RESUMEN
Hay temporadas de Grandes Ligas que se juegan con el bate. Otras con el brazo. Y hay temporadas, como esta de 2025, que se juegan también con el ego, el dinero, los contratos, las decisiones de oficina… y con el orgullo de los jugadores.
Lo que estamos viendo este año no es solo béisbol. Es estrategia de guerra. Es una liga más competitiva, sí, pero también más fría. Más veloz, pero menos romántica. Más espectacular, pero menos leal.
Y en medio de todo, van cayendo las piezas.
Una temporada cargada de ritmo
A nivel competitivo, la MLB está encendida.
– Aaron Judge lidera con promedio de .372, jonrones, empujadas y OPS.
– Shohei Ohtani sigue en modo videojuego.
– Freeman batea como si tuviera 25 años.
– Kodai Senga y Hunter Brown lideran la efectividad en sus ligas.
– Los Tigers sorprenden.
– Los Mets y Phillies están empatados.
– Y los Giants, sí, esos mismos, acaban de reforzarse.
Todo esto enmarcado por una liga que cada vez apuesta más por el show: reglas nuevas, juego más rápido, uniformes con patrocinadores, revisiones que parecen de VAR. El béisbol se actualizó. Pero no todos los fanáticos han tenido tiempo de asimilar el cambio.
El caso Devers: una metáfora más que una noticia
Rafael Devers se fue de Boston.
No porque bajara su rendimiento. No porque no rindiera.
Sino porque le cambiaban de posición y eso le molestaba.
Y lo más irónico: ahora en San Francisco, está dispuesto a jugar donde lo pongan. El mismo que no quería moverse en Fenway, ahora dice que está “para lo que el equipo necesite”.
Esto no es solo una anécdota. Es una postal de lo que es la MLB hoy:
Jugadores rotando. Franquicias cambiando ídolos por prospectos. Negocios ante todo. Y adaptabilidad como única forma de sobrevivir.
Nadie está donde quiere. Todos están donde pueden.
El béisbol de hoy no es sentimental. Es pragmático.
¿Qué se juega de verdad?
La temporada 2025 nos recuerda que las estadísticas ya no lo son todo. Que ganar no es solo anotar más carreras. También se trata de manejar egos, contratos y expectativas. Se trata de decisiones impopulares. De despedidas sin explicaciones. Y de jugadores que un día son el corazón de un equipo y al siguiente son parte de un paquete de cambio.
Los fanáticos lo saben. Y algunos están cansados.
Porque aunque entendemos que esto es un negocio, el béisbol fue —alguna vez— algo más. Fue amor por una camiseta. Fue ver a tu ídolo jugar 10 años con el mismo uniforme. Fue saber que ciertos nombres no se tocaban.
Hoy todo eso cambió.
Lo que viene
La lucha por los playoffs ya está en marcha. Los Giants con sus nuevos refuerzos quieren pelear la división. Los Yankees no piensan aflojar. Los Red Sox tienen que probar que el futuro vale más que el presente. Y mientras tanto, en las gradas, los fans se preguntan si el próximo ídolo que compren en su camiseta… durará lo suficiente para usarla más de una temporada.
Porque la MLB 2025 se juega con talento, sí.
Pero también con cintura.
Y con la capacidad de entender que en este béisbol moderno, la lealtad es un lujo que casi nadie se puede permitir.
Por Ann Santiago
