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23 de marzo 2026
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4 min de lectura Nacionales

Milagros, sanación y promesas motivan a feligreses llegar este 21 de enero a la Basílica de Higüey  

El turismo religioso es un puntal para la economía y la cultura dominicana, pues, en el país se extienden las fiestas santorales y la devoción

GIF: El Nuevo Diario.-
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RESUMEN

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EL NUEVO DIARIO, HIGÜEY.- La Virgen Nuestra Señora de La Altagracia, madre protectora espiritual del pueblo dominicano, este martes 21 de enero recibió a miles de feligreses que profesan advocación mariana, por tradición, familias con sus generaciones las cuales cumplen promesas y exvotos, en la ciudad turística y religiosa de Salvaleón de Higüey.

Para tales fines, El Nuevo Diario se trasladó a la ciudad donde nace el sol, y entrevistó a católicos que creen por fe en los milagros recibidos, a la Basílica Menor Nuestra Señora de La Altagracia, donde también, visitantes de paso conocen y agregan a la máxima fiesta religiosa cultural dominicana, con identidad pueblerina y una rica cronología de sus orígenes.

Así lo expresaron algunos creyentes, emocionados, los cuales asisten por costumbre y sus peticiones son reservadas con respeto y celos por los favores recibidos, mientras las lágrimas no les permitían articular palabras.

Mientras tanto, otros aclararon que no visitan este 21 de enero para celebrar promesas, si no a rezar y recibir la bendición de la eucaristía, y a su vez, María significa todo para estas personas que depositan imágenes, arreglos florales, piezas de arte y todo objeto que sirva de vehículo para mover su fe.

Resumen diario de noticias

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Padres aseguraron que es una tradición que le enseñan a sus hijos a compartir con los amigos, a ver a los enfermos y aportarle. Asimismo, se observó a católicos con imágenes y velones en manos para más que petición, darle gracias a «Tatica», «La Chiquita de Higüey», como cariñosamente, le llaman los altagracianos.

Sin importar las nacionalidades, un grito a voces es que el santuario altagraciano abre sus puertas a todos los hijos de María, que confían en sus acciones milagrosas y se aferran a las bendiciones recibidas, los cuales extienden agradecimiento por todas las bendiciones recibidas por María, la madre de Jesús, esa misma Virgen de La Altagracia trasladada en el siglo XVI por los hermanos Trejo a la Villa de Higüey, en época colonial.

Algunos de los piadosos consultados sostuvieron que llegaron desde el 19 de enero, sin embargo, otros reservan en los principales hoteles de la zona turística hasta con una semana y quince días de antelación, o tienen morada en casa de conocidos o amigos, en su defecto, la fe se muestra más fuerte cuando cientos duermen en los Jardines de la Basílica como representación de sacrificios.

De manera muy especial, una dama abrigada con una manta rosada dijo que visitó a La Altagracia por recibir una oración contestada, “una promesa que le hice a la virgen sobre él, que lo operaron, si salía bien, lo traería vestido de Divino Niño”. Lo más extraño que el milagro lo recibió hace siete años, y este martes 21 de enero, pudo dar cumplimiento a su promesa.

Una madre presentó a su hijo después de una operación de tiroides para que la virgen le conceda la sanación total.

Otra madre con una niña en brazos, confesó tener una deuda con La Altagracia por su hijo más pequeño y un pulmón afectado, “vine a presentárselo a la virgen porque tenía que cumplir.

Y como la experiencia no se improvisa, las abuelas son una muestra del amor a Dios y de la fe consagrada en los santos, donde se puede apreciar en los hogares dominicanos, siempre una imagen espiritual que bendice y acompaña a cada familia.

En este caso, una señora afirmó que, lleva muchos años asistiendo a la máxima reunión espiritual de los dominicanos, “vengo todos los años mientras la virgen me pueda dar fuerzas, sigo viniendo. Hice una promesa para el hijo mío que estaba muy enfermo y se la pedí con fe y ella me lo sanó. Le doy gracias a ella, y a Dios primero”.

De su lado, un escultor que prepara imágenes de La Altagracia, usando un bastón dijo que, “la gloria es de Dios y de Santa Virgen, porque el santo rosario es que compone a la Madre Espiritual y el Señor hace la sanación.

“Vengo a visitar todos los años, le traigo un velón y se lo prendo. Para mí la virgen representa lo mismo que Dios, muchas cosas. Cuando vamos a hacer algo, -decimos con Dios y la virgen-“, con mucha alegría expresó una madre adulta acompañada de su hija, la cual recordó que visitó por primera vez a los 13 años de edad, y en este 2025, es su segunda vez en la Basílica de Higüey.

La hija valoró que: “Vengo por tradición y porque reconozco que la virgen es la madre de Jesús, nuestro Señor Jesucristo, y que mucha gente vienen a cumplir una promesa o adorar a la virgen, y acompañar a mi mamá”.

Turismo religioso

Para el turismo como una fuerza productiva indiscutible, en la ciudad altagraciana sinn duda alguna, la advocación por La Altagracia es la gran fuente que dinamiza la economía.

Pues, en las inmediaciones a la Basilica La Altagracia ubicada en la avenida José Audilio Santana, se siente el movimiento del comercio informal y formal, el flujo de pasajeros que reactiva a caudal el transporte turístico de la zona y los venduteros con figuras alegóricas a la fe.