RESUMEN
WASHINGTON.– El senador republicano Markwayne Mullin juró este martes como nuevo secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, en sustitución de Kristi Noem, quien fue cesada por el presidente Donald Trump.
Mullin asume el cargo en un contexto especialmente crítico, marcado por el caos en aeropuertos y fallas operativas derivadas de la escasez de personal tras el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que se quedó sin fondos debido a la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas en el Congreso.
La fiscal general Pam Bondi tomó juramento al nuevo secretario durante una ceremonia en el Despacho Oval de la Casa Blanca, apenas un día después de que el Senado confirmara su nombramiento.
Un mensaje de unidad en medio de la crisis
“No me importa de qué color político sea tu estado. No me importa si son rojos (republicanos) o azules (demócratas). Al final del día, mi trabajo es proteger a todos por igual”, declaró Mullin tras asumir el cargo.
Sus palabras buscan enviar una señal de unidad en medio de un clima político polarizado y una crisis institucional que afecta directamente la seguridad y los servicios básicos del país.
Empleados sin sueldo y presión operativa
El nuevo secretario subrayó que, debido al cierre parcial, muchos empleados del DHS llevan más de 30 días trabajando sin recibir salario, lo que —según dijo— evidencia su compromiso con la seguridad nacional.
“Nadie va a trabajar más que yo”, afirmó Mullin, quien también prometió al presidente Trump que no lo defraudará en esta nueva responsabilidad.
Ratificación ajustada y trayectoria política
Mullin, senador republicano por Oklahoma, fue confirmado en el Senado con una votación de 54 votos a favor y 45 en contra, reflejando divisiones partidistas en torno a su designación.
Con este nombramiento, pone fin a una carrera de 13 años en el Congreso, donde destacó como un negociador clave, especialmente en la aprobación del plan fiscal impulsado por Trump en 2025.
El legado de Noem y la política migratoria
Mullin sustituye a Noem, quien fue destituida a principios de mes tras liderar una política migratoria de línea dura. Su gestión incluyó redadas masivas en Mineápolis que terminaron en la muerte de dos ciudadanos estadounidenses por disparos de agentes federales, un hecho que generó fuerte controversia nacional.




