Merkel, lento adiós a un liderazgo alemán y europeo basado en la sangre fría

Por EFE lunes 29 de octubre, 2018

EL NUEVO DIARIO, BERLÍN.- La canciller alemana, Angela Merkel, anunció hoy su retirada gradual de la vanguardia política, tras trece años de liderazgo en la primera potencia europea gracias a sus dotes para la búsqueda de consensos y su sangre fría.

Un año después de las elecciones generales que dejaron debilitado a su bloque conservador, la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) abrió la puerta a lo que pretende sea una sucesión ordenada al frente de su partido y de Alemania.

“Es hora de abrir un nuevo capítulo”, afirmó la canciller, un día después de recibir su formación un nuevo revés electoral, esta vez a escala regional, en el estado de Hesse (centro).

Su retirada empezará a materializarse en el congreso federal de su CDU, en diciembre, donde no optará a la reelección como jefa del partido, y se consumará, si logra mantener su hoja de ruta, al fin de la presente legislatura, ya que no presentará una nueva candidatura como canciller.

El anuncio se produce pocos meses después de lograr su investidura para un cuarto mandato, para lo que tuvo que salvar más obstáculos que ninguno de sus antecesores hasta lograr una mayoría sólida, obtenida a fuerza de tenaz negociación con los socialdemócratas.

A la “mutti” (“mamá”) de la nación, la mujer sin hijos propios que parecía haber adoptado al conjunto de sus conciudadanos, la abandonó la fortaleza.

La canciller de hierro se convirtió en una líder perseguida por los abucheos de la ultraderecha alemana, mientras en la UE se extendieron corrientes hostiles a Merkel, que impuso el dogma de la austeridad durante la crisis del euro pero no logró que siguieran su línea en la crisis de los refugiados.

Los últimos meses han estado marcados por la vulnerabilidad, una faceta inédita para una líder atípica que en 2005 se convirtió en la primera mujer y el primer político crecido en el antiguo territorio comunista al frente de la Cancillería de la Alemania reunificada.

Angela Dorothea Kasner, el nombre con el que vino al mundo en 1954, en Hamburgo, creció en una parroquia de pueblo de la ahora extinta República Democrática Alemana (RDA), donde su padre ejercía como pastor protestante.

Su padre era un izquierdista convencido que eligió ese puesto, mientras que ella -quien fue secretaria de propaganda de las juventudes comunistas en la Academia de Ciencias de Berlín- se mantuvo al margen de la política activa hasta después de la caída del muro, en 1989.

Debe el apellido Merkel a un matrimonio fugaz con un compañero de estudios, Ulrich Merkel, con quien se casó a los 23 años.

Unos años después conoció a Joachim Sauer -por entonces casado y con dos hijos-, asesor de su tesis doctoral en Física e inmerso como ella en el ámbito científico, con quien convivió unos años hasta casarse, en la década de 1990.

Poco antes de la caída del muro de Berlín empezó a contactar con grupos disidentes y en febrero de 1990 ingresó en la Unión Cristianodemócrata (CDU).

Dos años después, tras las primeras elecciones libres de la Alemania reunificada, el canciller Helmut Kohl convirtió a su “muchachita del este” en ministra de la Mujer y la Juventud, ansioso por incluir en su equipo a talentos de la Alemania oriental.

El impulso definitivo a su carrera le llegó en 1999, poco después de la derrota electoral de Kohl, cuando éste se vio envuelto en el escándalo de la financiación irregular del partido.

Desde su posición de secretaria general llamó a la CDU a “emanciparse” de Kohl con un artículo publicado en el diario conservador “Frankfurter Allgemeine” y tomó las riendas del partido en el 2000, en un momento en que sus barones prefirieron esperar a que se calmaran las aguas.

En 2005 alcanzó la Cancillería, tras imponerse en las urnas por la mínima ventaja al animal político teóricamente superior que era el entonces canciller, el socialdemócrata Gerhard Schröder.

Derrotó luego a otros tres rivales socialdemócratas: Frank-Walter Steinmeier, en 2009; Peer Steinbrück, en 2013, y Martin Schulz, en 2017.

De completar su cuarta legislatura, habrá igualado el récord de permanencia en el poder en Alemania de Kohl, quien estuvo 16 años en la Cancillería (1982-1998).

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