RESUMEN
El Gran Maestro de América visitó Moca en varias ocasiones. En este artículo nos vamos a referir a dos de ellas: a la de 1887 y a la de 1900.
[Asumimos que Hostos había estado antes, en 1884 especialmente, por el modo en que se refiere a Moca en su artículo «Gregorio Riva, como ejemplo del deber de fomento», aparecido en ese año en la Revista Científica, Literaria y de Conocimientos Útiles: «Moca, el más bello embrión de ciudad que hay en el llano. Y de aquella Moca es Gregorio Riva, el mejor esbozo de fomentador desinteresado y de empresario de buena fe que he conocido». (1) Esta visión de Hostos sobre Moca evidencia su gran admiración por la patria chica de Juan Antonio Alix, el más prominente poeta popular de las letras dominicanas. Un dato interesante: en 1884, bajo el sistema de enseñanza hostosiano, «operaban en la común de Moca once escuelas públicas, de ellas cuatro establecidas en los campos» (2)].
El domingo 14 de agosto de 1887 llega a Moca. En julio de ese año había partido, en viaje de vacaciones, del puerto de Santo Domingo en el vapor Samaná hacia Sánchez y el interior del país. Luego tomaría el ferrocarril de Sánchez para visitar La Vega, desplazándose luego a Moca, donde permanece quizá hasta el 26, pues ya el 27 de agosto se encontraba en Puerto Plata. El mismo día de su llegada escribe su muy conocido artículo titulado «Ante un piano», publicado el 18 de septiembre del citado año en el periódico semanario El Teléfono, editado y fundado en la ciudad de Santo Domingo el 24 de abril de 1883 por el multifacético montecristeño José Ricardo Roques, fundador también, en febrero del 1903, de la revista La Cuna de América, de la que Hostos fue uno de sus colaboradores más prominentes. El Teléfono era un periódico de carácter político-literario y de temas generales.

Hostos relata con impresionantes detalles esa experiencia de su encuentro con el célebre mocano Manuel María del Orbe, fabricante singular del piano ya legendario en la historia cultural mocana:
Viendo a Del Orbe, era necesario querer ver la obra de Del Orbe. Y fuimos, y la vimos. Es la obra de un modesto, de un humilde, de un atento a su propio pensamiento, de un concentrado en su propósito.
El piano, que es de la forma de los llamados verticales, idéntico en eso a su tenaz autor, nada tiene en apariencia, que llame la atención. Se ve por fuera al constructor, y se encuentra un hombre, tan sencillo, que apenas parece que encierre nada en sí; se estudia al hombre, y se descubre una porción de fuerzas en otra porción de virtudes: la constancia en el esfuerzo, la perseverancia en el propósito, la resistencia contra las dificultades, el ingenio para vencerlas, la observación para indagar la razón y la explicación de los misterios de Jo que se propone descubrir y realizar. El piano, visto por fuera, es una simple caja de madera de caoba, bien labrada y bien adecuada a su objeto, pero sin adornos, sin atractivos de ebanistería, sin más que lo indispensable para su propio objeto. Como el hombre que lo hizo, el piano, visto por dentro, se transforma: es la obra de las fuerzas que se manifiestan por medio de virtudes: ¡qué de esfuerzos perseverantes! ¡qué de dificultades vencidas por la atención, por la observación, por el ingenio, por la perseverancia, por el noble sentimiento de la gloria buena, por el alto patriotismo que llama a los humildes y modestos a consagrar en obras de bien su amor al suelo nativo!
[…]
Y después de tres años de reflexión, de meditación, de esfuerzos mentales, de insomnios, de lucha con la propia idea, de abandonos a la desesperación, de esperanzas reconquistadas, desalientos súbitos seguidos de prontos desalientos, se encontró un día en plena posesión de sí mismo y de su empeño. Y dueño intelectual, fué dueño material de todos los medios que guiaban a su fin, y en diez meses, en solo diez meses de trabajo material continuo, construyó el piano.
[…]
Visto por mí, el piano de Moca, como concluirá por llamarlo la tradición, cuando el tiempo le haya arrojado encima la capa de la leyenda, es un piano milagroso. Milagro del esfuerzo, milagro de la perseverancia, milagro de aquella fuerza fe cunda que tiene la virtud cada vez que pone a un hombre en un camino, y un camino en la dirección de un ideal.
Ese artículo del prócer puertorriqueño fue rescatado en 1939 por el connotado historiador dominicano Emilio Rodríguez Demorizi, recogiéndolo en el primer volumen de su valioso trabajo compilatorio Hostos en Santo Domingo. (3) Un ilustre mocano, el jurista y literato Artagnan Pérez Méndez, escribió un artículo en el que reseña y casi transcribe en su totalidad el de Hostos. Lo inicia así:
El sacristán del Padre Romualdo Mínguez era Manuel María del Orbe, alias Chiquillo, quien construyó un piano con sus manos, el cual fue expuesto el 23 de diciembre de 1887. […] En relación a este instrumento musical construido totalmente por el señor del Orbe, padre del más famoso violinista de todos los tiempos, nacido en Moca, Gabriel del Orbe, transcribo lo expresado, en relación a dicho piano, por Eugenio María de Hostos, quien tuvo la oportunidad de visitar a Manuel María del Orbe y contemplar el piano, que sus hábiles manos construyeron. (4)
Hostos volvió a Moca en el mes de julio del 1900 para fundar dos escuelas graduadas y dos escuelas suplementarias. Había abordado una embarcación en la ciudad de Santo Domingo el miércoles 25 de julio de dicho año. Esa visita fue parte de su agenda de supervisión de la educación en el Cibao, transportándose en el Ferrocarril de Sánchez. El mes anterior —específicamente el 1 de junio— había sido nombrado Inspector General de Enseñanza Pública por el presidente Juan Isidro Jimenes. En el informe rendido, desde La Vega, al Ministro de Instrucción Pública en fecha 3 de septiembre del año indicado, Hostos se refiere a Moca de la siguiente manera:
Aunque sólo de paso, ya desde Macorís del Sur empecé mi indagación, que he continuado metódicamente en esta ciudad de La Vega y en las de Moca, Santiago y Puerto Plata. […]Se ha establecido o convenido establecer una Escuela Normal de Maestros en La Vega; una Escuela Graduada de Varones y otra de Hembras en Moca.
