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20 de febrero 2026
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OpiniónMiguel ColladoMiguel Collado

Mis cortitos poéticos y el modo de crearlos

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RESUMEN

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1

Apagada quedó la casa

con tu partida:

no encendió jamás la lámpara

desde entonces.

Solo la luz de tu recuerdo

ilumina mis anocheceres.

 

2

No fue tu cuerpo
lo que incendió mi sangre:

fue tu voz al pronunciar mi nombre,

como el sonido de una sirena

escapada de la mar profunda,
como si ya te perteneciera.

 

3

Al irte, se detuvo el reloj de la iglesia

Y ya no hubo ni misas de rezos:
El tiempo, sin tu sombra,
aprendió a caminar vacío,

perdido en la nada.

Yo, sentado en un banco del parque,

solo miraba las agujas del reloj

y a la gente que, asombrada, me miraba.

 

 

4

Se detuvo la lluvia cuando se asomaba ella.

De repente, apareció el radiante sol, sonriendo;

las orquídeas vistieron de morado la mañana

y la primavera se adueñó del canto de los pájaros.

Todo porque pasaba ella.

 

5

Se apagó el Sol en mi sueño

al desviar ella su mirada,

dejando de iluminarlo todo.

Volvió a arder el sol

al mirarlo ella con sus ojos encendidos.

 

6

Con su partida ya no tuvo sentido la casa:

su ausencia se llevó en las alas su latir

y hoy sólo el vacío saluda mis mañanas.

Quizá algún día regrese convertida en nostalgia.

 

7

Y ella, al pasar con su donaire,

se llevó las palabras y el aliento:

mudos y faltándoles el aire, quedaron

aquellos hombres que la vieron…sólo pasar.

 

8

Era el brillo de las estrellas

el reflejo de su brillo:

dejaron de brillar con su partida.

 

9

El olvido del último beso siempre llega,

el olvido del primer beso de amor, nunca:

imborrable es su huella.

 

10

En un tenue suspiro de amor,

estremecido de emoción su cuerpo,

me entregó ella su íntimo secreto:

la rosa pura que aguardaba mi llegada.

 

11

Ella susurraba en mi oído

―en el más cercano a mi corazón—,

palabras atravesadas por un éxtasis misterioso;

enervado mi cuerpo,

en sus brazos aprisionándome perdí el sentido:

volví en mí cuando la noche había partido.

 

12

Solo la vio cruzar el bulevar

en la primavera parisina

y en el otoño, bordeando el lago Ontario.

Bastó con eso

para sentir su calor

en el duro invierno del Everest.

 

13

Escapada de los dominios de Poseidón,

dios de los mares más profundos,

camina ella sobre la arena multicolor.

Llora ahora el mitológico dios ante su imposible anhelo

de surgir de las oscuras aguas

y aprisionar a esa blanca sirena

que con tanto garbo se desplaza en la arena.

 

14

Una música acarició mis oídos:

era su rítmico andar

cuando pasaba.

 

15

Veo algo que brilla

y no es oro:

es el trigal florecido en tu pelo.

 

16

Si es la pasión la que ordena,

si es el amor la saeta,

vale una guerra tu boca.

 

17

Juro que fugaz no será

este fuego de amor

que en mi bosque interior quema,

que avivado será por el viento,

que agua no habrá en el mar

que su ardor sofoque.

¡Te lo juro!

 

18

Tanto la amó que dejó de ser él:

se olvidó de sí mismo.

Una mañana despertó olvidando su nombre

y fue ella, iluminada de ternura,

quien dulcemente le dijo al oído:

«Miguel, eres mi historia de amor».

¿QUÉ ES EL CORTITO POÉTICO? MI VISIÓN TEÓRICO-LITERARIA

El cortito poético, al igual que el haiku, es a la poesía lo que el aforismo es al ensayo. Me parece que es esta la analogía que mejor puede a explicar esa modalidad poética que vengo trabajando desde hace algunos años. Mi primera muestra aparece en la segunda parte de mi quinto poemario: «Escapada de los dominios de Poseidón: poemas de amor», publicado en 2019 y agotado a los pocos meses.

