EL NUEVO DIARIO, REDACCION DIGITAL. – En la República Dominicana la mujer ha emergido como un pilar esencial del sostenimiento familiar, asumiendo roles económicos, sociales y afectivos que aseguran la supervivencia y estabilidad de miles de hogares a lo largo del año. Su participación va mucho más allá del espacio doméstico y aporta día tras día, al desarrollo y bienestar de la sociedad dominicana.
Un cambio clave en la estructura familiar dominicana es el creciente número de hogares encabezados por mujeres. Según datos del Boletín Demográfico y Social No. 11 publicado en 2025, el cual analiza cómo han evolucionado los hogares entre 2005 y 2022, basándose en las encuestas Enhogar. En 2005, el 35.1 % de los hogares dominicanos tenía una jefa mujer; para 2022, esa proporción aumentó a 40.4 %, el 40.4 % de los hogares dominicanos están liderados por mujeres, lo que indica una transformación en las dinámicas tradicionales de género al interior de la familia.
Esta tendencia incluye a madres solteras, mujeres viudas o separadas que, en ausencia de una pareja, asumen la responsabilidad de generar ingresos y tomar decisiones claves para la manutención del hogar.
Economía, empleo y desafíos: aportar en contextos difíciles
De acuerdo al “Informe de situación macroeconómica edición especial: Datos desagregados por sexo enero 2024”, a nivel laboral la mujer dominicana enfrenta barreras estructurales importantes. Aunque las mujeres dominicanas poseen en promedio un nivel educativo más alto que los hombres entre la población ocupada, su participación en el mercado de trabajo sigue siendo menor que la de los hombres y existe una marcada brecha salarial.
Además, una proporción significativa de mujeres trabaja sin acceso a seguridad social y con menor estabilidad laboral, especialmente en la economía informal — aproximadamente la mitad de las trabajadoras se encuentran en empleos sin prestaciones formales. Este fenómeno se agrava cuando se considera que los ingresos promedio femeninos tienden a ser menores en comparación con los masculinos en todas las regiones del país.
A pesar de estos obstáculos, según la CEPAL, muchas mujeres combinan empleos formales, trabajos por cuenta propia y pequeños emprendimientos con las labores de cuidado no remuneradas en el hogar, lo que duplica su carga de trabajo y responsabilidad.
Aportar a pesar de la vulnerabilidad
Las mujeres que son principales generadoras de ingresos suelen estar empleadas en sectores públicos, privados o en actividades propias como comercio o servicios, aunque una parte importante también está desempleada o dependiente de trabajos informales.
Más allá de lo económico, las mujeres dominicanas sostienen la cohesión emocional y social de sus familias. Son quienes gestionan la educación de los hijos, el cuidado de personas mayores o enfermas, la organización del hogar y la resolución de crisis cotidianas, labores que a menudo no están remuneradas pero que son esenciales para la estabilidad familiar.
La combinación de aportes económicos y cuidados reafirma el papel de la mujer como agente indispensable del sostén familiar. Su labor es una inversión directa en el presente y futuro de las nuevas generaciones, y una fuerza clave en la resiliencia de miles de familias dominicanas.




