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6 de abril 2026
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OpiniónFrancisco Rafael GuzmánFrancisco Rafael Guzmán

Los japoneses en América Latina

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RESUMEN

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(Leges Mutandae Sunt)

Hace pocos días, cuando el autor hacía un recorrido por la ciudad colonial, pude notar que existe un grabado en letras al pie de una escultura alusiva a la emigración japonesa que vino al país en 1956 en barco. Los emigrantes nipones eran unos 1,319 en total, los cuales constituían unas 249 familias japonesas. Esos inmigrantes llegaron al país en dicha embarcación el día 26 de julio del año 1956.

Por razones de que se le prometió asentamiento en zonas del país que, según el parecer de algunos de ellos, eran tierras áridas, se marcharon a otros países de América Latina o retornaron a Japón. Sin embargo, 92 familias se quedaron en el país. Aparecen en una tarja grabados los apellidos de esas 92 familias japonesas que inmigraron a nuestro territorio.

Si se tiene en cuenta que la media o el promedio de miembros por cada familia era de unos 5,3 individuos, el total de japoneses que se quedaron en República Dominicana de esa migración debieron ser aproximadamente unos 485. Esa emigración es exigua si la comparamos con las de otros países, sobre todo con la de Brasil o con la de Perú.

Sin embargo, aun así hubo algunos nichos en el país donde la emigración japonesa dejó sentir su impacto, aunque no fuera una emigración tan numerosa. El autor de este artículo pudo notar, al hacer un viaje en el año 2010 a la pequeña villa de Constanza, las huellas de los migrantes japoneses en esa comunidad: El Club Japonés. La cultura nipona tendría un nicho en ese centro cultural, donde la población migrante de ese país se expresaría. No sabemos cuántos migrantes japoneses llegaron a Constanza. Tampoco tenemos conocimiento de cuántos migrantes llegaron a otras localidades del país, ni a cuáles y ni si Constanza fue la única localidad del país donde llegaron los emigrantes nipones.

La Migración Japonesa en Otros Países Latinoamericanos

El Caso de Brasil

El primer grupo de migrantes japoneses llegó a Brasil el 18 de junio de 1908, en el barco Kasato Maru y atracó en el puerto de Santos. Llegó con 781 japoneses. Entre ese año de 1908 y el de 1941 se calcula que más de 188,000 japoneses emigraron al Brasil.

Hacia el año 2015, se estima que en América Latina 2.1 millones de personas son descendientes de japoneses, los cuales viven en doce países de dicha región. El país en América Latina con el mayor número de descendientes de japoneses en su población es Brasil, con casi 1.9 millones. De ellos, un millón vive en Sao Paulo. Pero esos son descendientes, los cuales ya habrán vivido un proceso de aculturación y asimilado la cultura del país al cual han emigrado y ya no se le puede llamar japoneses, porque es posible que muchos de ellos se hayan mezclado con la población criolla. A Brasil le siguen Perú (100 mil); Argentina (65 mil); México (20 mil); Bolivia (14 mil); Paraguay (5.800) y Chile, con casi 2.700. El resto de los países son Colombia, Cuba, Venezuela, República Dominicana y Uruguay.
En Otros Países

Cabe destacarse que en el caso dominicano, el del Paraguay (1957) y en el de otros territorios los japoneses emigraron para integrarse a labores del sector primario, es decir, la agricultura. Hace más de 35 años, el autor cuando era estudiante de término de la carrera de sociología en la UASD, en el ambiente de un trabajo de campo como requisito de una asignatura entró en contacto con trabajadores de un huerto cerca de las oficinas del Catastro Nacional, los cuales eran japoneses.

Entre Paraguay y Japón hubo un acuerdo de que a partir de ese año 1957 y durante un período de 30 años 85,000 japoneses entrarían a Paraguay, probablemente como consecuencia de la situación en quedó Japón con la Segunda Guerra, pero según parece esto no se cumpliría. Paraguay es uno de los países más pobres de América Latina. Aunque se ha dicho que Stroessner favorecía la migración de japoneses, tal vez habría muchas tierras en manos de grandes propietarios que quisieran establecer relaciones aparcería con migrantes japoneses, para explotar sus heredades.

Muy tempranamente a Hawái emigraron Japoneses para trabajar en labores agrícolas, los cuales luego emigrarían de allí a Estados Unidos. Eso se dio a partir de 1885, cuando los japoneses emigraban en masas a Hawái (entre 1885 y 1894, más de 29 mil personas fueron a trabajar en las plantaciones de caña de azúcar) y San Francisco, EE.UU. En esa ciudad, en esa época, eran conocidos como los shosei (estudiantes-trabajadores) que llegaban, sin dinero, para poder adquirir conocimientos que pudieran aplicar posteriormente en el Japón moderno. Es decir que a California, donde hubo mucha discriminación de los japoneses migrantes, iban con la finalidad de estudiar en las universidades.

En internet editado por: editor@DiscoverNikkei.org!, encontramos un trabajo con el siguiente título: La situación de la inmigración japonesa de la post segunda guerra mundial, del cual citamos lo siguiente: La emigración de los japoneses se hacía muy necesaria. Al término de la Segunda Guerra Mundial, algunos países de la América Latina decidieron apoyar al Japón como ocurrió con Perú, Paraguay y otros países para que Japón fuera admitido como Estado miembro de la Organización de las Naciones Unidas. No obstante, a pesar de esta solidaridad, fueron pocos los países que permitieron la inmigración japonesa de la post guerra. Los países que asintieron su admisión fueron Bolivia, Paraguay y un poco más tarde República Dominicana. Con el tiempo, otros países accedieron la inmigración de los japoneses. De esta manera; según datos proporcionados por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, JICA, en el Brasil registra un número de 71.373 personas, Paraguay con 9.657, Bolivia con 6.357, Perú 2.615, República Dominicana 1.390, Argentina 1206, México 671 y Chile 14.
Por lo que se puede ver, la mayoría de los inmigrantes japoneses que llegaron a la América Latina vinieron a trabajar en el sector primario, excepto los que se movieron hacia Las Californias en Estados Unidos y tal vez los de Sao Paolo. Esto es válido para los primeros emigrantes, como para los que llegaron después. Esto así, a pesar de ser Japón un país más desarrollado que cualquier país de la América Latina. Es que muchos japoneses migrantes parece procedían de regiones rurales y no tenían entrenamiento para integrar al sector secundario de Japón.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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