RESUMEN
La mal llamada sociedad civil enterró a los mediadores sociales y políticos. Se afanó por la creación de las altas cortes, sin saber que allí llevaba el embrión de institucionalidad, que haría innecesaria la mediación. Todo conflicto ahora tiene que ir a los tribunales, y no ser solucionado en discusiones de aposento.
La última pala conteniendo tierra la echaron sobre el ataúd de los mediadores cuando se formalizaron el Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral. A la mal llamada sociedad civil se le fue el tiro, no pensó en la eliminación de los mediadores, pero los hizo innecesarios.
Además, casi siempre las labores de mediación tenían un tufillo de parcialidad. Se buscaban soluciones de aposento, de penumbra, que en ocasiones no fueron las más satisfactorias para el país. Con las cortes en marcha, los mediadores fueron jubilados.
Además, las altas cortes tenían una representación de los principales partidos. Se ofrendaron cuotas y se buscó el consenso para constituir los tribunales. Es un absurdo plantear hoy una mediación con olor de sacristía, cuando para aplicar sentencias fueron organizados el tribunal electoral y el constitucional.
Pero en buen tono siempre es necesario un mediador que sea efectivo, no esté parcializado y trabaje a plena luz, sin estar oculto en las tinieblas de los aposentos. Muchos desacuerdos entre dirigentes de partidos políticos, que se deberían cuestionar y solucionar fuera de los tribunales. Ello es imposible si no hay arbitraje.
Hace unos años los mediadores, o mejor dicho él mediador, habría salido al frente y dado un golpe de solución. Hoy es mejor que se vaya a los votos y se determine el camino a seguir. Las cámaras legislativas son un camino empedrado donde nadie tiene mayoría, porque la minoría sube como si fuera espuma, con una ayudita externa.
Ya el segmento de las primarias externas o internas y la ley de partidos políticos fueron suficientemente consensuadas y analizadas. Está de más seguir con el tema. Es hora de votaciones, o dejar la pieza congelada para una próxima legislatura. Ni mediación, ni formar una nueva comisión bi-cameral.
Camino hacia las votaciones, el debate se está formando entre Danilo y Leonel. Es secundario el tema de las primarias, sino quién será el candidato presidencial. En esa tarea sólo cabe el que tenga más fuerza. ¿Qué se puede mediar cuando se trata de alcanzar la primera posición, entre dos corredores?.
El afianzamiento de las normas constitucionales e institucionales es el mejor camino para el país, dejando a un lado al hombre providencial que con sólo sus buenas intenciones podría resolver todos los entuertos. Que hablen la ley y el espíritu democrático, con eso es suficiente. ¡Ay!, se me acabó la tinta.
