debe incluir cláusulas que obliguen a los compradores a invertir en el procesamiento dentro del país.

• Se deben promover acuerdos que permitan el desarrollo de fábricas de baterías, imanes y otros productos derivados de tierras raras en territorio dominicano.

3. Condiciones ambientales y sociales

• Se deben establecer regulaciones estrictas para que las empresas extranjeras cumplan con normas de minería responsable.

• Parte de los ingresos generados debe destinarse a mejorar la calidad de vida de las comunidades cercanas a las minas.

4. Diversificación de socios

• No depender de un solo país comprador. Actualmente, China domina el mercado de tierras raras, pero la UE y EE.UU. buscan alternativas. La República Dominicana debe diversificar sus socios comerciales para obtener mejores condiciones.

• Se pueden negociar acuerdos estratégicos con bloques comerciales como la Unión Europea, aprovechando su interés en reducir la dependencia de China.

Los ingresos de la industria de tierras raras deben ser administrados con visión de futuro, garantizando que no se conviertan en una riqueza efímera. Por lo que debemos apostar a la educación y capacitación técnica, programas de becas para que jóvenes dominicanos estudien en el extranjero y regresen con conocimientos avanzados, en el desarrollo de energías renovables para reducir la dependencia de combustibles fósiles, la construcción de carreteras, puertos y sistemas logísticos modernos para facilitar la exportación y el comercio interno, el fomento de startups tecnológicas que puedan aprovechar estos materiales en la fabricación de productos avanzados y la inversión en sectores como el turismo sostenible, la agroindustria y la manufactura para no depender exclusivamente de la minería. Además se debe crear un fondo soberano de inversión con los ingresos de la minería, similar al de Noruega con el petróleo, para garantizar beneficios a largo plazo. Este fondo podría destinarse a financiar proyectos de salud, educación y desarrollo social en el futuro.

Si la República Dominicana logra negociar con inteligencia y visión estratégica, las tierras raras pueden convertirse en un pilar del desarrollo nacional. La clave está en no repetir errores del pasado como aquella infausta negociación del 97/3 con la Barrick que pensábamos era cosa del ayer con Cristóbal Colon y el error cometido también por otros países que han dejado sus recursos en manos extranjeras sin asegurar beneficios reales para su población. Con una gestión adecuada, estos minerales pueden impulsar una transformación económica y tecnológica sostenible.

Por: Suleica Martínez.

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