Museo Trampolín, un viaje en el tiempo

Por El Nuevo Diario miércoles 27 de octubre, 2021

Por Emil Abreu

L NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Con una arquitectura colonial donde imperan los arcos escarzanos, la piedra de cantería y los ladrillos, las gruesas columnas se alzan cuan gigantes y sostienen los muros de la Casa de Bastidas, misma que hoy alberga en su interior el Museo Trampolín, lugar donde la curiosidad y la alegría se observan en las inocentes caras de los niños que lo visitan.

La idea y construcción del museo tiene su génesis en el deseo de Rosa Gómez de Mejía, ex primera dama en el periodo de gobierno de Hipólito Mejía 2000/2004, de atraer a los infantes a la Zona Colonial, e interesarlos por nuestra historia.

Sin remodelaciones sustanciales a la estructura, el equipo de museólogos inicia la labor de remozar las salas. Es así que el treinta de abril de 2004 la Casa de Bastidas sufre una metamorfosis y se transforma en museo.

Meticulosamente montado y ambientado para el público infantil a través de la utilización de colores brillantes y llamativos, la implementación de plantas, la exhibición de animales ancestrales y la reproducción de maquinarias industriales y tecnología actual, es el paraje donde los niños pueden dar rienda suelta a su imaginación.

Las estancias son una máquina del tiempo donde podemos viajar hacia el pasado y el presente, pasando por el inicio de la vida en la tierra, su desarrollo y posterior extinción hasta la aparición del hombre y toda la historia que siguió a este suceso. Cada sala cuenta una parte de la historia del planeta y la humanidad explicada de manera sencilla, facilitando su comprensión.

En el recorrido por el museo, la primera parada es una antesala interactiva, es el primer contacto con los niños y busca captar su atención a través de un video en el que deben identificar las palabras mágicas para abordar la ‘nave’ que los llevará a la primera sala: El ‘Universo’, una estancia oscura, con estrellas proyectadas en el techo y las paredes.

Una vez descubiertas las palabras, un video animado recibe a los infantes y les explica qué es el universo, su origen y composición. Navegando en el universo, los niños aterrizan en el planeta tierra.

La segunda sala. Aquí exponen, mediante un modelo a escala del planeta, las diferentes capas que conforman la tierra, las modificaciones de los continentes, las rocas y los volcanes, de igual manera explican el ciclo del agua y los estados de la misma.

Atravesando el núcleo de la tierra, pasamos a la tercera parada: el ‘Paleomundo’. Nos recibe un bosque prehistórico. Representaciones de las primeras formas de vida llenan las paredes, dinosaurios a escala observan el recorrido por su era mientras avanzamos hacia la cuarta sala: La Energía. Con maquetas de barcos de vela, explican cómo se utilizaba la energía eólica en la antigüedad; adornando las paredes se pueden apreciar ilustraciones de la energía hidráulica, también un ejemplar funcional de un molino de agua y una máquina de vapor. La bombilla es el próximo hito del hombre en cuanto a la producción y utilización de energía, una de las paredes de la sala exhibe una réplica de la primera bombilla y su patente y los ejemplares que le sucedieron hasta llegar a las actuales.

El recorrido por los salones es interactivo y didáctico a partes iguales. La ambientación, los sonidos, hacen de este un trayecto mágico donde los niños ensanchan el umbral de su conocimiento e imaginación.

El museo, además, dedica algunos espacios para dar oportunidad a sus pequeños visitantes de dibujar y escribir sobre lo que cautivó sus sentidos.

Cuenta también con una cafetería equipada para atender los paladares infantiles, hambrientos y sedientos, tras sus aventuras por el pasado y el presente.

Durante la pandemia por Covid 19, el museo tuvo que cerrar sus puertas a las sonrisas. Aunque sus puertas estaban cerradas, las ventanas se abrieron: Hicieron acopio de las herramientas tecnológicas.

Soledad Terc García, gerente de Operaciones Museográficas, dijo que aprovecharon la virtualidad al máximo. “Hicimos uso de las redes sociales y dimos charlas, concursos, hicimos kits de verano para manualidades, etc. Tratamos siempre de mantener el Museo abierto virtualmente”.

Los aprestos para abrir las puertas al público consistieron en informarse sobre la cantidad de personas que podría albergar una sala, el número de miembros de un grupo, adquirir insumos para higienizar, colocar dispensadores de gel entre salas y termómetros infrarrojos.

En medio de la belleza arquitectónica de la Zona Colonial, donde priman los estilos góticos, barrocos y coloniales, naturalmente rústicos y ornamentados, entre los palacios y fortalezas, la población infantil encontró su lugar en este museo. Trampolín es un legado, uno de cultura y educación para los infantes dominicanos.

 

Apple Store Google Play
Continuar