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6 de febrero 2026
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Mala decisión, mal comienzo

En el juego de béisbol no solamente se cometen errores en el terreno. Las pifias de los jugadores en acción son las más claras, papables y evidentes. Por tanto, resultan ser las más impresionantes.Pero en la pelota, o propiamente en el negocio de este deporte, también se cometen errores a nivel de gerencia. Solo que […]

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RESUMEN

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En el juego de béisbol no solamente se cometen errores en el terreno.

Las pifias de los jugadores en acción son las más claras, papables y evidentes. Por tanto, resultan ser las más impresionantes.

Pero en la pelota, o propiamente en el negocio de este deporte, también se cometen errores a nivel de gerencia. Solo que estas equivocaciones se revelan después de consumada la “jugada”, no siempre al instante.

El caso que tratamos se refiere al equipo Águilas Cibaeñas, que atraviesa por uno de sus peores comienzos de una temporada.

Los fanáticos aguiluchos, entre los que me encuentro, atribuyen este pésimo inicio a un problema de dirigencia.

Su mánager, Andy Barkett, había sido despedido por el equipo en la temporada pasada, cuando la escuadra mamey atravesaba por un mal momento durante el “todos contra todos”.

Si Barkett fue cancelado por deficiencia de dirección, ¿por qué fue considerado como la mejor opción para volver a dirigir en esta temporada?

¿Cuáles fallas él presentó cuando fue despedido? Y ¿cuáles condiciones le vieron ahora que no se la notaron la temporada pasada para dejarlo seguir como manager?

El manager dirige, no acciona en el terreno, por tanto no puede alegarse que estuvo en un slump (baja producción) y que en esta temporada iba a salir de esa mala racha.

A simple vista parece haber sido una mala decisión repetir a Barkett como manager de las Águilas. Y los resultados están ahí.

Si es que hay escasez de managers en el negocio de la pelota entonces es otro el caso. Pero no parece que es ahí donde radica el problema.

De haber sido otro el dirigente, hoy responsabilizar al capataz de las Águilas hubiese sido una crítica menos justificada por parte de los fanáticos.

POR LUIS BRITO