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3 de abril 2026
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OpiniónKeven RodríguezKeven Rodríguez

Los políticos y los medios: Del ruego en campaña al desprecio en el poder

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RESUMEN

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Durante la campaña electoral, los políticos recorren cada medio de comunicación, sin importar su alcance, su audiencia o su línea editorial. Tocan las puertas de programas de televisión, radio y podcast, buscan entrevistas en medios digitales y hasta en espacios independientes en redes sociales. En ese momento, la prioridad es clara: ser escuchados, posicionar su mensaje y ganarse la simpatía de los votantes.

Pero una vez llegan al poder, la historia cambia. De repente, los medios que les abrieron las puertas dejan de ser importantes. Ahora, con la victoria asegurada, algunos políticos se dan el lujo de “evaluar” a qué programas asistir y en cuáles medios pautar publicidad, dejando de lado a quienes los apoyaron en su ascenso. Lo que antes era una relación de interés mutuo se convierte en un juego de poder donde muchos comunicadores son ignorados, humillados y hasta denigrados.

Los mismos espacios donde antes rogaban por una entrevista, ahora son descartados con excusas absurdas o, peor aún, con un silencio absoluto. Ya no necesitan exponer sus ideas ni pedir apoyo, porque el objetivo ya fue cumplido. Es ahí donde se revela su verdadera naturaleza y el desprecio hacia quienes en su momento les sirvieron como plataforma.

Pero más allá de la falta de gratitud, este comportamiento deja al descubierto algo aún más preocupante: el manejo arbitrario de la publicidad estatal y los fondos destinados a la comunicación. Se premia a ciertos medios y se castiga a otros, no por su calidad periodística o su impacto en la sociedad, sino por conveniencia política. Se establecen filtros basados en alineaciones personales y no en el derecho de la población a estar informada desde diversas perspectivas.

Este ciclo se repite elección tras elección. En campaña, todos los medios son importantes. Después de la victoria, solo lo son aquellos que convienen al nuevo poder. Y así, la comunicación, en lugar de ser un canal de conexión entre el gobierno y el pueblo, se convierte en un instrumento de manipulación y exclusión.

Es momento de que los políticos entiendan que los medios de comunicación no son herramientas desechables. La relación con la prensa debe ser de respeto y reconocimiento, no de oportunismo y desprecio. Porque al final, cuando termine su período y necesiten nuevamente una cámara, un micrófono o un espacio digital, ¿Dónde buscarán ser escuchados?

Por Keven Rodríguez – Comunicador y analista de opinión

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