EL NUEVO DIARIO, TRÍPOLI.- El jefe de los servicios de inteligencia militar adscritos al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) sostenido por la ONU en Trípoli, general Abdelkader al Touhami, murió anoche de un paro cardíaco, informaron este domingo fuentes oficiales.
En un comunicado difundido a los medios, el GNA aseguró que «con el deceso de Al Touhami, que sirvió al país durante toda su vida, Libia pierde uno de sus hijos más sinceros y dedicados a la patria, que mantuvo la confianza y asumió la responsabilidad en uno de los períodos más difíciles del país», en guerra desde 2011.
El general perteneció al servicio de seguridad e Inteligencia exterior durante la época de Muamar al Gaddafi, asesinado por un grupo de rebeldes tras el triunfo de la revolución al que contribuyó la intervención militar de la ONU.
Miembro de los grupos rebeldes, en abril de 2017 fue nombrado director del Centro Nacional de lucha contra la migración irregular y director de los servicios de Inteligencia por Consejo Presidencial del GNA, un gobierno no electo impuesto tras el fallido plan de paz de la ONU y que apenas controla la capital del país.
Desde entonces el país está dividido en dos, con el este bajo el liderazgo del controvertido mariscal Jalifa Hafter, tutor del gobierno no reconocido y del Parlamento electo en Toubruk y hombre fuerte del país.
Hafter, antiguo miembro de la cúpula golpista que aupó al poder a Al Gadafi que años después, reclutado por la CIA, se convirtió en el principal opositor en el exilio, puso el abril de 2019 un cerco a la capital que ha devenido en un conflicto multinacional sin ejércitos regulares y que libran milicias locales y mercenarios extranjeros.
El mariscal cuenta con el apoyo de Arabia Saudí, Jordania, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Francia mientras que al GNA le respaldan Italia, Catar y Turquía.
Desde entonces han muerto alrededor de 1.700 personas -más de 350 de ellas civiles-, cerca de 17.000 han sufrido heridas y en torno a 200.000 se han visto obligadas a abandonar sus hogares y convertirse en desplazados internos.