Hay una conciencia alcanzada en su construcción: no es solo brevedad. La brevedad por sí sola no crea la modalidad; la intención estructural sí. Procurar una estructura de impacto breve es mi objetivo. Al lector crítico le corresponde el derecho de decir si lo he logrado o no. Definiría el CORTITO POÉTICO así: «Composición lírica breve (máximo ocho versos) de núcleo metafórico único, resolución iluminativa y efecto emocional concentrado, cuya brevedad no elimina la densidad simbólica ni la intensidad amorosa. Eso lo separa del simple poema corto».

El cortito poético es una propuesta consciente, no de simple brevedad ocasional o de fragmentación poética disimulada. Ahora bien, ¿cuáles elementos fortalecen esta modalidad poética? Distingo cuatro:

  1. Unidad temática (amor, deseo, ausencia).
  2. Regularidad formal (máximo 8 versos).
  3. Uso recurrente de metáforas de luz, fuego, mar, mirada.
  4. Claridad expresiva (no barroquismo).

Cuando el cortito funciona mejor es cuando la imagen corta como relámpago. Esto es importante. No me creo haber inventado nada nuevo. Apenas he venido acuñando un nombre para algo que considero, en cierto modo, trivial por lo común quizá. Solo creo haber detectado una forma de condensación lírica coherente con el ritmo comunicativo contemporáneo. Y no es que con este teorizar literario pretenda concebir un manifiesto, como si acaso aspirara a convertirme en un Sumo Pontífice de la brevedad poética. ¡Qué arrogante sería eso! Incluso pretender comparar, por lo de la brevedad, el cortito poético con el haiku y el epigrama —modalidades poéticas que son legado de culturas milenarias— vendría a ser un acto de imperdonable vanidad. También eso se lo dejo a los lectores, que, de hecho, se han apasionado con la lectura de mis cortitos poéticos, especialmente con los de tema erótico

Mi técnica para escribir el cortito poético la describiría así: «imagen única + tensión breve + revelación final + economía verbal + límite estructural». No es un género literario, sino una modalidad compositiva consciente. Un cortito poético puede surgir de un poema extenso escrito sin esa intención y entonces en el proceso de edición de ese poema, podándolo como si fuera un jardinero o puliéndolo (como si fueras tú), queda el texto en 8 o menos versos con toda la intensidad y la intencionalidad mias. Pero no siempre es así. La mayoría de las veces asumo que escribiré un cortito poético como asumiría que he de escribir un aforismo.

Lo anterior podría simplificarlo diciendo que suelo utilizar una doble vía técnica: «la destilación o poda» cuando el cortito de un poema extenso o convencional; y «la concepción directa», que es cuando desde el principio escribo el cortito poético a conciencia de esa será la modalidad a ser escrita. Esta última técnica produce cortitos poéticos más orgánicos, más auténticos. Estoy consciente de que cuando el cortito poético nace por poda tiene densidad acumulada y que cuando nace por intención tiene filo inmediato, aunque generando texturas distintas.

Ambos procedimientos los considero válidos, ya que ambos me han dado el resultado deseado: en la recepción de los lectores entre los cortitos nacidos por destilación y los concebidos directamente como breves nunca he notado diferencia. Incluso llega un momento en que yo no recuerdo si un cortito ha surgido de un poema extenso o convencional, porque el mimo como adquiere una «identidad expresiva propia».

Finalmente, es muy importante esto: si el lector no percibe diferencia entre un cortito «destilado» y un cortito «concebido directamente», entonces la creación del mismo no depende de la técnica aplicada, sino de cumplir ciertas condiciones de intensidad y unidad. En otras palabras, no importa cómo nace: importa que funcione como unidad cerrada.


Por Miguel Collado

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