RESUMEN
En la historia de la República Dominicana, algunos héroes parecen desvanecerse entre los grandes relatos de la Independencia y la Restauración. Marcos Evangelista Adón Abad es uno de esos hombres cuya vida se entrelazó con los combates, la política y la fundación de comunidades, pero cuyo nombre rara vez ocupa un lugar destacado en la memoria escrita.
Soldado de tres guerras, caudillo y fundador de La Victoria, Adón encarna la resistencia, el liderazgo y la visión de futuro de una generación que luchó por la soberanía nacional y el bienestar de su pueblo. Fue el hombre que derrotó al general Pedro Santana, aunque la historia oficial lo haya relegado al silencio a pesar de su coraje y sacrificios.
Orígenes y formación militar
Marcos Evangelista Adón nació en el Seibo en 1800, hijo de José Lino Adón y Bernarda Abad. Creció en un entorno marcado por el hato y la vida rural, un sistema donde la ganadería, la caza y la crianza de animales no solo definían la economía local, sino que también formaban la base de la organización social y militar de la época. De eso que el General Soto Jiménez llama cosmogonía del hato surgió su temprana inclinación a la vida militar: no era un soldado improvisado, sino un hombre formado en la disciplina de la Guardia Nacional Haitiana luego de la ocupación de 1822, donde adquirió la experiencia que lo haría destacar en los conflictos que definirían la independencia y soberanía dominicana.
Marcos Evangelista Adón estaba estrechamente vinculado a la cultura del hato, base económica del país tras el fracaso de la industria azucarera, lo que lo conectó con Pedro Santana, considerado el líder de la clase hatera. Fue parte del primer ejército de la República que Santana organizó en El Seibo y en comunidades como La Victoria, Los Llanos y Bayaguana. Este ejército, compuesto por hombres acostumbrados al trabajo rural, que marchaban con machete, pañuelo, perro y provisiones, combatió las invasiones haitianas por el sur, y en sus filas Adón se forjó como militar destacado en la Guerra de Independencia. Adón ascendió de soldado a coronel durante su participación en las batallas de Azua, El Maniel, Tortuguero y Santiago, lo que atestigua su capacidad castrense y liderazgo.
Marcos Evangelista Adón, el hombre que derrotó a Santana
Su relación con Santana se quebró tras la anexión a España en 1861, medida que Adón consideró un grave error. Con la llegada de los españoles, el ejército fue disuelto y los veteranos, muchos de ellos antiguos peones o comerciantes convertidos en oficiales durante la guerra, fueron enviados de regreso a sus labores previas. Esta medida provocó un profundo resentimiento hacia Santana, especialmente entre quienes, como Adón, habían obtenido prestigio y rango por méritos en combate.
Tras la imposición de la Anexión a España, la población dominicana, aislada y sin medios de comunicación masiva, carecía de fuerzas políticas o militares para oponerse a la decisión de Pedro Santana. En un inicio, Marcos Evangelista Adón aceptó la Anexión y fue nombrado general de la Reserva, posición desde la cual mantuvo su prestigio como militar disciplinado y de formación humanista. Sin embargo, las malas condiciones, el maltrato y el racismo de los españoles generaron un profundo descontento.
Veterano de las luchas independentistas y quien jugó un papel protagónico en la Revolución de 1857 y el derrocamiento de Buenaventura Báez, el cual además de coincidir con quien en ese momento era su líder, Pedro Santana también se sentía identificado con la Constitución que se redactaba en el Cibao y la lucha que se libraba, Adón fue uno de los primeros en la región oriental del país en apoyar el movimiento que comenzó en el Cerro de Capotillo el 16 de agosto de 1863, se sublevó en Hato Mayor contra las fuerzas anexionistas, fue apresado y exiliado a Cuba y España, pero regresó en 1864 para organizar una resistencia en Monte Plata y Yamasá. Su estrategia más decisiva se dio cuando Santana, acampado en Guanuma, dependía de un pequeño vapor que transportaba provisiones por el río Ozama hasta Yabacao y, de ahí, a lomo de bestia. Adón, al frente de una guerrilla, cortó esas rutas de abastecimiento por tierra y agua, causando bajas y forzando a Santana a abandonar su posición, frustrando su intento de llegar al Cibao.
