RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-La novelística latinoamericana moderna es una literatura en constante gestación y por lo tanto, en constante superación de esquemas que van dejando de tener vigencia.
Es, por decirlo así, un continuo e planteamiento del autor frente a la convulsa realidad que le ha tocado vivir, o frente a acontecimientos decisivos de la historia de nuestras naciones; pero estos replanteamientos no se dan sólo en eI campo temático o contextual de la obra, sino que las novelas representativas de la actual literatura latinoamericana son, en su mayoría, nuestras de una búsqueda de renovar la técnica de hacer novelas a través de la experimentación con lenguaje.
Si bien no puede decirse que la novela que ahora nos preocupa, los Hombres de a Caballo, del argentino David Viñas (Nacido en Buenos Aires, en 1927) es una novela innovadora, calificativo de múltiples (y comprometedoras) connotaciones utilizado frecuentemente con ligereza, no puede negarse que se trata de un texto cuya compleja estructura lo hace una novela de experimentación, de búsqueda cabal, serie, ésta que hace falta para hacer la buena literatura.
Publicada en 1968, luego de «haber sido premiada en el concurso de Casa de las Américas por un jurado integrado por Julio Cortázar, José Lezama Lima, Leopoldo Marechal y Mario Monteforte Toledo, la novela tiene como tema la realización de unas maniobras interamericanas en Lima (Perú), con la intención de formar un ejército de colaboradores con propósitos antiguerrilleros, y de la participación en estas maniobras que el autor llama Operativo Ayacucho y sitúa en diciembre de 1964, del Ejército Argentino, a través de la figura de Emilio Godoy, descendiente de una rancia casta de militares argentinos.
Las frecuentes alusiones al peronismo y a sucesos de la reciente historia argentina dejan claramente expresado que el autor, David Viñas, se ve en la preocupación de cuestionar el momento histórico que le ha tocado vivir, de presentar su visión acerca de la clase que por décadas ha dominado realmente en la Argentina: el sector castrense.
Sin embargo, la novela trasciende lo puramente anecdótico, su misma estructura es de naturaleza abierta, pueden encontrarse múltiples sentidos de la acción desarrollada en la trama, y esto es lo que la convierte en un discurso literario de alta fragua: no se abandona a lo panfletario, ganando actualidad al alternar varias visiones e interpretaciones de esa realidad histórico-social que motivo la novela.
Puede captarse, por ejemplo, cómo Viñas ha tocado el tema del espíritu de competición entre los integrantes de las filas castrenses.
Emilio Godoy, el protagonista hijo del general Leandro Godoy cuyo padre también fue general, se siente obligado a «no defraudar la tradición familiar», para lo cual debería demostrar que era superior a todos los cadetes de su generación, llegando al punto de traicionar a su amigo Edmundo Arteche, a quien consideraba el único que podía representarle un obstáculo.
El tema del machismo y de la supremacía del fuerte se vuelve reiterativo en la novela, un leit-mo-tiv que señala directamente el ambiente militar de la novela, tema que, si bien había sido tratado anteriormente por Mario Vargas Llosa en La Ciudad y los Perros,
(1963), la novela de Viñas adquiere connotaciones de un dramatismo que recuerda los postulados patentizados por los existencialistas. Por ejemplo, Marcelo Godoy, hermano de Emilio, cierra la novela suicidándose ante la imposibilidad de un retorno al ejército del. cual había sido expulsado: lo que representaba para él la defraudación de la tradición familiar y el consecuente rechazo no puede eliminarse sino a través de la propia autoeliminación.
Ese suicidio corona así el sentido o significado total de la novela. Mientras se lucha por la unificación de los ejércitos interamericana. nos en el Operativo Ayacucho, las rivalidades de Emilio Godoy por colocarse en situación aventajada frente a sus compañeros de armas hacen que se olvide de su hermano Marcelo, quien en una carta de «despedida» le echa en cara su rechazo. Lo absurdo de la relatividad (no la relatividad de lo absurdo), queda expresado con esa muerte que se va presintiendo a todo lo largo de la novela gracias a frases intercaladas y reiterativas, con la intención de adelantarse a lo que se está narrando, técnica eficaz, aunque no nueva.
Los Hombres de a Caballo es una muestra más del fenómeno que mencionamos al principio, de que el autor latinoamericano moderno trabaja la literatura enfrentando una bien determinada serie de circunstancias histórico-sociales que enmarcan, por decirlo así, la autoctonía de la nueva literatura latinoamericana, pero que lo hace (optimizando) sin descuidar la necesaria estructura que debe tener la novela actual, intentando desprenderse de la mayor cantidad posible de anonimatos y – si la calidad literaria del autor se lo permite – innovando.
VIÑAS, DAVID: Los hombres de a Caballo, Siglo XXI Editores, 1968 México. 360 pp.
Por Manuel R. García Cartagena
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