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27 de enero 2026
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OpiniónCésar A. Fernández F.César A. Fernández F.

Los músicos pagos tocan malo

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RESUMEN

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El reciente apagón en el Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA) deja al desnudo lo que venimos advirtiendo: cuando el gobierno se entrega a la improvisación y al negocio fácil, el pueblo paga las consecuencias.

El PRM renovó el contrato con los mismos administradores de AERODOM hasta el 2060. Sí, hasta el 2060. Y ya se celebran con maletas en mano, porque el dinero fresco entró al fisco. Pero, ¿qué garantía real tiene la ciudadanía de que ese contrato no será otro “negocio redondo” para unos pocos y un dolor de cabeza para la mayoría?

El contrato en números

El acuerdo anunciado a bombo y platillo contempla:
• Pago inicial: US$775 millones.
• Inversión prometida en mejoras: US$830 millones.
• Obras viales financiadas con esos fondos:
• Paso a desnivel en Pintura: US$148 millones.
• Tramo República de Colombia–Los Próceres: US$108 millones.
• Puente levadizo sobre el Ozama: US$50 millones.
• Unidad traumatológica en San Cristóbal: US$15 millones.
• 139 obras menores en todo el país: US$18 millones.

El listado parece impresionante. El problema es la confianza. Si en pleno 2025 el principal aeropuerto del país se queda sin energía eléctrica, ¿cómo creer que obras tan sensibles se ejecutarán con calidad y sin vicios ocultos?

Un país que compra promesas y recibe apagones

El Gobierno y AERODOM nos vendieron resiliencia, modernidad y eficiencia. Lo que recibimos fue un apagón vergonzoso, un aeropuerto colapsado y un país en ridículo frente al mundo.

La pregunta es simple: ¿dónde estaba el plan de contingencia? O, peor aún, ¿también se fue con las maletas de quienes celebraban la firma del contrato?

Un gobierno de discursos, no de soluciones

Aquí está la verdadera tragedia: se repite la misma historia. Mucho ruido mediático, mucha propaganda, pero poca planificación y menos respeto a la seguridad ciudadana.

Lo que ocurrió en el aeropuerto no es un hecho aislado: es la consecuencia natural de un gobierno que gobierna con titulares, no con resultados.

Conclusión: música desafinada

Cuando los músicos pagos tocan, tocan mal. El contrato con AERODOM es, hasta ahora, un concierto desafinado de cifras alegres, promesas huecas y negligencia operativa.

Hoy, la realidad es más clara que nunca: ni aeropuerto confiable, ni obras garantizadas, ni transparencia en la gestión. Solo un gobierno funesto que improvisa y juega con la confianza del pueblo.

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