RESUMEN
Las películas de «Misión: Imposible», a lo largo de los años, me han entretenido en un par de ocasiones porque se construyen sobre una fórmula genérica que resulta simple: el agente Ethan Hunt, interpretado por Tom Cruise, acepta una misión de la FMI que, en apariencia, es “imposible” antes de que el mensaje se autodestruya en cinco segundos, donde el MacGuffin de la operación funciona como un catalizador para impulsar la trama y ver cómo él, como héroe, resuelve los conflictos que surgen por el villano megalómano que debe combatir, habitualmente asistido con un grupo de especialistas que intervienen en distintas disciplinas de espionaje. Esto ha sido así desde aquel estreno que supuso la primera película el 22 de mayo de 1996. La entrada para ir al cine a verlas se justifica para ver a Cruise desafiando a la muerte cuando asume sus propias escenas de riesgo.
En «Misión: Imposible – La Sentencia Final,» el director Christopher McQuarrie rastrea esta fórmula establecida justo como lo ha hecho en «Misión imposible: nación secreta» (2015), «Misión imposible: repercusión» (2018) y «Misión imposible: sentencia mortal» (2023), dejando que Cruise haga todo tipo de maniobras arriesgadas para que el asunto nunca deje se ofrecer algo novedoso. Las casi tres horas que dura me invitan a razonar lo suficiente como para saber que, en sus mejores momentos, es una secuela entretenida que entrega secuencias de acción trepidantes y, además, supone un final adecuado para el legado de Cruise como Hunt que empezó hace tres décadas atrás.
La trama, situada poco después de la predecesora, presenta a Ethan Hunt (Tom Cruise) en una misión a contrarreloj en la que busca al ciberterrorista Gabriel (Esai Morales) con la finalidad de detener a la superinteligencia artificial conocida como “La Entidad” y evitar un apocalipsis nuclear programado por ella para que las naciones del mundo se destruyan entre sí, mientras recibe la ayuda habitual de los otros agentes de la FMI. El hilo conductor establece el conflicto principal sobre el MacGuffin de “La Entidad” y los dispositivos necesarios para apagarla, en tres actos en los que Hunt y su equipo se enfrentan a un enemigo invisible que está en todas partes.
En términos generales, la narrativa me parece atrapante porque, entre otras cosas, profundiza en la premisa de la inteligencia artificial descontrolada que amenaza con dominar el mundo al manipular información, presentando a La Entidad como una fuerza casi mitológica que desafía a Hunt y su conjunto hasta atraparlos en serios dilemas éticos. También aborda temas como el sacrificio y la redención, con Ethan enfrentándose a las consecuencias de sus elecciones pasadas mientras lucha por salvar el futuro. Su capacidad para cerrar una era sin caer en la nostalgia fácil es de agradecer porque cada referencia a las películas anteriores sirve para enriquecer la historia al homenajear toda la franquicia.
Cruise, a sus 62 años, todavía demuestra que, para él, la edad no es un factor que ponga barreras en el cine de acción, realizando personalmente acrobacias de alto riesgo que desafían los límites humanos, como colgarse de un biplano a 3000 metros de altura y una intensa secuencia submarina con riesgo de hipoxia en aguas heladas. En algunas escenas también presenta peleas cuerpo a cuerpo, saltos acrobáticos en paracaídas, carreras a pie por las calles nocturnas y sitios subterráneos. Su compromiso con el entrenamiento riguroso y la ejecución de escenas sin dobles, combinando efectos prácticos con una condición física impecable, consolida su reputación como un ícono de acción.
Como la octava y posiblemente última de la saga, esta película es para mí, al menos, un cierre espectacular de la franquicia. Las secuencias de acción llevan el sello distintivo de la fórmula, y se sienten emocionantes porque combinan efectos prácticos con un uso acertado del CGI, creando momentos que amplifican el suspenso, desde persecuciones urbanas en Londres hasta acrobacias en locaciones exóticas como Sudáfrica. De igual modo, la banda sonora de Lorne Balfe, que reinterpreta el icónico tema de Lalo Schifrin, impulsa la narrativa con energía. Me despido de ella pensando en aquellos días en que tenía 10 años y veía a Tom Cruise corriendo en las películas. Ahora que tengo casi 40, Tom Cruise sigue corriendo en las películas como si no hubiera un mañana para él. Es el mejor héroe de acción y verlo entregar todo a sus casi 63 años es una recompensa valiosa por casi tres décadas de lealtad.
Ficha técnica
Título original: Mission: Impossible – The Final Reckoning
Año: 2025
Duración: 2 hr. 49 min.
País: Estados Unidos
Director: Christopher McQuarrie
Guion: Christopher McQuarrie, Bruce Geller, Erik Jendresen
Música: Lorne Balfe, Max Aruj, Alfie Godfrey
Fotografía: Fraser Taggart
Reparto: Tom Cruise, Hayley Atwell, Ving Rhames, Simon Pegg, Esai Morales, Pom Klementieff
Calificación: 7/10
Por Yasser Medina
@yassermedinam
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