RESUMEN
La nación necesita un gobierno capaz de trabajar en la movilización, el dialogo y la negociación en cinco grandes aspectos estratégicos de la vida nacional, hay que trabajar urgentemente en la mejora de las relaciones dominico-haitianas, en el área educativa, en el sector salud, en la seguridad ciudadana y en el medio ambiente.
Las relaciones dominico-haitianas nunca han sido una cuestión fácil, debido a que no solo compartimos una isla relativamente pequeña, sino que fue desde la ocupación haitiana de 1822 que surgió la nación dominicana. La nuestra fue una guerra de separación que duró desde 1844 hasta 1856, fecha en que se dieron la batalla de Sabana Larga y la batalla de Jácuba, encuentros bélicos decisivos entre dominicanos independentistas y haitianos anexionistas.
Estas batallas pusieron fin al conflicto en su etapa de guerra, que se desarrolló durante 12 largos años, pero, dio inicio a unas relaciones crispadas que se agudizan en 1937.
La frontera desde de nuestra parte, siempre ha sido tranquila en actitud positiva y de gran trabajo para evitar que no solo ocupen el territorio nacional, sino también la zozobra del robo y la depredación de los bosques aledaños, pertenecientes al país.
Esta frontera ha sido un lugar limítrofe difuso y trágico, en donde las vivencias de las poblaciones de dos países muy cercanos en composición étnica, pero muy diversos en el plano cultural, se desarrollan en una calma tensa, debido a las necesidades extremas en que se vive en la parte oeste. El Estado dominicano tiene el deber de permanecer firme frente a las trampas que desde los litorales de las elites haitianas confabuladas con organismos internacionales y un concierto de naciones, históricamente han venido insistiendo en colgar de nuestro cuello las vicisitudes del sufrido pueblo haitiano.
En ese sentido, las políticas a desarrollar frente a la migración que inmigra desde el vecino país, han de ser inteligentes, claras y contundentes.
En el área educativa, necesitamos movilizar a la familia, la comunidad y a los profesores, con el objeto de reclamar mejor forma de inversión de los recursos asignados, para entonces, trabajar una movilización por el logro eficaz de recursos adicionales para la educación primaria. La educación inicial y primaria son el binomio que conforman la piedra angular del desarrollo.
Sin educación de calidad en todos los niveles del sistema educativo, es imposible desarrollar a la nación en forma equitativa.
Ante esa realidad, hay que trabajar desde la movilización social inteligente, una redefinición del papel tradicional del Estado en lo que tiene que ver con la educación, tocando profundamente los patrones y prioridades del gasto público.
Desde los gobiernos se debe insistir con las familias que tienen hijos en las escuelas para que contribuyan en forma eficaz, de igual forma hay que exigir más a las comunidades organizadas para que se hagan conscientes del gasto educativo global, y hacer que los municipios asuman sus responsabilidades en el asunto socio-educativo, las condiciones medioambientales, la salud, el control migratorio y la seguridad ciudadana.
El Estado tiene que redefinir su rol en el área de salud, porque un pueblo sin salud asegurada no puede producir riqueza suficiente, como para contribuir al desarrollo nacional con la efectividad y la rapidez que necesitamos. Las Aseguradoras en Riesgo de la Salud (ARS), deben ser controladas en sus ganancias, para que ofrezcan mayor atención en el aspecto de los medicamentos. Una parte de lo no consumido (por ejemplo), debe ser acumulado en la cartera utilizada para los medicamentos y que aquellos que requieran un consumo anual mayor, existan desde el Estado vías de soluciones efectivas y rápidas. Un porcentaje importante de las ganancias anuales de las ARS debieran ser invertidas en un fondo para ayuda a enfermedades catastróficas, entre otras medidas importantes para mejorar la eficacia en salud en la nación dominicana.
La seguridad ciudadana es un asunto clave en el desarrollo nacional. Por su importancia, el Estado tiene que poner énfasis en este sector de servicio, como responsabilidad de los distintos gobiernos en forma particular. La incertidumbre que sufre el ciudadano en el país con respecto a su seguridad particular y la de su familia, es inaceptable en una nación que transita hacia el desarrollo. La inseguridad amenaza incluso los negocios y los servicios que ofrecemos al público que nos visita y al ciudadano común, en sentido general.
El país necesita que se trabaje sobre el aspecto crucial del medio ambiente, comenzando por el control de la basura y la efectividad del alcantarillado, sin olvidarnos de la foresta, cuestión amenazada por el desmonte continuo, la permisividad en la extracción de materiales para la construcción de los caudales acuíferos y el descuido del ornato público, causando grandes daños a los ecosistemas naturales y urbanos.
Se necesita el desarrollo de políticas claras, movilizadas, dialogadas y negociadas entre autoridades y la ciudadanía, en donde las consecuencias a los comportamientos estén plasmadas en forma diáfanas, para que las la autoridades no tengan posibilidad de interpretarlas a conveniencia de unos y perjuicio de otros.
Por: Francisco Cruz Pascual
