RESUMEN
Hablar del Programa de Medicamentos de Alto Costo es hablar de una de las expresiones más humanas y trascendentes del Estado dominicano. Se trata de una política pública que impacta directamente en la vida de miles de ciudadanos que, sin la intervención del Estado, no tendrían ninguna posibilidad real de acceder a tratamientos indispensables para sobrevivir. En un país donde las desigualdades históricas han limitado el acceso a la salud especializada, este programa se erige como un pilar de justicia social.
Desde el inicio del gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM), encabezado por el presidente Luis Abinader, el Programa de Medicamentos de Alto Costo ha experimentado un fortalecimiento sostenido, tanto en términos presupuestarios como en alcance y cobertura. Este avance no ha sido casual, sino el resultado de una clara decisión política de priorizar la vida y la dignidad humana por encima de cualquier otro cálculo.
Uno de los principales logros del programa durante la actual gestión ha sido el aumento significativo de los recursos asignados. El presupuesto destinado a Medicamentos de Alto Costo se ha incrementado de manera histórica, permitiendo ampliar la cobertura a miles de nuevos pacientes que anteriormente quedaban excluidos por falta de fondos. Este proceso ha contado con una conducción responsable y planificada bajo la dirección del doctor Carlos Sánchez, actual director del programa.
Gracias a este esfuerzo, hoy más dominicanos reciben tratamientos oncológicos, inmunológicos y para enfermedades raras, reduciendo de forma concreta la carga económica que estas condiciones representan para las familias.
Pero más allá de las cifras, el mayor mérito del programa ha sido garantizar la continuidad de los tratamientos. En enfermedades catastróficas, la interrupción de una terapia puede significar un retroceso irreversible o incluso la muerte. La política implementada ha sido clara: todo paciente incorporado al programa mantiene su tratamiento, una visión que ha sido reiteradamente defendida por el doctor Carlos Sánchez como principio esencial de una política pública centrada en la vida y la dignidad humana.
La actual dirección del programa, bajo la responsabilidad del doctor Carlos Sánchez, ha contribuido a consolidar una gestión orientada al fortalecimiento institucional y a la ampliación de derechos. Desde esta administración se ha priorizado la transparencia, la planificación y la sostenibilidad financiera, elementos indispensables para que un programa de esta magnitud pueda perdurar en el tiempo y seguir ampliándose sin comprometer su viabilidad.
Otro aspecto positivo del Programa de Medicamentos de Alto Costo ha sido su impacto directo en la reducción de desigualdades. Familias que antes veían agotados sus ahorros, endeudadas o forzadas a abandonar tratamientos por falta de recursos, hoy cuentan con el respaldo del Estado. Esto no solo representa un alivio económico, sino también un mensaje claro de que la salud es un derecho y no un privilegio.
Asimismo, el programa ha fortalecido la confianza ciudadana en las instituciones públicas. En un contexto regional donde muchos sistemas de salud colapsan o privatizan el acceso a tratamientos especializados, la República Dominicana avanza con un modelo solidario que coloca al ser humano en el centro de la política pública.
Los desafíos siempre existirán, como en toda política de alto impacto. Sin embargo, los avances alcanzados demuestran que el Programa de Medicamentos de Alto Costo va en la dirección correcta. Su consolidación como política de Estado, más allá de gobiernos y partidos, debe ser un objetivo nacional.
En definitiva, Medicamentos de Alto Costo no es solo un programa de salud: es una manifestación concreta de compromiso con la vida, la equidad y la dignidad de los dominicanos. Defenderlo, fortalecerlo y perfeccionarlo es una responsabilidad compartida entre el Estado, la sociedad y quienes creen en un país más justo y solidario.
Por Kary Ramírez Almonte
