MLB evalúa seguridad tras insultos racistas en Boston

Por El Nuevo Diario Miércoles 3 de Mayo, 2017

EL NUEVO DIARIO, BOSTON (AP) — El béisbol de Grandes Ligas ha tenido que reevaluar sus protocolos de seguridad en todos sus 30 estadios, luego que el jardinero de los Orioles denunció que fue blanco de insultos racistas por parte de fanáticos en Boston esta semana y la reacción de varios otros peloteros de raza negra que aseveraron de que se trata de algo habitual cuando juegan en otras ciudades.

No quedó en claro qué cambios se podrán aplicar, pero las autoridades de MLB empezarán sondeando cómo cada club maneja el comportamiento de los fanáticos.

“Hemos contactado a cada uno de los 30 equipos para evaluar las medidas que toman en cuanto a las advertencias en el estadio sobre la conducta de los aficionados”, señaló el portavoz de MLB Pat Courtney. “También estamos evaluando los mensajes de texto que se envían y otros métodos de comunicación que se emplean en el caso de un incidente.

Todos los clubes cuentan con un mecanismo que alerta sobre problemas a la seguridad, pero los protocolos varían en cada estadio.

En Boston, Jones denunció el lunes que escuchó varias veces un epíteto racista, y que un fanático arrojó maní en su dirección en la cueva. Los Medias Rojas se disculparon con Jones e informaron que solo uno de los 34 fanáticos expulsado del juego fue por proferir vulgaridades hacia un jugador, sin aclararse si Jones fue el blanco de los insultos. La policía de Boston dijo que el maní fue arrojado a un agente y la seguridad del Fenway sacó al aficionado antes que pudiera ser identificado por las autoridades.

El comisionado Rob Manfred deploró de inmediato los incidentes y dijo que ese trato a los jugadores no será tolerado en ningún estadio.

Pero luego que Jones se pronunciara, varios jugadores en las mayores enfatizaron que lo que su colega vivió es algo que han sufrido en carne propia cuando están de gira, dependiendo del estadio.

“Todo el mundo sabe cuáles son esas ciudades. Está mal. Hay personal de seguridad y demás gente que están ahí y se quedan como si nada”, comentó el jardinero de los Bravos Matt Kemp. “En mi opinión es un locura”.

Kemp añadió que los agravios en algunos estadios es tema de conversación en la cada vez más pequeña fraternidad de jugadores negros.

Según el Instituto para la Diversidad y Ética en el Deporte, la cantidad de jugadores de raza negra nacidos en Estados Unidos y Canadá declinó de 62 en cada una de las últimas cuatro temporadas a tan solo 58, el 7.7%, en los rosters al iniciar esta campaña.

Dusty Baker, el manager de los Nacionales que fue jugador durante 19 temporadas, dijo que las quejas de Jones no le sorprenden, ya que él mismo ha sido objeto de insultos racistas en casi todas las ciudades en las que ha tenido que jugar.

“En las menores, en las mayores, de Los Ángeles a Nueva York, es más aparente en algunas ciudades que en otras”, dijo Baker.

El pitcher de los Yanquis C.C. Sabathia dijo escuchó insultos racistas proferidos por fanáticos cuando lanzó con los Indios en Boston, pero que nunca ha tenido problemas con Nueva York, donde personal de seguridad acompaña a los jugadores al ir al bullpen y mantienen una presencia visible.

“No sé qué se debe hacer. Es fácil para nosotros porque tenemos a nuestros agentes de seguridad”, declaró Sabathia. “Quizás los equipos deban viajar con agentes. Eso ha marcado una enorme diferencia desde que estoy ahí”.

Kemp dijo que abordó el tema con el personal de seguridad hace una semana, advirtiéndoles que las cosas estaban cada vez peor.

"Ignoro qué tipo de precauciones o lo que están haciendo para poner las cosas bajo control, pero espero que se haga algo”, dijo Kemp. “Los insultos racistas rebasan los límites de lo apropiado y eso es vital, pero hay otras cosas, como gente que amenaza las familias de otra gente”.

Un modelo a seguir sería el de algunas de las ligas de fútbol en Europa, donde los clubes cargan con la responsabilidad por los actos de sus fanáticos. Las autoridades del fútbol llevan décadas tratando de erradicar el racismo de las canchas, pero sin mucho éxito. Las sanciones se endurecieron en 2013, luego del incidente en Italia en el que Kevin-Prince Boateng, un alemán de origen ghanés, encabezó la retirada de todo el plantel del Milan durante un partido tras ser blanco de insultos racistas.

Se puede ordenar el cierre de una sección de las tribunas durante varios partidos tras un primer incidente de insultos. Y pueden terminar jugando a puertas cerradas en caso de incidentes reiterados.

Pese a ello, en un partido de la Serie A italiana, el jugador ghanés de Pescara Sulley Muntari denunció que fue objeto de improperios racistas de los hinchas de Cagliari y que el árbitro reaccionó mostrándole una segunda tarjeta amarilla cuando se retiraba de la cancha. Eso implicó su expulsión del partido y del próximo de su club. La liga no sancionó a Cagliari debido a que solo 10 fanáticos estuvieron insultando, pese a que habían antecedentes que se remontan a cuatro años.

La FIFA, el ente rector del fútbol mundial, también ha otorgado a las ligas la facultad de quitar puntos e inclusive dictaminar el descenso de categoría de un club por incidentes reiterados de racismo. Los jugadores también se exponen a suspensiones de 10 partidos en Europa si profieren un insulto racista a un rival.

Pero la FIFA ha sido criticada por desmantelar su fuerza de trabajo anti racismo cuando falta un año para la Copa del Mundo en 2018 en Rusia, donde el racismo es rampante durante los partidos.

Reggie Jackson, el miembro del Salón de la Fama y asesor de los Yanquis, dijo que redoblar la seguridad en los estadios no será la solución mágica.

“No sé cómo se puede controlar eso”, dijo. “Al sacar a alguien del estadio, que se vea. Y sería interesante ver si los fanáticos aplauden”.