RESUMEN
La estrategia de la Pedagogía Fronteriza busca la satisfacción de algunas legendarias necesidades del aula y para ello trabaja los fundamentales propósitos de la crítica, ese análisis fecundo, que nos lleva a hacernos juicio sobre una situación, una personal o un cualquier aspecto material al que se enfrenta un individuo. Pero, como dijimos anteriormente, los fines educativos que fundamentan esta pedagogía buscan desarrollar, en primer lugar, formas de transgresión a partir de los cuales sea posible desafiar, para redefinir los limites existentes. Se trata de dar una mirada crítica al proceso de socialización que hace la escuela. La acción de transgredir resulta en desobedecer normas, pautas o reglas establecidas previamente y se asocia a la crítica sobre las costumbres o tradiciones.
El desarrollo de formas de transgresión, busca trabajar una conducta de no seguimiento a los mandatos sin al analizarlo, perjudica en sentido general o particular al status quo.
En segundo lugar y para apuntalar el criterio anterior, esta pedagogía tiene la finalidad de desarrollar condiciones en las que los estudiantes puedan leer y escribir dentro y en contra de los códigos culturales existentes. Cualquier persona del planeta es, primero, un habitante de su propia nación, por lo que, sus pensamientos y emociones están impregnados por los acontecimientos históricos de su propia cultura, dando forma no solo al carácter nacional, también influencia al individual. Lo anterior hace peculiar la nación donde nace un ciudadano y esa peculiaridad la desarrolla cada uno de los nacidos en ese territorio.
Es por esa razón, que en toda la existencia de las personas, van presentándose (en gran medida), estas manifestaciones culturales, modelando sus reacciones psicológicas.
Esa peculiaridad nace de la cultura del país y las costumbres que han sido impuestas desde el poder durante toda la existencia de la nación. De ahí, que la Pedagogía Fronteriza busque espacio en la formación del alumnado, para analizar con visión crítica, esa influencia emocional que proviene la experiencia familiar y social. Esta influencia resulta de la experiencia de vida, la que, a través de las emociones, va creando las imágenes tangibles de las personas. Como sabemos la aparición de una imagen tangible determina el proceso de pensamiento y va dando forma a nuestras acciones.
Esto significa, que la imagen tangible convierte a los entes sociales, en lo que son realmente. Es decir, que personas de diferentes países, que tienen en común la naturaleza humana, tienen un “subconsciente colectivo”, “un inconsciente cultural”, pero, un Código Cultural distinto
Es por esa razón, que la Pedagogía Fronteriza, introduce la palabra “crítica” (que proviene del latín “criticus”, que designa al juez de obras del espíritu como también a la filosofía crítica). Desde ese concepto, se asume la crítica, para poder crear espacios que produzcan nuevas formas de conocimiento, subjetividad e identidad.
La crítica objetiva, denominada también crítica científica, procura hacer una evaluación con criterios objetivos sobre un determinado asunto. En cambio, la crítica subjetiva, busca establecer una opinión sin esconder un punto de vista particular. La identidad es un fenómeno subjetivo, de elaboración personal, que se construye simbólicamente en procesos de interacción con otras personas. Este fenómeno se encuentra ligado al sentido de pertenencia con aquellos con quienes compartimos características comunes. Estas tres cuestiones son tomadas en cuenta por la Pedagogía Fronteriza en su actitud crítica y muchas veces irreverente.
Esta Pedagogía en la búsqueda de sus objetivos, procura acentuar el lenguaje de lo político, cuando examina cómo las instituciones educativas con sus contextos, y el conocimiento, junto a las relaciones sociales, se inscriben en el poder de forma distinta. También examina el lenguaje de lo ético, para comprender, cómo las relaciones sociales y los espacios van desarrollando juicios, que exigen y conforman diferentes formas de respuesta a los demás.
Los profesores en la Pedagogía Fronteriza asumen la idea de que “el conocimiento y las capacidades” son los principales contenidos educativos, y ellos deben ser desarrollados a través de su labor docente, siempre y cuando estas puedan generar “oportunidades de armar ruido, de ser irreverentes y vibrantes” (Giroux, 2000, p. 8). Desde esa posición, el conocimiento, las destrezas, las habilidades y los valores son convertidos en contenidos educativos y se vuelven necesarios para que los estudiantes alcancen negociaciones en forma crítica acerca de los límites culturales que le presenta la sociedad.
La consecuencia de esta situación convierte al estudiante en transformador del contexto en donde se desempeña.
Los libros utilizados como textos o como consultas en las asignaturas son el principal insumo de la Pedagogía Fronteriza para poder desarrollar los contenidos ya enunciados como propuesta educativa del profesor Giroux. Pero estos textos, son condicionados para ser entendidos como “construcciones históricas y sociales determinadas por el peso de lecturas heredadas y especificadas.” Esto significa, que se toman en cuenta dos cuestiones objetivas acerca del origen de los textos, uno: nacen bajo influencia de intereses y dos: están matizados por la experiencia particular del autor.
Por Francisco Cruz Pascual
