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8 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Rafael GuzmánFrancisco Rafael Guzmán

Marcha Verde no es Organización Política  ni Tiene Programa de Gobierno

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RESUMEN

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En El Nuevo Diario del martes 21 de noviembre de este año 2017, el gestor cultural de la región Enriquillo José Antonio Pérez Valenzuela escribió un artículo, bajo el título: La Marcha Verde pone en juego el poder de los empresarios. El autor, que  parece relativamente joven, hace un ejercicio de los conceptos elementales del materialismo histórico, lo cual me recuerda al manual de Marta Harnecker , que desde antes de ingresar a la licenciatura en sociología de la UASD -en el año propedéutico del  Colegio Universitario-  teníamos que leer en la materia de Introducción a las Ciencias Sociales.

Parece que el joven y a otros que así piensan  ignoran lo que es el poder mediático. Es interesante lo que La Marcha Verde ha logrado en cuanto a movilización de las capas medias y los sectores y clases populares, pero dicho evento que se ha repetido en el tiempo no es una organización política ni ha articulado una organización política, en torno a la demanda de fin de la impunidad, en su lucha contra la corrupción, ni dicha demanda es un programa de gobierno. ¿De qué poder hablamos? La corrupción no es un sistema, ella es sistémica porque es parte de un sistema de dominación, donde la hegemonía está en manos del capital financiero.

La convocatoria a La Marcha Verde en sus inicios fue una iniciativa de los comunicadores sociales Ricardo Nieves y Domingo Páez, desde el programa El Gobierno de la Tarde a través de la emisora de radio La Z-101, la cual ha tenido éxito, ya que han sido multitudinarias las concentraciones de personas. Sectores políticos del gobierno y las clases dominantes es posible que deben haber sentido alguna preocupación por La Marcha Verde, pero esta es un movimiento que se convoca desde las redes de la internet, no convoca a ella una organización política y ni ella es un grupo organizado; no es ni siquiera un club político como el de los jacobinos en Francia, la Sociedad Fabiana de Inglaterra o la Sociedad Secreta La Trinitaria de República Dominicana que encabezó la lucha por nuestra independencia nacional, no es una asociación de personas ni está convocada por una asociación de personas y ni tampoco tiene un programa político de gobierno porque el que se esté luchando. No hay un fin o propósito claramente definido por el que se esté luchando.

La corrupción es sistémica y para que esta deje de existir o sea llevada a su mínima expresión y haya un poco de justicia hay que luchar contra un sistema, y no hablo contra del sistema capitalista tan injusto, porque esta no parece ser la hora del socialismo verdadero como utopía a la que la humanidad no debe renunciar, pero el sistema al que me refiero no ese, porque no podemos pensar en que se va a poder barrer en lo inmediato con todos los modos y formas de producción basados en la división de clases que generan las injusticas y las desigualdades en la sociedad. El que piense que hay que pensar en barrer contra la pequeña propiedad debe ser un orate y no un revolucionario, de ahí el fracaso del socialismo real, entre otras cosas. El sistema del que hablo es el creado por la hegemonía del capital financiero, es el generador de las mayores injusticias sociales, es el modelo económico neoliberal, porque este funciona como un todo ordenado y genera  las grandes desigualdades. Debemos luchar contra las leyes de bancos y contra los bancos mismos, la banca debe ser estatal y no privada y los bancos no tienen porque  tener las AFP y ni las ARS que estafan a las clases populares; pero además, el Estado tiene que eliminar las importaciones de productos genéricos que se producen aquí en cantidades suficientes para abastecer el mercado, si es necesario rompiendo los acuerdos de libre comercio; debe ser eliminado el mercado privado del dólar y otras monedas extranjeras y que sea el Banco Central el que capte los dólares de exportaciones, acabar con las bancas de apuestas y loterías, sólo dejando casino de juegos para los turistas;  y el Estado tiene que poner controles a los precios de los productos en el mercado local, especialmente los productos alimenticios y de consumo popular. Esto es lo primero que hay que hacer, para que tengamos un país más justo. La alianza de clases y de sectores sociales que se debe dar en estos momentos debe ser con todos los que no se benefician del modelo neoliberal basado en la hegemonía del capital financiero, es decir, con todos los sectores y clases sociales que estén opuestos a ese modelo.

La Marcha Verde ha sido un espacio importante para los reclamos populares contra la corrupción, pero no es ella un grupo político organizado y ni tiene una agenda de gobierno. Es necesario articular una organización política, o un frente político, que levante un programa de gobierno, una alternativa al modelo económico neoliberal.

Desde las redes esto no se puede hacer es necesario un tipo de reunión, no la aglomeración de personas en las marchas o manifestaciones que se dan con cada convocatoria desde  las mismas. Probablemente, ni los comunicadores sociales que laboran en la Z-101 y ni si propietario Bienvenido Rodríguez están en la disposición de dedicar tiempo a construir un instrumento político y con un programa de gobierno así como agenda para dirigir la sociedad política, a ser protagonistas de un proyecto así, porque por razones de su ejercicio profesional en la comunicación se verían afectados.

Otro problema que confronta La Marcha Verde es el de los sujetos sociales,  los participantes en ella son sujetos sociales muy diversos. He estado en dos ocasiones en los escenarios de La Marcha Verde, en la primera que se hizo en La Capital y en la del 16 de Julio y en las dos ocasiones he visto una muchedumbre muy grande, en la primera noté que era un evento donde el sujeto más numeroso está constituido por las capas medias y la pequeña burguesía. Tiene toda la lógica este sujeto está vapuleado por la política neoliberal de Danilo Medina, jóvenes y adultos jóvenes profesionales (tal vez con títulos de maestría muchos de ellos)  de esos sectores sociales que no tienen un empleo digno, con móviles tomando fotos, pero de ingresos no tan dignos. También vi personas que se podían identificar hasta por su indumentaria como de los sectores populares, estos no eran tan pocos pero menos que los anteriores. También vi personas, estos eran los menos, que se notaba que no son víctimas del sistema, probablemente algunos productores  agropecuarios disgustados con modelo neoliberal. Otro sujeto social que se ve en La Marcha Verde son algunos dirigentes y militantes de izquierda: Minou, Max Puig Cantizano, Narciso y otros. He visto  personas no vinculadas a la izquierda, como el caso de un dominicano que trabajó como promotor en la Fundación Dominicana de Desarrollo, que hasta hace poco vivió por muchos años en los Estados Unidos. Esos sujetos sociales tan diversos son los que integran La Marcha Verde.

No hay un instrumento político creado a partir de La Marcha Verde ni esta tiene un programa de gobierno como agenda alternativa al neoliberalismo, propiciador este de las grandes desigualdades sociales. De ese modo, con el deterioro de la popularidad de Danilo Medina y del Partido de la Liberación Dominicana, lo que puede ocurrir de cara al 2020, después de La Marcha Verde, es el relevo con el PRM y la continuidad del modelo neoliberal. Nadie espere que en un gobierno del PRM se a enfrentar la corrupción, porque ese partido es uno de los partidos del sistema, la corrupción es sistema y el modelo neoliberal que la genera fue con el PRD que se inició y el PRM es la proyección del PRD de Antonio Guzmán, Jorge Blanco y Peña Gómez.

Al pan pan y al vino vino, si queremos que esto cambie el derrotero no es sólo La Marcha Verde. Continuaremos escribiendo sobre estos temas en otras entregas a El Nuevo Diario.

 

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