EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La directora general de la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (Digeig), Milagros Ortiz Bosch narró este lunes las peripecias y los desafíos que atravesó en el proceso del Golpe de Estado de Juan Bosch, en una época donde ser patriota y valiente acarreaba pagar con la vida.
Sus anécdotas políticas fueron compartidas en el matutino El Día con Edith Febles donde aseguró que, conoció muy cerca de los recovecos y las interioridades de ese convulso período histórico que dio un giro total al rumbo político y a la democracia nacional. Un tiempo marcado por grandes prohombres dominicanos.
El Golpe de Estado y sus vivencias
La pionera política dijo que al momento de producirse el Golpe de Estado del 1963, ella se encontraba en Sosúa, “yo me había casado el 22 de septiembre y al pasar la boda nos fuimos en Boca Chica, y me llama el Coronel Calderón y me dice, doctora vuelva que, aquí hay problemas”.

“En los momentos más álgidos en la casa de Bosch, la presencia de Bartlow y la gente que entraba y salía, logramos hacer citas secretas con Fernández Domínguez y la postura de Bosch no era de manejarse, sino propia de su carácter”, explicó la abogada de profesión.
Para los días 24 y 25, según narró la política, Juan Bosch pensó que todo estaba bajo control, “y me suplicó que me fuera, que era mi boda (…) yo no descansé. Recuerdo que Pupito Félix era el jefe de Inteligencia y hubo que buscarlo tres veces, rápidos contactos con Marino Ureña, con Peña, Homero Hernández, ese tipo de gente que estaba ligada a los procesos políticos dominicanos desde el lado de la democracia…”.

Salvó su vida en un camión de plátanos
“Recuerdo que me iba el 24 y estaba la ruta hacia el Santo Cerro de subienda hacia la Virgen de La Altagracia. Al llegar a la carretera de Imbert, en el Cruce de Puerto Plata me saluda el General y me preguntó a dónde yo iba…”, refiriéndose a que su experto suegro, el papá de Juan, su esposo, quien le advirtió que regresarían por ella, si se producía el golpe.
“Exactamente, cruzamos a una montañita y vieron cuando nos fueron a buscar. Yo salí de ahí, gracias al papá de Cañón que era un joven que asistía y muy vinculado a Eligio Jáquez y su papá que era dirigente del PRD allá, me hizo contacto con Ambiorix Díaz Estrella y, Ambiorix en un saco de plátanos me sacó hasta Santiago”, confesó, en un camión.
La exdirigente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) quien migró al Partido Revolucionario Moderno (PRM), tras la transformación política entre ambos partidos, “allá Ambiorix me subió al Hotel Mercedes y, del Hotel Mercedes, logró que yo entrara a la capital antes de la 5:00 que era el toque de queda impuesto por los militares golpistas”.

Dentro de su travesía, luego llegó a la bomba donde bajó Claudio Caamaño con la guerrilla que queda un poco hacia la Kennedy con la calle que hace cruce con el Hospital de las Fuerzas Armadas, “ahí llamé, al teléfono que Juan Bosch, tomaba solo él, y él tomé el teléfono y le dije, mis enemigos se creen que yo estoy bajando y yo me siento de pies, sobre la cumbre, era el pensamiento de Billini”.
Afirmó que Bosch le dijo que se cuidara, “te están buscando. Yo llegué y me hospedé como una turista en el Hotel Jaragua y tenía el pelo y me lo puse blanco, me puse espejuelos y yo no usaba espejuelos, nadie conocía al papá de Juan. Ahí hago con los Majluta, con Ana Lisa porque ya Jacobo estaba preso”.
En ese orden, Ana Lisa invitó a Milagros a visitar a los presos al Palacio a las 6:00 de la mañana, “Ana Lisa se va para donde Jacobo, después me sigue y yo entro, directamente, entro donde Bosch y le digo que hay mucha desorientación, que al pueblo le hace falta una comunicación de él”.

“Ahí fue que presentó ese papelito, ni vivo, ni muerto”, donde la funcionaria resaltó un trabajo periodístico de Edith Febles sobre este tramo de la historia.
Dijo que en esa etapa, el periodista Poueriet, representante de el periódico el Caribe con las comunicaciones del Palacio, “fue el último contacto que hice sin esconderme, sin ser perseguida y él lo publicó y se hizo viral”.
Para ese entonces, la Secretaría de las Fuerzas Armadas, estaba ubicada en el Palacio Nacional donde Milagros y Jacobo fueron buscados para ser interrogados, a lo que narró, “le preguntaban a Jacobo que dónde se habían tomado del gobierno el pago mensual de la compra del Hotel El Embajador. Jacobo dijo, ese cheque nunca se cobró, está guardado en la oficina mía”.

“A mí me dicen. Necesitamos un favor de usted, que nos busque el pasaporte del profesor Juan Bosch, yo le dije, no sé dónde está, no lo voy a buscar, y si lo encuentro, no se lo voy a entregar a ustedes. Si ustedes necesitan falsificar algo más que no sea el Golpe de Estado, falsifiquen un pasaporte, no me incriminen a mí, porque no lo entrego”, advirtió.
Admitió que se fue escondida a buscar el pasaporte y se lo entregó, luego que, Bosch fuera mandado a buscar por el presidente francés, Charles de Gaulle y llevado desde Guadalupe hacia Puerto Rico en una goleta, “ahí esperaba el pasaporte que yo rescaté y mamá se lo había mandado hasta allá…”.




