EL NUEVO DIARIO, SAN JUAN, PUERTO RICO. – Más de una cuarta parte del café que se consume en Puerto Rico es importado desde la República Dominicana. Las compras puertorriqueñas. a Santo Domingo ascendieron a 110 mil quintales, el último año, cubriendo todo el déficit cafetalero provocado por la insuficiente producción nacional.
El coordinador del programa de compraventa de café de Puerto Rico, Edwin Ocasio, dijo que las plantaciones del país rindieron en 1980 un total de 265 mil quintales, de los 400 mil que necesita este país de más de tres millones de habitantes para cubrir su consumo.
El café puertorriqueño, que en otras épocas se sirvió en las mesas de los Papas por ser uno de los de mejor calidad del mundo, es hoy más caro que el importado, incluido el de Colombia.
Ocasio dijo a la agencia EFE que el mejor precio pagado al agricultor puertorriqueño es un incentivo para la continuada producción del grano, que se vende al detalle al precio de dos dólares con 87 centavos por libra.
El café dominicano tuvo un precio promedio durante 1980 que fluctuó en la bolsa de valores de Nueva York entre los 155 y los 170 dólares por quintal.
El producto dominicano llega a Puerto Rico semitostado al diez por ciento, para evitar el peligro de plagas, y luego se tuesta aquí para satisfacer el gusto del café «cargado» y fuerte de los puertorriqueños.
La industria cafetera nacional sufrió una grave crisis en la década de los sesenta, al bajar la producción a menos de 200,000 quintales al año.
Las malas condiciones meteorológicas, las plagas y los bajos precios el mercado contribuyen a este descenso en las cosechas.
Para reducir la dependencia del café extranjero, las autoridades puertorriqueñas no solo han apoyado el precio pagado a los agricultores, sino que han creado un programa de incentivos para que los caficultores vuelvan a las tierras abandonadas.
El gobierno espera que Puerto Rico vuelva a ser autosuficiente e incluso pueda exportar con un plan quinquenal que elevaría la producción nacional a 450,000 quintales de café.
Para animar a los agricultores, el gobierno ha prometido donar mil dólares por cada cuerda de terreno (3.930 metros cuadrados) que se siembre con café, y dos quintales de fertilizantes por cada quintal producido.
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