Todas esas nuevas instituciones docentes son libres; pero en las de La Vega y Moca figura el Ayuntamiento subvencionándolas y los particulares aportando la responsabilidad de la institución. (5)
Una carta de Hostos que nos pone en conocimiento, primero, de que estuvo en Moca acompañado de su familia y, segundo, de lo complacido que quedó del trato recibido en la comunidad mocana, es la que le envía, desde la ciudad de Santo Domingo, al mocano Lucas Guzmán:
Estimado señor Guzmán:
Si desde mi salida de Moca hubiera estado en actitud de escribir a usted, al señor Sanabia, al señor Jiménez, al señor Cabrera, a cuantos me llenaron de reconocimiento por las bondades que tuvieron para conmigo y mis niños, (6) esté seguro de que les hubiera escrito con frecuencia; pero hasta ahora no me han dejado tiempo ni ocasión los viajes, los quehaceres, los quebrantos de salud. […] Y si hoy le escribo, no es tanto para departir con usted de mis gratísimos recuerdos de Moca, sino, además, para recomendar a sus bondades y amistad la persona del señor Luis A. Weber, el aptísimo maestro normalista a quien he recomendado la dirección de la Escuela Graduada que ya, a la llegada de esta carta, espero que estará funcionando.
Me anima la esperanza de que con el éxito que auguro a la Escuela Graduada de niños, estimulará al deseo de tener la de niñas. [En] cuanto la ley y el presupuesto lo permitan, haré que Moca tenga su Escuela Graduada para las niñas.
[No] serán vanas las esperanzas que concebí de hacer de la juventud de Moca una de las fuerzas morales y sociales de la República. (7)
De todo lo anteriormente comentado y reseñado se deduce la innegable trascendencia, para la microhistoria mocana, de la presencia de Moca en la vida y en el pensamiento del Ciudadano Eminente de América: el Gran Maestro Eugenio María de Hostos.
El autor es el presidente del Centro Dominicano de Estudios Hostosianos (CEDEH), entidad fundada por él en la ciudad de Santo Domingo el 5 de diciembre del 2012. Fue vicepresidente-fundador de la Liga Hostosiana-Capítulo Rep. Dom. (2009-2012). Ha sido invitado para dictar conferencias sobre Eugenio María de Hostos por las siguientes universidades norteamericanas: Syracuse University, CUNY-Hostos Community College y University of Connecticut-Naugatuck Valley Community College. También por la Alcaldía de Mayagüez y por el Centro Hostosiano del Ateneo Puertorriqueño (San Juan, Puerto Rico).
Referencias
(1) Ver: Eugenio María de Hostos. Hostos en Santo Domingo. Compilador: Emilio Rodríguez Demorizi. Ciudad Trujillo, Rep. Dom.: Junta Dominicana Pro Centenario de Hostos, 1939. Tomo I: pp. 113-116. La Revista Científica, Literaria y de Conocimientos Útiles fue fundada en la ciudad de Santo Domingo en abril de 1883; su redactor era el poeta José Joaquín Pérez.
(2) Raymundo González, comp. Documentos para la historia de la educación moderna en la República Dominicana (1879-1894).
(3) Op. cit.: pp. 239-242.
(4) «El piano de Moca», publicado el miércoles 15 de febrero del 2012 en el blog El 54. Consultar: https://pel54.blogspot.com/2012/02/el-piano-de-moca.html.
(5) En: Eugenio María de Hostos. Obras completas. Habana, Cuba: Cultural, S. A., 1939. Vol. IV: «Cartas». Pp. 256-257.
(6) Los seis hijos de Hostos vivos en 1900 al momento de su breve estancia en Moca: Eugenio Carlos (1879), de 21 años de edad; Luisa Amelia (1881), de 19; Bayoán Lautaro (1883), de 17; Adolfo José (1887), de 13; Filipo Luis Duarte (1890), de 10; y María Angelina (1896), de 4. Los primeros cuatro nacieron en la ciudad de Santo Domingo, mientras que los dos últimos nacieron en Santiago de Chile. Ver: Miguel Collado. Tributo a Hostos (Textos en su memoria). Santo Domingo, Rep. Dom.: Centro Dominicano de Estudios Hostosianos, 2016. Pp. 192-193. (Colección Biblioteca Hostosiana; vol. 1).
(7) En: Eugenio María de Hostos. Obras completas. Habana, Cuba: Cultural, S. A., 1939. Vol. IV: «Cartas». Pp. 259-260.
Por: Miguel Collado.
