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11 de marzo 2026
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OpiniónNelson MarteNelson Marte

Lucha anticorrupción, imperativo republicano

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RESUMEN

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Honrando su compromiso de introducir cambios fundamentales en la sociedad dominicana, el presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno están librando una coherente y firme lucha por erradicar la corrupción y la impunidad, factores que -entre otros-, han causado el grave deterioro ético y el desorden que observamos en muchos aspectos de la vida dominicana.

Aunque en el pasado reciente fue instalada una matriz comunicacional dirigida a quitar importancia a esos dos males, y a banalizar el tema, proclamándose que “aquí corruptos somos todos”, y usando “influencers” propagando que a la gente no le importa la corrupción sino la comida.

Pero resulta que precisamente los miles de millones de pesos robados es dinero público que quita de la boca la comida a la gente y a su bienestar general, obstaculizando que nuestro pueblo disfrute los beneficios del desarrollo integral y el bienestar social.

La Ley de Extinción de Dominio para Decomiso Civil de Bienes Ilícitos es una última herramienta anticorrupción que debió ser aprobada en uno de los gobiernos de los presidentes Leonel Fernández (2008-20012, ó de Danilo Medina (2012-2020), pues como proyecto de ley data de 2009.

Abinader y el PRM arribaron al poder con toda una estrategia para erradicar la corrupción y la impunidad, pues en esa dirección las iniciativas incluyen no sólo el instrumento promulgado el jueves.

Desde el día inaugural día de su gobierno el presidente Abinader designó a Miriam Germán Brito y a Yeni Berenice Reinoso, magistradas de probada integridad, como procuradoras General y Adjunta, para que encabezaran un proceso de fortalecimiento de la independencia del ministerio Público, paso decisivo en el mejoramiento de todo el deteriorado sistema judicial encontrado.

En su estrategia profiláctica, Abinader tiene concebido, y propuso a la sociedad, un conjunto de cambios en la Procuraduría General de la República, pero la oposición política boicoteó la reforma constitucional requerida para hacer esos cambios, al parecer convencidos dirigentes que han ejercido el poder, de que tanta independencia eventualmente podría perjudicarlos.

Existe otra herramienta fundamental para esta importante batalla, que es la reforma de la Ley de Compras y Contrataciones de Bienes, Servicios, Obras y Concesiones Públicas, con cuya aprobación también se ha comprometido el mandatario, como informó el 1 de julio mientras conversaba con periodistas en la fiesta de celebración de la independencia de Estados Unidos.

Mientras corre la aprobación de esas normas, Abinader ha adoptado medidas concretas para lograr un saneamiento en la gestión de los fondos públicos. El presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patria, Juan Pablo Uribe, recordaba en San Francisco de Macorís, el Día de Duarte, que el presidente Abinader ha dado señales muy claras a los servidores públicos para que sepan a lo que se atienen en materia ética, dejando en claro que puede tener amigos, pero no cómplices.

Otra medida presidencial importante en esta estrategia es la Reforma y Modernización de la Policía Nacional, cuerpo que ha cumplido mal su principal misión que es la de preservar “vidas y haciendas” de los ciudadanos.

Las reformas y los cambios que está liderando el presidente Abinader son mejorables, como todo producto humano. Mientras tanto es imperativo que quienes estamos interesados en darle un corte radical al caos y el desorden que han predominado en nuestra sociedad, respaldemos las acciones presidenciales que contribuyen a que el país asuma la fisonomía y las características de una verdadera república, Dominicana.

Por Nelson Marte

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