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1 de enero 2026
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3 min de lectura Internacionales

Los Verdes se reactivan como contrapeso positivo ante elecciones regionales en el este Alemania

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EL NUEVO DIARIO, ALEMANIA (EFE).– Los Verdes se han reactivado como contrapeso positivo a la derecha radical en el este de Alemania, donde el domingo se celebran unas elecciones regionales marcadas por la erosión de los grandes partidos y el auge ultra.

«Aquí se decide la dirección futura de la democracia (…) Hay que alzar la voz contra la corriente cada vez más dominante de la ultraderecha», afirmó el líder de los Verdes, Robert Habeck, desde Potsdam, la capital de Brandeburgo, el «Land» que rodea Berlín.

De pie, ante un auditorio integrado principalmente por jóvenes sentados en círculo como si escucharan a su profesor, Habeck convirtió el mitin con que cerró su campaña para esos comicios en una especie de clase abierta a preguntas del alumnado.

Habeck disputa desde hace meses el puesto de político mejor valorado a la canciller Angela Merkel y los Verdes es el partido que mejor conecta con la principal preocupación actual de muchos alemanes -la crisis climática-.

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Los sondeos apuntan en Brandeburgo a un pulso por el primer puesto entre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y la socialdemocracia del primer ministro regional Dietmar Woidke, que podría necesitar a los Verdes para mantenerse en el poder.

Todo apunta a que los ecologistas se convertirán el domingo en la única formación -junto a AfD- que crece, en contraste con la caída de votos que se perfila para conservadores y socialdemócratas.

Los sondeos pronostican que subirán al 14 % en Brandeburgo y al 11 % en Sajonia -el otro «Land» donde también hay regionales el domingo-, lo que de materializarse significaría que doblan los resultados de 2014.

Son los enemigos declarados de la AfD y los mítines ultras se han convertido en un repertorio de pullas contra el partido, al que acusan de pretender prohibir cuanto hace agradable la existencia.

«Practican la histeria climática», apunta Andreas Kalbitz, líder de la AfD en Brandeburgo, hoy de campaña en Kollwitz, según el cual los Verdes convierten un verano cálido y soleado, como el actual, en «motivo de pánico».

«Si fuera por los Verdes desaparecerían los vuelos baratos a Mallorca», repite en cada mitin la jefa del grupo parlamentario de la AfD en el Bundestag (Parlamento), Alice Weidel.

Los ecologistas son el diablo para los ultras y también el partido más cercano para quienes secundan las concentraciones de rechazo a la AfD que acompañan casi todos sus mítines, separados por cordones de seguridad policiales.

Centenares de personas, sean escolares seguidores de la activista sueca Greta Thunberg o adultos -a menudo familiares de los primeros-, se han movilizado para demostrar que, pese al revuelo mediático que envuelve a la AfD, en la región otro voto es posible.

«Nosotros somos más» o «Todos claramente contra los nazis», son algunos lemas que se leen en sus pancartas. «Incluso si llegan al 20 %, hay que pensar en el 80%, en los que no les votaremos jamás», comentaba a Efe Elke Wiedermann, la madre de uno de esos escolares.

En Potsdam, capital de Brandeburgo, como en las otras ciudades de este «Land», la presencia de carteles de los Verdes es semejante a los de la AfD.

En sus pueblos más pequeños, los únicos carteles colgados en las calles, a cuatro días de los comicios, son de la ultraderecha.

«Somos los únicos que les representamos a todos. Estamos donde no llegan los demás», afirma Kalbitz, el líder de la AfD en un estado federado que, como todo el este de Alemania, se ha ido despoblando entre sucesivas olas de migración hacia el oeste.

Brandeburgo, con 2,5 millones de habitantes es el segundo en «Land» de menor densidad de población de Alemania -85 por km2-. La incidencia del voto ultra, en un país con 82 millones de habitantes, debería ser poca.

Pero una AfD convertida en primera fuerza en el «Land» que envuelve Berlín sacudiría el panorama político de Alemania. EFE