Por: Yamelle Hernández
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – A lo largo de toda la historia, siempre se han llevado a cabo celebraciones de cualquier tipo; ya sea para conmemorar la fecha de un personaje importante, festejar la culminación de una guerra o hasta para resaltar la relevancia que puede tener un oficio, trabajo o profesión.
Así como existe la Navidad para celebrar el nacimiento de Jesús, el Día de las Madres o del Padre para reconocer y enaltecer su papel, también se encuentra Halloween, una festividad que está estrechamente relacionada a lo pagano. A pesar de sus orígenes y las teorías que surgen sobre su nacimiento, esta celebración se ha hecho bastante famosa en el mundo y cada 31 de octubre se lleva a cabo, reflejándose en los decorados y las personas disfrazadas con trajes que impregnan miedo y terror.
La historia de Halloween es algo inexacta, sin embargo, la Universidad de Oxford explica que esta celebración data desde hace más de 3,000 años en los pueblos celtas provenientes de Europa. Para ellos, su intención era celebrar el año nuevo que para estos avecinaba (el cual era titulado Samhain), pero, según el sitio web de National Geographic, en la víspera de este festival de la cosecha gaélico, se creía que los espíritus caminaban por la Tierra mientras viajaban al más allá, junto con otras criaturas, como hadas y demonios.
El American Folklife Center, de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, mencionó que en Halloween no solo se sacrifican animales para los dioses y se reúnen alrededor de hogueras, sino que también, con el objetivo de confundir a los espíritus o para prevenirse de posesiones espirituales malignas, los celtas se cubrían de disfraces que tal vez eran las pieles de los mismos animales que sacrificaban.
De igual manera, se tenía la creencia de que el punto de usar máscaras era para personificar a los muertos y con ello se tomaba la excusa para que hombres se vistieran de mujeres y viceversa, sin violar lo socialmente establecido.
Asimismo, coexisten otros orígenes relacionados con la etimología del nombre Halloween proveniente de cuando el cristianismo tomó el control de las actividades paganas. Así fue como el papa Bonifacio IV tomó la decisión de decretar el 1 de noviembre como el día de Todos los Santos, siendo de ahí la derivación de su nombre el cual significa en inglés All Hallows’ Evening, que luego terminó convirtiéndose en “Halloween”.
Dentro de los rasgos más destacados de esta celebración se encuentran el popular juego del “dulce o truco” o “truco o trato”. Con este se tenía la convicción de que si un demonio o espíritu llegaba a los hogares y se le ofrecía algo que a estos les pudiese gustar, no molestarían. Es por ello que hoy en día, los niños sales a calles disfrazados, se detienen en las puertas de las casas y piden dulces a cambio de no hacer bromas pesadas en ese lugar.
Otro aspecto que resalta mucho en Halloween son las famosas calabazas talladas. Las mismas son originalmente conocidas como las Jack o’lantern y no exactamente como calabazas, sino como nabos. En su traducción al español, se les llama “el farol de Jack” o “Jack el del farol” y según periódico irlandés Dublin Penny Journal en 1836, su origen proviene de un cuento titulado Stingy Jack (Jack el Tacaño), el cual explica en su trama que trata sobre cómo el diablo fue en busca de Jack, quien era un granjero borracho de personalidad mentirosa y hábitos mezquinos. Dicho personaje engañaba al diablo cada que este iba por él, hasta que un día hizo un trato y este no volvió más por su alma.
Con el tiempo Jack murió y no fue aceptado en el cielo, pero al llegar al infierno fue rechazado por el diablo para contraer venganza por el pacto que hicieron, condenando a Jack a navegar por la eternidad y sin rumbo por el purgatorio con un nabo vacío que, en su interior, albergaba una brasa eterna que le servía como linterna.
A pesar de los orígenes que el Halloween pueda tener, es una festividad muy popular y celebrada incluso en países de Latinoamérica y han hecho de esta parte de la cultura de muchas sociedades.




