RESUMEN
Por: Dr. Amado Alejandro Báez
La ausencia de regulación y estándares en el ámbito médico-legal y la tendencia creciente hacia la criminalización de la práctica médica en la República Dominicana plantean serios riesgos tanto para el ejercicio de la medicina, como la economía de la salud y el valor de los servicios médicos entregados a los pacientes.
Es fundamental recordar que el mejor interés del paciente siempre debe ser nuestro norte. Es importante destacar que los servicios de salud en la República Dominicana, tanto para los ciudadanos dominicanos como para el turismo médico, deben centrarse en generar valor para el paciente. El valor, como concepto económico, integra la calidad y los resultados sobre los costos. En el sistema de salud, nuestra responsabilidad es brindar los mejores servicios a nuestros pacientes, buscando siempre mejorar su bienestar y su experiencia en la atención médica.
Es crucial que se establezcan estándares y regulaciones claras, éticas y equitativas que repercutan en el ámbito médico-legal para evitar que el avance sin control de demandas tenga consecuencias negativas para la salud pública y el ejercicio profesional de la medicina en la República Dominicana.
Se estima que el aumento descontrolado en los litigios y demandas médicas podría tener un impacto devastador en la macroeconomía de la salud del país representando hasta un 13-15% de carga económica adicional al sistema. En condiciones actuales y proyectadas el sistema simplemente no va a soportar esta carga, lo que puede llevar a consecuencias devastadoras y hasta un posible colapso sobre todo afectando la práctica privada y pequeñas clínicas.
El aumento en demandas médico-legales implicaría mayores gastos y menos rentabilidad para los profesionales de la salud. Esto podría desvalorizar la profesión médica y desmotivar a quienes la ejercen. Especialidades médicas expuestas a un mayor riesgo, como emergencias, cuidados críticos, obstetricia y especialidades quirúrgicas, podrían experimentar un aumento en el descontento y el burnout entre los profesionales de la salud. El clima de incertidumbre y riesgo asociado con la práctica médica podría disuadir a los jóvenes de elegir la medicina como carrera, lo que podría tener repercusiones a largo plazo en la disponibilidad de profesionales de la salud en el país.
Los estándares éticos médico-legales si están diseñados para proteger al paciente (y los sistemas de salud). Pero es imperativo establecer regulaciones claras y equitativas para evitar las consecuencias perjudiciales. Si bien es cierto que existen oportunidades para mejorar la calidad asistencial y el valor de los servicios médicos. Expresamos respeto por nuestros profesionales del derecho que ejercen éticamente en defensa de los necesitados. Pero es una falsa afirmación hablar que las demandas médicas mejorarán la calidad; de hecho, es más probable que empeoren el valor debido a la carga económica que representan. En lugar de promover una mejora en la calidad de la atención médica, las demandas excesivas y no reguladas pueden desviar recursos y atención de aspectos fundamentales de la atención al paciente, lo que finalmente afectaría negativamente la experiencia del paciente y la eficiencia del sistema de salud en general los médicos serían los más afectados. Simplemente decir que más demandas van a llevar a mejor calidad asistencial es como decir que la guerra es el mejor instrumento para lograr la paz.
Además, sin regulaciones con las crecientes demandas legales afectando el ejercicio médico, es muy probable que algunos inescrupulosos se “especialicen” en casos de presunta mala práctica. Lo que podría conducir a un aumento en prácticas de extorsión con amenazas hacia clínicas y médicos, resultando en un impacto negativo en su reputación y situación financiera. Las especialidades médicas expuestas a un mayor riesgo, como emergencias, cuidados críticos, obstetricia y especialidades quirúrgicas, podrían enfrentar un críticos aumento en el descontento y el agotamiento entre los profesionales de la salud.
La regulación adecuada en el ámbito médico-legal y defender una práctica ética son esenciales para garantizar y proteger los derechos fundamentales de los pacientes. Si bien es importante reconocer la labor de los profesionales del derecho, debemos evitar que un aumento descontrolado de demandas por presunta mala práctica médica afecte negativamente el sistema de salud. Nuestro enfoque debe estar siempre en el bienestar del paciente, buscando mejorar la calidad asistencial y brindar los mejores servicios médicos posibles. Esto requiere un equilibrio entre la protección de los derechos de los pacientes y el apoyo a los profesionales de la salud en su labor diaria, con el objetivo final de garantizar una atención médica de calidad y un sistema de salud sostenible en el tiempo.
Podemos concluir con una serie de preguntas que aún no tienen clara respuesta:
1. ¿Quién lleva la responsabilidad de definir el marco médico-legal, estándares de atención y las regulaciones del sistema?
2. ¿En qué medida contribuye el desinterés de la comunidad médica en temas de actualización, certificación y recertificación a la calidad del sistema de salud?
3. ¿Cómo afecta la falta de inversión en esquemas de prevención y epidemiología hospitalaria como instrumentos proactivos a la eficiencia del sistema de salud?
4. ¿De qué manera los pobres esquemas de pago y compensación por servicios de salud influyen en la calidad y accesibilidad de la atención médica?
5. ¿Qué régimen de consecuencias existe para aquellos que desvirtúan el ejercicio legal y generan mayores problemas y deficiencias en el sistema de salud?
