EL NUEVO DIARIO, QATAR.- Aunque nació en Estados Unidos, Natalia Mena lleva la dominicanidad en la sangre. Hija de padres dominicanos y profundamente conectada con la cultura de su país, esta emprendedora ha transformado su pasión por la identidad nacional en una plataforma innovadora: CASA DR, un espacio que promueve lo mejor del arte, la moda, la gastronomía y la artesanía de la República Dominicana en el corazón de Qatar.
Médico dentista de formación y graduada en Negocios por la Georgia State University, Natalia se trasladó hace más de una década al Medio Oriente, donde encontró inspiración en las riquezas culturales y naturales de su país. Junto a su esposo, el empresario Ahmad Zaidan, exploró las plantaciones de café, tabaco y los rones dominicanos, lo que la motivó a abrir una ventana de exhibición para esos productos en mercados de alto perfil.

Así nació CASA DR, una plataforma de lujo que alberga marcas dominicanas de alto nivel como Jenny Polanco, Giannina Azar, Carolina Socias, Jasmín Abunabaa, así como joyas de ámbar y larimar de Laura Tosato y las carteras de Fiori y Lina Cuevas. El catálogo también incluye chocolates dominicanos como Inaru y Definite, cosmética orgánica de Camilo Beauty, y artesanías de Patricio Correa.
Pero su visión va más allá del comercio. Natalia Mena es una firme defensora de la cultura dominicana y una gestora de oportunidades para el desarrollo del talento criollo. Miembro activo de la Qatari Business Women Association, ha tejido una poderosa red de contactos entre diplomáticos, empresarios y creativos, que le permite representar al país en escenarios estratégicos a nivel global.
“Mi gran anhelo es ver una República Dominicana con un sistema educativo de clase mundial y mejores condiciones de seguridad para todos. Sueño con que cada rincón del mundo conozca mi preciosa isla, nuestra gente, su talento y su calidez”, afirma con emoción.
En los próximos meses, Natalia y CASA DR celebrarán una Rueda de Negocios junto a marcas y artesanos locales, con el objetivo de seguir abriendo puertas internacionales al ingenio dominicano. Su historia es un ejemplo de cómo la visión, la preparación y el amor por la patria pueden transformar la manera en que el mundo ve a la República Dominicana.