Este triunfo debilitó gravemente la moral de los españoles y redujo la confianza en Santana, quien quedó aislado y sin capacidad de socorrer el frente cibaeño. Adón, además de impedir que Santana avanzara hacia el Cibao, logró a través de un llamado de insurrección, que los habitantes de Pajarito se unieran a la causa patria el 30 de octubre de 1864, reduciendo aún más la moral de los anexionistas y acelerando su derrota. Marcos Evangelista se entregó en cuerpo y alma a la causa patriota, dejando los honores que le ofrecían los españoles y enfrentando a quien fue su jefe y amigo toda su vida
Después de asestar un golpe contundente al convoy español cargado de suministros, donde también se registraron numerosas bajas, Adón decidió levantar un pequeño poblado en las cercanías de su campamento, al que dio el nombre de “Victoria del Ozama”. Con el paso del tiempo, ese lugar llegó a conocerse como La Victoria, hoy es un distrito municipal que se conoce más por una prisión que por uno de los grandes héroes de la Republica Dominicana.
Más allá del campo: político y militar hasta el final
Marcos Adón no se limitó al campo militar. Su influencia se extendió al plano político, especialmente dentro del Partido Azul, corriente liberal que emergió durante la Restauración y que agrupaba a líderes como Luperón y otros militares comprometidos con la independencia y la soberanía nacional. La identificación de Adón con esta corriente política demuestra que su visión trascendía la guerra; buscaba un país organizado y autónomo, capaz de sostener sus instituciones y garantizar la justicia para sus ciudadanos.
Tras la Restauración, Adón no se detuvo. Fue Comandante de Armas de Santo Domingo y Ministro de Guerra bajo el gobierno de José María Cabral. Al regresar Báez en 1868, se exilió y se unió a Luperón y Cabral contra el proyecto anexionista a Estados Unidos. A sus 68 años encabezó la vanguardia expedicionaria que entró por el sur contra el gobierno baecista.
En 1871, Marcos Adón se encontró con Gregorio Luperón en Saint Thomas para preparar una nueva incursión hacia territorio dominicano. Participó activamente en ataques, incluyendo el de Samaná, y su presencia fue decisiva en las operaciones de la zona del Ozama, que funcionaba como una especie de segunda capital durante los enfrentamientos contra los anexionistas. Adón no solo combatía, sino que también organizaba estratégicamente a sus hombres, demostrando un liderazgo militar sobresaliente.
Su vitalidad quedó consignada en un retrato que circula: un guerrero mayor de vaquera, sombrero ancho, sable al cinto, mirada firme, elegante y decidido.
Marcos Adón y Gregorio Luperón
Pese a que Marcos Adón tuvo una relación de décadas con Santana, hasta que este anexara la República Dominicana a España, logró una cercanía especial con Gregorio Luperón y José María Cabral, la cual se afianzó a medida que continuaron coincidiendo en la defensa Dominicana de toda potencia extranjera, tanto así que, Roberto Cassá en su libro Héroes de la Restauración destaca que cuando Luperón partió hacia Saint Thomas a recolectar dinero de los comerciantes haitianos que exportaban hacia República Dominicana para combatir la dictadura de Báez y sus pretensiones de anexar el país a Estados Unidos, menciona que fue acompañado de sus hombres más cercanos, y ahí se encontraba Marcos Evangelista, Severo Gómez, Segundo Imbert, Belisario Curiel, Pedro Casimiro y Pablo Pujol. Estrella & Adón, 2023.
Últimos años y memoria histórica
A pesar de sus aportes, Marcos Evangelista Adón murió en Jacmel, Haití, en 1872, en condiciones de pobreza absoluta. Su vida demuestra la contradicción de muchos héroes: gloria y sacrificio en la guerra, olvido y marginación en la historia oficial.
El General José Miguel Soto Jiménez destaca que Adón murió lejos de su país, víctima de las contradicciones políticas del Partido Azul y de la lucha por establecer un Estado burgués en la República Dominicana, objetivo frustrado por conflictos internos y rivalidades que más tarde facilitarían la intervención estadounidense de 1916. Estrella & Adón, 2023.
En 1972, el gobierno de Balaguer emitió un decreto para trasladar sus restos al Panteón Nacional, un gesto tardío y simbólico, pues ese traslado nunca se hizo realidad. Mientras tanto, su pueblo fundado languidece como distrito municipal olvidado, relegado por la indiferencia institucional.
En este Día de la Restauración, recordemos no solo los nombres fácilmente heroicos, sino aquellos como el de Adón, que construyeron la patria desde los hatos y el polvo, y perecieron en la humillación del abandono. Recuperar su historia y su cuerpo es cumplir una deuda con la República y con nosotros mismos.
