RESUMEN
Lula, al pronunciar el discurso de toma de posesión para el ejercicio de un tercer mandato, llora desconsoladamente ante la injusticia de la desigualdad que carcome y destruye a su país.
Y llora porque en sus dos períodos de gobierno gobernó de manera ejemplar llevando su país al estadio del desarrollo económico y reduciendo muy significativamente los indignantes niveles de pobreza y de desigualdad.
Y mejoró sustancialmente la educación a todos los niveles.
Luiz Inacio Lula da Silva no pudo contener las lágrimas que salían de lo más profundo de su corazón al contemplar y vivir el desastre de sociedad en que ha dejado Bolsonaro a Brasil.
Y la gran tarea de Lula es reconstruir a Brasil moral y materialmente.
En la materialidad de la historia de Brasil entran de manera sobresaliente y agitada la pobreza y la desigualdad.
En la sociedad del atraso que construyó Bolsonaro están aposentadas la pobreza y la desigualdad en los estómagos, los cerebros y las vidas de los brasileros.
Y la pobreza y la desigualdad se han agigantado tanto que los pobres consiguen “comida” en los basureros y la desigualdad convertida también en otro gigante de la destrucción es de renta, de género, de raza, en la educación, en la salud, en la representación política, en fin, en todas las estructuras y actividades de la sociedad: las riquezas de la sociedad están concentradas en el 5% de la población.
Lo que significa que el 95% es víctima de la de la desigualdad más espantosa y desastrosa. También la pobreza extrema es agravada al máximo por el imperio de la desigualdad.
Lula, el gigante de la lucha contra los demonios de la pobreza y de la desigualdad, ha asumido, entre lágrimas y sollozos del alma, el firme compromiso de devolverle a Brasil la dignidad perdida.
Lula también tiene el ineludible compromiso de reconstruir a Brasil para devolverle la dignidad perdida de país desarrollado.
Aunque hay que saberse manejar frente a la oposición, sobre todo por su peso en el Parlamento, hay que transitar con pasos firmes el camino de la institucionalidad.
En el camino de reconstruir seriamente la sociedad brasilera hay que reconstruir a pasos firmes el camino de la institucionalidad.
Cuando un presidente como Lula llora amargamente ante la realidad encontrada en su país está expresando todo el sentir de su ser ante el desastre encontrado.
El cambio se impone por necesidad.
El gobierno y el Estado se imponen el cambio por necesidad.
Aunque Lula como gobernante, y como político en general, siempre ha asumido el cambio por convicción.
Dr. Víctor Manuel Peña
Datos: El autor es economista, abogado y miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo
