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9 de enero 2026
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OpiniónJosé Alberto BlancoJosé Alberto Blanco

Los pinos de La Manacla: raíces de memoria y justicia

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Hace trece años, acompañado de un grupo de jóvenes de la provincia Valverde y del entonces ministro de la Juventud, Lic. Franklin Rodríguez, tuve el privilegio de visitar la comunidad Diferencia, La Manacla, en San José de las Matas. En aquella visita, sembramos decenas de árboles de pino en el entorno del espacio acondicionado para rendir tributo a los héroes y mártires del movimiento 14 de Junio (1J4), liderado por el Dr. Manolo Tavárez Justo. Aquellos hombres fueron asesinados en las proximidades, tras ser engañados por los gobernantes de facto del triunvirato, cuando encabezaban una expedición armada cuyo objetivo era restaurar la constitucionalidad del gobierno del Prof. Juan Bosch en 1963, derrocado mediante un golpe de Estado.

En esa ocasión prometí volver, no solo para observar el crecimiento de los árboles que habíamos sembrado, sino también para llevar a mis hijos, quienes entonces eran muy pequeños y no pudieron acompañarme. Hoy, con alegría y satisfacción, cumplí esa promesa. Junto a mis hijos Alberto Nicolás, Alberto José y su novia Melody, y Alba Nicole, recorrimos los trillos que conducen al monumento erigido en las encumbradas montañas de la Cordillera Central en honor a Manolo y sus compañeros.

El árbol que sembramos Franklin y yo se alza ahora grande y frondoso, símbolo vivo de resistencia y esperanza. Los demás pinos sembrados por los jóvenes de Valverde también han crecido, forestando el entorno de este espacio histórico. Cada rama y cada hoja son testimonio de que la memoria florece cuando se cultiva con compromiso.

Volver a La Manacla con mis hijos no fue solo un acto de recuerdo, sino de continuidad generacional. Los árboles que hoy se elevan hacia el cielo representan la permanencia de los ideales de justicia, democracia y dignidad que defendieron los mártires del 14 de Junio. Son raíces de memoria que nos recuerdan que la lucha por la libertad nunca se pierde, sino que se transforma en legado.

La experiencia reafirma que la historia no se honra únicamente con monumentos, sino también con acciones vivas que conectan pasado, presente y futuro. Sembrar un árbol es sembrar esperanza; verlo crecer es constatar que la justicia y la verdad, aunque puedan ser golpeadas, siempre encuentran la manera de renacer.

Los pinos de La Manacla nos llaman a mantener viva la memoria, a transmitirla a las nuevas generaciones y a seguir defendiendo la democracia con la misma valentía con que lo hicieron Manolo Tavárez Justo y sus compañeros.


Por José Alberto Blanco
21 de diciembre 2025.

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