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25 de marzo 2026
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OpiniónVíctor Elías AquinoVíctor Elías Aquino

Los lazos de las pléyades o las ligaduras del orión

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RESUMEN

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Cada letra de la biblia está escrita con sabiduría y hermosura sin par, pero; uno de los textos que he disfrutado leer en este tiempo constituye un desafío divino a la ciencia y sabiduría humana, hablo del verso del libro de Job (de la Biblia); 38:31” ¿Podrías tú atar los lazos de las pléyades, o desatar las ligaduras de Orión?”.

Las Pléyades, un cúmulo siete estrellas que se calcula situado a 444 años luz de la tierra, que en el hemisferio norte es mejor buscarlas en meses de enero y febrero, en tanto en el hemisferio sur aumenta el abanico de posibilidades de visión; así que, se observar desde diciembre a marzo.

Todo el universo es hermoso, está cargado de poesía por doquier, para algunos el conjunto de estrellas es pequeño para otros tiene el tamaño perfecto, desde la tierra tenemos como regalo la oportunidad de observarla a plenitud.

Los seres humanos, no podemos detener los ciclos de las estaciones, podemos disfrutar de meses florales, de brillo, esplendor y belleza sin iguales; pero entonces llegan también las heladas temperaturas en extensas regiones del mundo, y el ser humano debe aprender a vivir con una naturaleza cambiante, afectada por el cambio climático y los consiguientes daños al medio ambiente.

Por ejemplo, me imagino a un   agricultor sembrar “mirando al cielo”, depende por completo del Dios del cielo; puede labrar con fervor, con esperanza, con fe; pero, a menos que se le otorguen las dulces influencias divinas, no puede cosechar. Depende absolutamente del creador, quien gobierna sobre todas las cosas según su voluntad.

Hablo del agro, ya que la agricultura en los países de Centroamérica y República Dominicana es una actividad de gran relevancia; que aporta 8,5 % del Producto Interno Bruto (Pib) de la región y general en promedio el 19.8 por ciento del empleo.

El texto es como una mina, breves palabras se usaron para enseñarle a Job que le estaba vedado alterar las enseñanzas del cielo; que tampoco podía cambiar los propósitos de Dios en materia de la divina providencia. Nosotros tampoco.

En otras palabras, el verso citado al inicio afirma que nadie puede detener los ciclos de las estaciones. Cuando Dios ordena la primavera, los meses brillantes llegan con risas; y cuando vuelve a llamar al invierno, la nieve y el hielo gobiernan la hora sombría.

Seamos ricos o pobres, de alguna manera requerimos de los alimentos de os campos, lo pensemos o no, dependemos del dios creador, no podemos acelerar las estaciones, ni los tiempos; tampoco evitar completamente las calamidades.

Mientras caminemos en esta tierra, en algún momento de la vida, a necesidad, el dolor, el duelo, el dolor nos visitará; la mejor manera de vivir en rendirnos completamente a Dios. ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y, sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre. (Mateo 10:29).

 

 

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