Luego de las declaraciones del pasado 19 de mayo del presidente Luis Abinader, en las que informó al país, de manera categórica, que no tiene la intención de aspirar a un tercer mandato en 2028, se ha levantado un grupo de líderes jóvenes del Partido Revolucionario Moderno (PRM) manifestando sus intenciones de optar por la primera magistratura. Aspectos positivos para el fortalecimiento de la democracia; ahora bien, la gran pregunta es: ¿Es este el momento?
Realizar visitas a medios para dar declaraciones sobre «la cercanía” con Abinader, alabar su buena gestión, dejar entre líneas la idea de que representan “la continuidad” de su obra, contar con una camada de voceros mediáticos que lo designan como “el elegido” o afirmar de manera orgullosa “tengo tantos legisladores o dirigentes que responden a mí”, no es más que un reflejo del desconocimiento ante lo que en realidad significa gobernar.
Al analizar nuestra historia, los expresidentes, antes de dirigir los destinos del país, han recorrido un largo trecho construyendo, abiertamente y desde la oposición, un perfil de opción de poder. Han desafiado su realidad y desarrollado un liderazgo orgánico, sin tener la fuerza que da un lapicero. ¿Un lapicero? Sí, la firma que otorga poder de nombramientos, administración de fondos públicos y todo lo que consigo trae ser funcionario de un Estado como el nuestro, donde, no es un secreto para nadie, un funcionario público de primera línea es lo más cercano a un dios en la tierra.
Los precandidatos a la candidatura presidencial del PRM para 2028 deben recorrer un camino político propio, con aspiraciones y propuestas claras e independientes de otros liderazgos, conocer las necesidades reales y desarrollar una visión con compromiso social que les permita representar al perremeísta y gobernar para las y los dominicanos. Hoy, al observar el entorno, es importante hacer un llamado a la prudencia, pues un buen líder debe saber identificar cuándo es el momento oportuno. Quizás, quien está más “cerca”, es quien está más lejos.
Por Julia Muñiz Suberví
