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6 de febrero 2026
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OpiniónVíctor Elías AquinoVíctor Elías Aquino

Mahatma Gandhi, ejemplo de estudiante en Inglaterra

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RESUMEN

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Realmente, no le deseo a ningún estudiante realizar un curso o instrucción con un educador que le tenga mala voluntad, y que echa a un lado, su labor cuasi sacerdotal para caer en mezquindades y bajezas, que desnaturalizan la docencia.

Ahí está el caso de Mahatma Gandhi, pacifista por naturaleza, político por vocación, pensador, filósofo de la vida, y abogado por demás, que guió al pueblo de La India a obtener su independencia frente a la extraordinaria potencia de Inglaterra.

Aunque, para ser justo, cabe decir que el proceso político de independencia estuvo orientado por Jawaharlal Nehru.

Pero, la vida de Gandhi, está marcada por los desafíos constantes que tensaron su carácter y templaron su vida en el curso de los tiempos. Es así como, estudiando la carrera de Derecho en Londres, Inglaterra, un profesor de apellido Peters le tenía mala voluntad.

En contraposición a ello, el alumno Ghandi nunca bajó la cabeza y eran muy comunes sus encuentros/desencuentros.

Cuentan que, un día Peters almorzaba en el comedor de la Universidad, Gandhi venía con su bandeja y se sentó a su lado, y se halla con un profesor que en lugar de actuar en forma conciliatoria, se comporta de forma altanera,   le dice:
– «Estudiante Gandhi, ¡¡Usted no entiende !! Un puerco y un pájaro no se sientan a comer juntos».

En verdad, puso  o colocó a Gandhi en una situación en extremo difícil, pero de algún lugar recibió iluminación para contestar así:

“-¡Esté usted tranquilo profesor, yo me voy volando!
Y se cambió de mesa.”

Demás está decir, que el educador se llenó de ira, quizás hasta de rabia, y que se percató de que el estudiante ciertamente lo había llamado “puerco”, y debido a esto decidió vengarse en el próximo examen. Lo que no esperaba el educador Peters es que el alumno respondiera con brillantez y forma correcta, impoluta y con claridad sencilla y meridiana cada una de las preguntas.

Quizás, pensando atraparlo en un descuido, el profesor le hace la siguiente interpelación: – «Gandhi, si usted va caminando por la calle y se encuentra dos bolsas, una de sabiduría y otra de dinero, ¿cuál de las dos se lleva?».
Gandhi responde sin titubear:
– «Claro que el dinero, profesor».

A lo que  Peters alude diciendo:  – «Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría, ¿no le parece?

Gandhi responde: «Cada uno toma lo que no tiene, profesor».

El incidente final es este:
El profesor ya histérico escribe en la hoja de examen: «IDIOTA » y se la devuelve al joven.

Ghandi toma la hoja y se sienta… al cabo de unos minutos se dirige al profesor y le dice:
– «Profesor Peters, usted me ha firmado la hoja, pero no me puso la nota».

 

Hay una moraleja que vale la pena recordar, “si permites que una ofensa te dañe…Te dañará. Pero si no lo permites, la ofensa volverá al lugar de donde salió”. Ese era Gandhi…

Su vida,  la vivió contra el reloj, desde 1919 perteneció abiertamente al frente del movimiento nacionalista indio.

Sus biógrafos  destacan que su influencia moral sobre el desarrollo de las conversaciones que prepararon la independencia de La India fue considerable, pero la separación con Pakistán lo desalentó profundamente.

Murió asesinado por la barbarie,   Nathuram Godse, un fanático integracionista hinduista, lo asesinó el 30 de enero de 1948 a la edad de 78 años, y  sus  cenizas fueron arrojadas al río Ganges.

 

 

Por Víctor Elías Aquino

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