RESUMEN
Aumentan las películas dobladas en nuestras salas de estreno. Hagamos algunas consideraciones acerca de esa difícil técnica. ¿Creería Ud. que el doblaje de películas está dotado de su propia sintaxis?
La afirmación proviene del hecho de que no sólo basta traducir frases del idioma original al idioma de «consumo» sino que, esa traducción debe articularse lo más posible al idioma de origen, y, además, su duración la determina el énfasis creado por el actor al decir el texto frente a cámara.
Independientemente del trastoque del lenguaje del doblaje, resulta curioso que los diálogos están siempre acompañados por gemidos, aspiraciones sonoras y uno que otro ¡Ah!
Se hace así para que frase traducida pueda «doblar» la expresión del actor en el tiempo de que se dispone.
El actor de doblaje está más envuelto con el aspecto técnico que con el interpretativo.
Duración y precisión en las entradas y salidas, son los problemas que manipulan su función. De ahí que, muchas veces, se encuentra el espectador con una cadencia sonora en la articulación que ya resulta demasiado familiar. La televisión es un testigo perenne de esto.
Mucho se ha ponderado la ventaja del doblaje sin esclarecer su verdadero origen en el cine de consumo.
España, uno de los pilares del doblaje, carecía del suficiente público de consumo para hacer rentable un filme con banda original y subtítulos en español. La razón era su enorme cantidad de analfabetos, en relación con otros países de Europa. Antes se había experimentado el doblaje de algunos discursos de Hitler durante la guerra, y creó una especie de «confort» en el destinatario de rápida acogida. Ya desde los años que precedieron a la Guerra Civil, se creó una especie de «industria».
Estos «especialistas» procedían del teatro, pero más que nada del enorme desempleo de esos tiempos. En Italia, por ejemplo, la industria del doblaje es tan poderosa «que haría tambalear a un gobierno» si de repente se prohibiese por ley. Poco a poco, el doblaje fue cobrando fuerza, gracias a la televisión. Hoy día, está estable y reconocida «industria» proporciona trabajo a un enorme ejército de actores que han tenido poca suerte frente a las cámaras.
El doblaje se convierte así en un artículo más de nuestra sociedad de consumo, impuesto hasta con razonamientos «‘eruditos». Se aduce que es más fácil mirar la imagen que seguir los titulitos que, a veces, obligan a conservar los cuando están bien hecho, es «toda una comodidad”. La TV está obligada a proporcionar dicho «confort» por su carácter de vehículo de ventas. Pero, muchos olvidan la agresión de que es víctima el espectador cuando recibe poco más de un 60 o/o de la interpretación original.
LA TECNICA DEL DOBLAJE
Los papeles se distribuyen en una sala de doblaje como si se tratase de una lotería. Muchos «doblado-res» hacen dos o más voces en una misma película. En muchos casos, «la voz» para determinados arquetipos tendrá reservados sus papeles, negándose a interpretar cualquier otra cosa que no sea lo que su «especialidad» imponga.
De ahí, que muchos «dobladores» se verán obligados a hacer papeles rechazados por «las vedettes» Pero, lo que es peor ¿Qué sucede con el personaje que deben comunicarte al público los sentimientos?
Un actor pasa meses ensayando, puliendo e interprendo a un personaje con la ayuda de un director profesional, y lo que se obtiene como «logro» delante de las cámaras, ha costado una enorme dedicación y sinceridad. En una sala de doblaje, cambiar la voz del personaje es algo que sólo toma minutos. El oficio es mal pagado, y hay que «doblar» el máximo de personajes posibles para que se haga rentable la «‘profesión».
Mucha gente considera que la comunicación cinematográfica está contenida sólo en la imagen. Por eso, lo que dice un actor Y, sobre todo, cómo lo dice, queda relegado a un segundo plano. Este error ha hecho que, en muchas ocasiones, actores de calidad parecen muñecos que se mueven de una manera absurda al son de una voz ridícula.
Decía René Clair que si la «Santa Inquisición» existiese hoy día, ordenaría la hoguera para el que ideo el doblaje, por implicar que un personaje puede tener dos almas. Para un actor crear un personaje, necesita darle vida a una ficción.
De ahí que un actor pueda hacer reír y llorar a multitudes con su presencia.
Por eso el doblaje será siempre una versión artificial de lo que los sentimientos del actor crearon, y perderá entonces la interpretación casi la mitad de su valor artístico.
Por suerte nuestro público, si no lo ha comprendido claramente, lo ha in-tuído de una manera excepcional y admirable.
«Johnny Cogió Su Fusil» una obra de arte de singular trascendencia, resultó un fracaso económico en su versión doblada al español. Una versión doblada de «La Guerra de las Galaxias» que se exhibió hace poco, pasó desapercibida.
No es lo mismo estar delante del Tolstoy de la «Guerra y La Paz», con una «traducción para doblaje», que leer unos elaborados títulos más cerca de la literatura, y percibir el énfasis de la interpretación oral de aquél que fue elegido para hacer este trabajo.
Un cementerio de Pericles Mejía
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