RESUMEN
LONDRES.– Más de 13,4 millones de personas viven actualmente en condiciones de pobreza en el Reino Unido, según los datos más recientes divulgados este jueves por el Departamento de Trabajo y Pensiones del Gobierno británico.
La cifra representa cerca de una quinta parte de la población total, estimada en 69,8 millones de habitantes, lo que evidencia la magnitud del desafío social que enfrenta el país.
En comparación con el periodo anterior, correspondiente a 2023/24, el número de personas en situación de pobreza aumentó en aproximadamente medio millón, al pasar de 12,9 millones a 13,4 millones en 2024/25.
Cómo se mide la pobreza
Las autoridades británicas consideran que un hogar se encuentra en pobreza relativa cuando sus ingresos no superan el 60 % del promedio nacional, una vez descontados los gastos de vivienda. Este indicador permite evaluar la desigualdad económica dentro del país, más allá de la pobreza extrema.
Leve mejora en la pobreza infantil
A pesar del aumento general, los datos reflejan una ligera disminución en la pobreza infantil. Actualmente, 4,03 millones de niños viven en hogares con ingresos limitados, frente a los 4,04 millones registrados el año anterior. Sin embargo, esta cifra aún representa el 27 % de la población infantil.
Aumento entre pensionistas
En contraste, la situación entre los adultos mayores muestra un deterioro. Alrededor de 1,69 millones de pensionistas viven en condiciones de pobreza relativa, lo que equivale al 14 % de este grupo y supone un incremento respecto al año anterior.
Reacción del Gobierno
La secretaria de Estado de Trabajo y Pensiones, Liz Kendall, calificó los niveles de pobreza como “completamente inaceptables” y aseguró que el Ejecutivo está comprometido con la implementación de medidas firmes para revertir esta tendencia.
Por su parte, el Gobierno laborista liderado por Keir Starmer ha reiterado que la reducción de la pobreza infantil es una de sus principales prioridades. No obstante, el contexto económico actual —marcado por una inflación interanual del 3 % en febrero y una deuda pública que alcanza el 93,1 % del PIB—, junto con la incertidumbre global derivada de conflictos internacionales, plantea serios desafíos para lograr avances sostenibles en el corto plazo.




