RESUMEN
En las sociedades capitalistas existen el sector capitalista y el sector obrero.
El sector obrero por lo general se organiza en sindicatos. Es en los sindicatos que se desarrolla el liderazgo obrero que es un liderazgo corporativo.
Los dueños de empresas, es decir, el sector capitalista se organiza en entidades corporativas.
Los sindicatos como entidades corporativas asumen ante el empresariado y el Estado la defensa de los intereses de los obreros y de los trabajadores en sentido general.
Las entidades corporativas de los capitalistas o empresarios asumen la defensa de sus intereses ante el Estado.
Tanto los sindicatos como las entidades empresariales establecen relaciones y contactos con los partidos políticos, sobre todo, con los partidos mayoritarios porque tienen vocación de poder político, es decir, pueden disponer del poder que concentra el Estado en cualquier momento.
Hay partidos mayoritarios que son del sistema vigente y otros que se consideran asimismo progresistas.
El ser nominalmente de derecha o de izquierda no define por si mismo que un partido sea progresista o no.
Generalmente los partidos de derecha establecen relaciones muy sólidas con las entidades corporativas del sector empresarial y viceversa.
Generalmente los sindicatos y centrales sindicales tienden a establecer relaciones con los partidos progresistas.
Los liderazgos corporativos están muy limitados por los intereses de grupos que asumen y defienden.
Los liderazgos corporativos por lo general no actúan en función de los intereses generales de la nación y del pueblo.
Los que más se acercan a los intereses generales de la nación y del pueblo son los liderazgos corporativos a nivel de la clase obrera.
Un partido de derecha es casi imposible que sea un partido progresista, pero si se define de izquierda no necesariamente es progresista.
En República Dominicana hay muy pocos partidos realmente progresistas.
Y el gran problema de la mayoría de los partidos políticos en nuestro país es que no están preparados para ejercer el poder de manera correcta, de tal manera que el Estado cree un marco de estabilidad y seguridad general que sea favorable al crecimiento económico, al desarrollo económico y al bienestar de la población.
Los verdaderos liderazgos políticos de una nación no deben ser liderazgos corporativos.
Sin duda que hay que impulsar en el país el desarrollo de un nuevo liderazgo político tomando como punto de referencia obligado el eterno liderazgo político, histórico, ético y moral del Prof. Juan Bosch.
Y ello hay que hacerlo porque los líderes políticos no existen para siempre.
AUTOR: DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA
