RESUMEN
“La fuerza del mensaje estará en la sinceridad con que lo expreses”
Cuando Jesús vino a la tierra su gran trascendencia la alcanzó en tan sólo tres años de vida pública que hizo. Fue tal su impacto que aquellos 3 años han tenido una resonancia por más de dos mil, entre otras cosas, porque supo involucrarse con los problemas de la humanidad por medio de la sociedad del tiempo que le tocó vivir.
Con el objetivo de ir tras los que no estaban salvos, usó la tribuna pública, en espacios públicos, para crear opinión pública por medio de unos mensajes cargados de justicia y sabiduría espiritual.
Naturalmente como en aquella época no habían medios de comunicación masiva, hizo uso de su carisma natural y su magnetismo celestial para atraer a la gente y hablar en público, en espacios abiertos, en lugares concurridos, sobre los temas que estaban en el tapete, dando de comer a los hambrientos de guía, sabiduría y pan espiritual.
La fuerza de su mensaje, disruptivo para la época por contravenir los cánones del estatus quo, y la cada vez mayor cantidad de seguidores producto del impacto de sus milagros, hicieron que se convirtiera en una figura de culto por su influencia sobrenatural.
Esa influencia propició que muchos del pueblo cuestionaran las reglas de la época, generando una inquietud entre las autoridades que ya veían a Jesús de Nazaret como una amenaza para su poder, dado el impacto social que su mensaje estaba provocando.
Pero esa amenaza se vio como tal, a razón de que Jesús estaba dando respuesta a muchas necesidades, inquietudes e inconformidades sociales del momento que lo convirtieron además de líder espiritual, quizás sin proponérselo, en un guía y líder político.
Mirando ese espejo podemos entender que para crecer en la sociedad hay que involucrarse con ella, por cuanto mientras más se hace hace uno presente, más se involucra contigo y tu mensaje.
En nuestra sociedad las iglesias están dejando la cancha sin defensa para que les metan goles tras goles, porque no han querido asumir un rol social y una presencia en el debate nacional dando guía sobre temas neurálgicos que tienen que ver con el bienestar mismo de la sociedad de la que hacen parte.
En ese orden se hace, por ejemplo se hace necesaria la educación sexual en las escuelas, así como las clases de moral y cívica, por lo que los guías espirituales debe hacer sus aportes en esa discusión para que se denote una iglesia involucrada en la reforma educativa, partiendo de que somos un país laico pero con valores judeo cristianos.
Las palabras de Jesucristo de que no sólo de pan vive el hombre, hoy se reflejan más que nunca por lo que debemos convenir que el bienestar no solamente viene dado por el desarrollo económico que viva un pueblo, sino también por el balance espiritual y emocional de quienes lo componen.
Para nadie es un secreto que ahora mismo estamos viviendo la era mundial con mayor crecimiento económico y riquezas materiales, sin embargo, estamos inmerso en una pandemia de tristeza y depresión, sin precedentes, que nos impide disfrutar dichos avances.
En ese sentido sería bueno ver a las iglesias dando respuesta sobre la problemática mental, planteando discusiones sobre estos temas donde puede destacarse dado que cuentan con herramientas que propician la paz.
Estamos viviendo una etapa en la que le están robando la fe y la esperanza a la gente, al tiempo que a la iglesia no se le ve accionando como contrapeso ante esa realidad y aportando en un área que definitivamente es su fuerte, como es la espiritual.
Somos víctimas de una franca campaña en contra de la fe y la esperanza. El ser humano se ve en situaciones de desesperación y no siente que tiene a dónde acudir, pues se encuentra tan secularizado que no ve en la espiritualidad una respuesta a su vacío existencial, cumpliéndose aquello de que “mi pueblo perece por falta de conocimiento”.
Partiendo de ello, la intervención de la iglesia en los temas sociales debe ser fundamental, latente y estar presente en el debate de todos los temas de interés nacional, para que la sociedad se involucre con ella en proporción como ella se involucra con la sociedad.
He notado esfuerzos interesantes por hacer contrapeso por parte de Víctor Masalles; el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria, lo mismo por monseñor Freddy Bretón de Santiago.
Y de la iglesia protestante Ezequiel Molina se ha hecho sentir en el marco del evento La Batalla de la Fe.
Sin embargo, se necesita más presencia, incluso en el Congreso Nacional, para que también los valores cristianos sean considerados al momentos de legislar nuestras leyes.
Estamos entrando en una era oscura y quienes conocen de la luz, ya sea por comodidad, miedo o cualquier otra causa, al parecer han dejado la cancha sola para que esa oscuridad se expanda sin ni siquiera trabajar para que al menos le sea difícil su avance.
Pues como dijo alguien, si la iglesia de Cristo está creciendo o está trabajando tanto como debiera, por qué no estamos viendo su impacto en una sociedad cada vez más espiritual.
Por Alfredo García
