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16 de febrero 2026
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OpiniónRolando FernándezRolando Fernández

“Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. ¡No cabe duda!

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

Tremenda frase sociológica esa, con efectos demostrativos más que a la vista. En el marco de la llamada democracia representativa son las poblaciones las que ponen y quitan gobiernos, a través del voto popular en las urnas.

Y claro, es la concienciación lograda la que hace inclinar la balanza hacia los que en verdad les puedan representar, y administrar con la pulcritud las cosas públicas. De lo contrario, los desastres nacionales se hacen inminentes.

Sobrados ejemplos se tienen en la actualidad, como el caso de la nación dominicana, considerada por alguien en el ayer como “Una Tacita de Oro”, pero muy mal administrada, debido a lo cual padece sobremanera de crisis bastante lacerantes.

Y es que, desde hace a varias décadas es el mismo pueblo quien   le ha puesto ocasionalmente en manos del gansterismo político local, corruptos y oportunistas en grado sumo, como el que en la actualidad se está poniendo en evidencia, y hace gala de la representación de los dominicanos.

Solamente un ciego, o tarado mental por completo, no se está dando cuenta de la senda tortuosa por la que viene transitando este país, como del inminente descalabro que le espera, a partir de la pesada duda concertada con el exterior; la corrupción estatal rampante prevaleciente; los grandes negocios políticos que se hacen, y que como es lógico suponer, van en desmedro obvio de los diversos sectores productivos internos. De otro lado, la delincuencia y criminalidad in crescendo cada vez; las actividades de narcotráfico que se verifican; y, la penetración cultural desgarradora de los valores ciudadanos.

Cuando se escucha a determinados políticos, y periodistas (verbigracia, la trilogía Sibilio, Zapete, Holguín, entre otros), como a economistas, que lucen no ser corporativos, sino independientes, abordar una serie de temáticas de trascendencia sobre la cruda realidad nacional, cualquiera hasta se arrepiente de ser dominicano, y el único deseo que le asalta es, el de desgaritarse de este país.

Muy penoso es el escenario que se observa en esta nación; pero, lamentablemente, es para lo que el pueblo ha venido sembrado desde hace años ya, y sin esperanza de que el cambio de actitud necesario se produzca en el mismo; con una juventud que debería ser la más llamada a impulsar las reivindicaciones necesarias, por el funesto legado que habrá de recibir, y que solo hoy está inclinada por los ritmos de la bachata y el reguetón. Además, pensando en las gorras de marcas para tapar las estupideces que le cruzan por la cabeza.

Adicionalmente, en llenar los cuerpos de tatuajes; el uso de piercings hasta en el ombligo; ropajes estrafalarios, incluidos los pantalones llenos de agujeros exhibicionistas, al último guay de la moda; Y, cuando no les inspira, la drogadicción, el sexo degenerado, como los ritos satánicos, entre otras cosas deplorables.

Los poderes regentes, políticos y económicos, con el concurso de la nociva televisión nacional y extranjera, sin filtro alguno, como la deficiente educación local “adocenante”, a pesar de los aspavientos oficiales, se están encargando de todo.

De seguir como va, este país habrá que cerrarlo dentro poco, y botar la llave. ¿Culpable quién? ¡El mismo pueblo “que viste y calza” !; que después de dejarse comprar con pica pollos, potes de ron, o RD$500, para comer dos días, si acaso, entonces sale quejándose a las calles, y llorar por los sufrimientos de todo tipo a que le someten los políticos. cuando se enganchan en los cargos públicos.

Respuesta obvia que debe recibir, el mensaje parcial que encabeza: “se tienen los gobiernos que se merecen”. ¡Son las cosechas de las siembras realizadas

 

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